Patti Smith concierto Londres 2019
Todas las imágenes son de John Williams

Patti Smith sigue siendo intocable

Incluso cuando le hace covers a U2, como lo hizo en un concierto en Londres el fin de semana.
28 Enero 2019, 7:12pm

Mientras Patti Smith leía un pasaje de Las olas de Virginia Woolf, su hija Jesse tocaba el piano. Este tipo de homenajes son muy propios de Patti, una artista enamorada del arte: la escritora y música es capaz de tomar una decisión en el momento e ir en peregrinación a ver la tumba de un escritor y, su escritura referencial es un A a la Z de personas cuya trabajo quieres conocer. Estos pocos minutos fueron para celebrar el cumpleaños de Woolf, otra pionera de un movimiento literario y artístico, una mujer, ahora muerta y que cumpliría 136 años.

El viernes pasado, el barrio londinense de Camden tuvo dos conciertos sold out. El evento "Evening Of Words And Music With Patti Smith" se llevó a cabo en Roundhouse, y al final de la misma calle, Azealia Banks, una rapera que lamentablemente ahora es más conocida por sus controversias que por su música, puso a corear a sus todos esos himnos empoderadores de vaginas en el KOKO. No es sorprendente que un ícono genuino pueda llenar rápidamente un local con capacidad para 1,700 en Londres, vendiendo los boletos caros y haciendo que cualquier extra sea imposible de conseguir. Pero la capacidad de Patti para atraer a una gran multitud comprometida puede ser sorprendente si se considera que la suya fue una actuación corta (solo una hora y media sin apoyo), que consiste en una lectura de poesía por parte de una doñita de 72 años, para una audiencia de personas desde los 18 hasta los 80 años de edad.

Las Olas es un libro de ensueño, lírico, un monólogo interno lleno de estados de ánimo, fragmentos, eventos aleatorios. Una piedra angular de la literatura modernista, que sugirió que el arte puede existir fuera de un punto en el tiempo, que nuestras mentes son parte del mundo y que el mundo es parte de nuestras mentes. Ninguno de sus seis personajes es más importante que el resto y todas las voces se combinan para crear una onda mayor que la suma de sus impresiones. Este flujo y encuentro de las mentes se siente fundamental para lo que Patti logra en este tipo de presentaciones en vivo, rescatando el verdadero estilo de los años 70.

Patti transformó The Roundhouse en un departamento de intelectuales en Nueva York o en uno de esos coffe shops. Su actitud terrenal y sus movimientos tranquilos encima del escenario establecieron el tono para una tarde relajada y reflexiva. Tomaba el libro de otro autor para leer un poco, o le decía algo a su hijo Jackson, tocando la guitarra. Hizo una pausa para contar una anécdota o un chiste broma, ––es bastante graciosa––, y aunque todo estaba planeado, no se sintió así.

Patti no se involucra en querellas con otros artistas, ni te la puedes imaginar discutiendo en Internet. Hizo que un hombre se callara durante su set. "¿Ya te podemos amar?" gritó desde la multitud, una referencia a la letra de una canción a la que Patti acababa de coverear. Ella respondió, con un vago disgusto: "Eres raro". Su hija, a su lado, intervino en su defensa riendo: "Es mi papá", a lo que Patti respondió: "Estás bien... no, en serio, estás muy puto raro”. No mucho después de este intercambio, otro cñor sentado al frente, directamente en su línea de visión, sacó un enorme iPad para grabarla. Y claro, Patti lo cronometró y me pregunté, encogiéndome de hombros, qué pasaría por su cabeza sobre este tipo.

El punto: todo lo que hace Patti Smith debe ser tomado por su audiencia con seriedad y respeto. Y eso no quiere decir que la leyenda no usara constantemente el humor y el ingenio cuando era necesario. Como tal, nadie más podría realizar un set como este, parte lectura de poemas de William Blake, parte covers de U2 (en serio), y hacerlo mágico, no solo para aquellos que crecieron con ella, sino también para una nueva generación de pensadores y amantes de la música.

A todos en el escenario les dio la oportunidad de compartir ideas, y sus colegas artistas lo recibieron todo tan agradecidos como las lecturas de Patti de sus memorias o sus éxitos "Because The Night” y “Pissing in a River". Su guitarrista y cantante hizo una versión de "I'm Free" de los Rolling Stones, mientras Patti se sentaba al borde del escenario; y sonrió ampliamente cuando su hijo hizo un solo; mientras que Jesse habló largamente sobre su trabajo como activista del cambio climático.

"La próxima vez que esté aquí, voy a sacar las putas sillas", prometió al final del set, reconociendo lo tranquilo del evento. Si has ido a verla tocar en vivo, sabrás la increíble energía y la calidez de sus canciones, y que no hay nada comparable. Esto no fue com caerse en el escenario, gruñendo "Me caí sobre mi puto culo ... porque soy un jodido animal" como lo hizo Glastonbury hace unos años, o un escenario casi espiritual en el British Summer Time, con el sol brillando a través de la nubes mientras sonoaba “Gloria”. Pero, a pesar de desear que el set se hubiera extendido durante dos o tres horas, se trató de una destilación de Patti Smith; sus intereses, sus seres queridos y su genial modus operandi. Fue un formato motivador que desearía poder replicar: ¿cuándo fue la última vez que experimentaste oleadas de música en vivo, prosa, arte e ideas distribuidas de manera tan simple y efectiva que te dejó creativamente inspirado?

El día que Virginia Woolf murió, escribió su entrada final en el diario: "Una curiosa sensación costera en el aire hoy". Caminó hacia las olas y se ahogó, y se llevó su bastón con ella. Ahora está en la Biblioteca Pública de Nueva York. Patti Smith quiere envejecer lo suficiente como para reclamar el bastón de la biblioteca, ser lo suficientemente antigua y venerada como para que se lo regalen, una idea que no parecía estar fuera del alcance de lo posible cuando lo dijo esa noche..

Este artículo se publicó originalmente en Noisey UK.

Conéctate con Noisey en Instagram.