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Cultura

El nuevo invento familiar de Google está diseñado para destruir familias

En este mundo ideal la familia perfecta ya no necesita que sus miembros se comuniquen directamente entre ellos.

por Pol Rodellar
31 Mayo 2016, 6:49pm

Las ficciones futuristas más interesantes son siempre esas que retratan una distopía o una presunta utopía que en algún momento se revela como fallida. Recordemos Un mundo feliz, Demolition Man o Blade Runner, por ejemplo. Hay infinitos ejemplos y sería inútil enlistarlos aquí para intentar quedar como un erudito sobre el tema; la verdad es que no lo soy ni me interesa, por eso prefiero ceñirme a los ejemplos más populares. El caso es que Google es consciente de ello y por eso ha decidido mostrarnos un mundo infernal en el video de presentación de su nuevo producto Google Home, un aparato que se supone que exprime al máximo las cualidades del Asistente de voz de Google.

La empresa de la gran letra G está apostando fuerte por la inteligencia artificial y por eso ha desarrollado un nuevo servicio de mensajería llamado Allo que tiene integrado un asistente de Google con el que puedes chatear y hacerle consultas o pedirle que haga operaciones. Esta especie de Siri para detractores de Mac ahora salta del celular o la tablet a un nuevo aparato para el hogar, este, que en el pasado Google I/O 2016, Mario Queiroz —vicepresidente de gestión de productos de Google (o como se traduzca eso que los anglosajones llaman V ice President of Product Management)— presentó al público. La idea no es muy original pues Amazon presentó hace un año su Amazon Echo, un producto más limitado pero muy similar.

En este mundo ideal esta familia perfecta no necesita que sus miembros se comuniquen directamente entre ellos pues el papel de progenitores y educadores lo ha heredado Google

Pero todo estos detalles nos importan muy poco, el tema es que la idea de vida en familia que nos propone Google es totalmente demente (claro que quizás sea un reflejo de nuestra propia sociedad).

Para empezar, el video propone una idea de hogar reservada exclusivamente a un modelo de convivencia familiar clásico y heteronormativo. ¿Acaso no pueden dos amigos vivir en un mismo departamento y tener el maldito Google Home instalado? Por algún motivo es mejor limitar el uso de esta herramienta a un modelo antediluviano de familia.

"OK, Google; dime cómo son las mañanas para los usuario de Google Home"

"Encantado de ayudarte Pol. Con Google Home la primera persona con la que decidirás hablar cada día —antes que con tu amante, tus amigos o tus descendientes de carne— será conmigo. Con el asistente de Google. No soy exactamente una persona pero bueno, tú entiendes Pol."

El tipo del video se despierta en soledad y antes de darle un beso en la mejilla a su esposa y decirle algo como "buenos días, amor", el tipo se dirige a la cocina y le dice a su mayordomo de cuatro colores (el Google Home) que despierte a todo el mundo con una maldita lista de reproducción que hizo después de leer ese artículo que decía que "el vinilo había vuelto" y que le hizo pensar que quizás "el vinilo podría volver a irse" y que por eso decidió ripear sus viejos vinilos y compilarlos en una lista infinita llamada "Rock", compuesta por sublistas, una de ellas llamada "Rock por la mañana". Puede sonar incongruente pero para ese tipo no lo es, al fin y al cabo es un individuo que ha obligado a toda su familia a hablar con un robot en forma de ambientador.

En este mundo ideal esta familia perfecta no necesita que sus miembros se comuniquen directamente entre ellos pues el papel de progenitores y educadores lo ha heredado Google. Esta familia sólo habla con Google o hablan entre ellos a partir de propuestas articuladas a través de Google. Lo que a estos tipos les interesa es el fuera de campo de esta familia, en definitiva, lo que hay fuera (viajes, cenas, información espacial...) no lo que hay dentro de la casa; cosa que resulta un tanto curiosa tratándose, precisamente, de un invento llamado "Google Hogar". En fin, en esta familia cada uno tiene sus propios asuntos y no necesitan hablarse. Es la negación de la comunicación. Sus miradas no se cruzan, NO SE MIRAN CASI NUNCA A LA CARA.

Esta triste estampa de arriba muestra la realidad de esta tribu del siglo 21. Es el único plano en el que la familia está reunida en un mismo espacio. ¿Qué está pasando? Pues que están dirigiendo sus miradas hacia casi todos los puntos cardinales que existen, direccionalmente son miradas opuestas. Están juntos pero no lo están. Este es el cuadro definitivo de las familias del futuro, es el American Gothic contemporáneo. ¿Es esto una familia? Vamos a ver: "OK, Google; ¿esto es una familia?".

Silencio.

Y no es que solamente estén, entre ellos, siempre de espaldas; incluso lo están muy a menudo en referencia al espectador. Es una familia que, para nosotros, está huyendo constantemente; una familia que está yéndose. Yéndose a la mierda. El video nos presenta a una familia —o incluso el concepto de familia en general— yéndose a la mierda. Google Home, ¿estás seguro de lo que has hecho?

El único momento en el que se miran es cuando se dan cuenta de que algo falla. Los padres habían olvidado que hoy su hijo tenía que ir a la escuela disfrazado de astronauta. Ese traje de astronauta ridículo —que seguramente se hizo el pobre chavito en la soledad de su habitación y con la inevitable ayuda del asistente de Google— funciona como la metáfora perfecta para esta relación familiar ridícula. Además el traje suma puntos a la tesis ya que ayuda a crear esta sensación de extrañeza, pues si el niño es el astronauta, los demás seres que van sin traje especial, ¿quiénes son dentro de esta ficción? Respuesta: Deben ser gente de otro jodido planeta. De otra realidad. Son los extraterrestres. Es exactamente esto en lo que se han convertido. La cara del niño lo dice todo; el pequeño de la casa —el que está más cerca del útero y, por lo tanto, de la idea de naturaleza— está totalmente decepcionado con este nuevo mundo.

Pero lo que tenemos que preguntarnos es si esta mirada está dirigida a su familia o a nosotros, los espectadores (el chavito rompe la cuarta pared cinematográfica al mirar directamente al espectador), pues esta realidad que muestra Google probablemente no debería sorprendernos tanto. Esto de recurrir y depender constantemente de Google es lo que ya estamos haciendo ahora, incluso AHORA mismo. Nos despertamos con el celular, miramos WhatsApp, revisamos Instagram y, básicamente, esto será lo que haremos de forma intermitente a lo largo de todo el día. De todo el maldito día.

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