Fotografia

Fotos del día a día de los agricultores de cocaína de Colombia

En las profundidades de la selva colombiana, el fotógrafo Mads Nissen documentó la realidad de la gente implicada en la producción y comercio de cocaína y cannabis.

por Kristian Ejlebæk Nielsen; traducido por Julia Carbonell Galindo
25 Noviembre 2018, 4:30pm

Todas las fotografías por Mads Nissen 

Artículo publicado originalmente por VICE Dinamarca.

Mads Nissen es un fotógrafo documental danés que ha cubierto diferentes conflictos por todo el mundo, entre los que se incluyen las últimas guerras de Libia y Afganistán. En 2015, el fotógrafo de 38 años ganó el premio World Press Photo of the Year por su obra en la que plasmaba las vidas de una pareja gay de Rusia.

Un año más tarde, el Centro Nobel lo contrató para trabajar en una serie de fotografías del por entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, mientras su Gobierno negociaba un acuerdo de paz que acabó con cincuenta años de conflicto con el movimiento revolucionario de las FARC, el ejército guerrillero que ha financiado la mayor parte de sus misiones insurgentes con el tráfico de drogas.

Mads supo, poco después de llegar a Colombia, que si quería ofrecer una visión completa, necesitaba conocer ambos puntos de vista. Cuando quiso darse cuenta, estaba en las profundidades de la selva colombiana, bajo un toldo improvisado, viendo a los agricultores producir cocaína entre nubes de gases tóxicos.

Esta obra compone su último libro, We are Indestructible. Hace poco me quedé de ver con Mads para hablar del proyecto, sobre qué se siente al ganarse la confianza de un ejército guerrillero y del panorama de las drogas colombianas en el futuro.

soldado haciendo guardia en colombia
Un soldado hace guardia en el primer puesto fronterizo controlado por el Gobierno tras abandonar una zona controlada por las FARC

VICE: Hola, Mads. ¿Por qué no te limitaste a hacer fotografías al presidente, que era lo que se suponía que ibas a hacer?
Mads: Quería ver las dos caras de la historia para entender mejor el país, para entender más quién y qué son las FARC y para ver la pobreza y la desigualdad de la sociedad colombiana.

¿Cómo conseguiste abrirte paso en ese mundo?
Gracias a mi trabajo internacional tengo una red de contactos bastante amplia. Con el tiempo conocí a unos jóvenes que se dedicaban a recolectar coca y me dejaron seguirles con mi cámara.

Llevaban hojas a un laboratorio en la selva, donde me permitieron hacer fotos siempre y cuando no mostrara sus caras. Pero en un par de horas empezaron a abrirse y me dejaron fotografiarles también a ellos. Una vez te han dejado entrar en un laboratorio, entrar en los demás resulta más sencillo.

laboratorio de coca en colombia
André trabajando en su laboratorio de coca con su familia

¿Qué aprendiste durante el proceso?
Los chicos a los que conocí ganan dos veces más recolectando hojas de coca que recolectando granos de café, así que muchos eligen la primera opción. Pero ellos no consumen la droga, prefieren el alcohol. Los chicos entregan las hojas a un hombre, André, que dirige un laboratorio en la selva escondido bajo un toldo improvisado, lo que lo hace indetectable desde el aire. André aplasta las hojas con una herramienta de jardinería y las empapa con productos químicos. Después utiliza gasoil, sosa cáustica y cemento y las deja reposar un tiempo para que los ingredientes activos se concentren. El proceso completo dura un día. Huele fatal, casi te colocas solo con los gases.

¿Cuánta gente hay implicada en el proceso de producción?
Ahora mismo se fabrica más cocaína que nunca en Colombia. De vez en cuando te encuentras con una plantación por el campo, pero cuando te adentras en la selva, están por todas partes. Una vez visité una zona cercana a la ciudad de Cali que tenían campos de marihuana y cocaína más extensos de lo que abarca la vista. Todos los lugareños parecían tener algo que ver con la producción o venta de cannabis y cocaína. Pero nadie consume el producto, ni siquiera André. Su sueño es convertirse en piloto, así que está ahorrando para conseguir la licencia.

plantación de cannabis en colombia
Las plantaciones de cannabis reciben luz artificial los primeros meses para acelerar el crecimiento. Todas las lucecitas de las montañas a lo lejos son de otras plantaciones de hierba

¿Te costó ganarte su confianza?
Sí, claro. La gente de allí no suele fiarse de la prensa, y hacen bien. La prensa los suele retratar como terroristas, y está claro que ellos no se ven así. Necesitan una razón muy convincente para dejarte entrar. La mayoría de las veces que eso ocurre es porque quieren que el mundo vea las cosas desde su perspectiva.

Muchos soldados de las FARC llevan en la organización desde que eran adolescentes y no están acostumbrados a hablar con gente de fuera. Están acostumbrados a interactuar con un arma en las manos, y está claro que eso altera las relaciones.

persona negra

¿Alguna vez llegaste a temer por tu vida?
En Colombia, el Gobierno controla algunas zonas y las FARC, otras. Pero también hay territorios sobre los que ninguno de los dos tiene control, y esos pueden resultar peligrosos. Había zonas en las que ya había trabajado antes y a las que quería volver, pero me dijeron que era imposible porque allí ya no podían garantizar mi seguridad. Eran zonas en las que habían asesinado a policías hacía poco.

Le tome fotos tanto al presidente de Colombia como al líder de las FARC. Este último era uno de los terroristas más buscados del mundo y siempre ha vivido en la selva. Todos sus antecesores habían sido asesinados, así que era comprensible que siempre estuviera tenso. Es un hombre bajito y gordo, y le tomé fotos con su perro, Winny, mientras se fumaba un cigarrillo. Tras el acuerdo de paz, las FARC se han convertido en un partido político legítimo, pero aún están aprendiendo a llevar la transición de organización guerrillera a movimiento político.

Cuando terminé la sesión de fotos con el líder de las FARC, un representante se me acercó y me dijo: “No queremos fotos suyas fumando cigarrillos, es malo para su imagen”. No pude evitar reírme: teniendo en cuenta todo en lo que se han visto envueltas las FARC, fumar es el menor de sus problemas.

chico colgándose de un aro de baloncesto
Un niño de nueve años jugando en una cancha de baloncesto

¿Cuál fue tu impresión general de las FARC?
Dan una fuerte sensación de unidad. Llevan una vida sencilla en la selva, donde creen que están luchando por una causa y que están marcando la diferencia en el mundo. No comparto sus creencias y se lo he dicho, pero tampoco los considero terroristas. Dedicarte a condenar a la gente no te ayuda cuando intentas cubrir la situación como fotógrafo. Incluso si mi intención fuera documentar las vidas de los combatientes del Dáesh, necesitaría analizar los matices de sus vidas en vez de limitarme a tacharlos de terroristas.

¿Hubo algo que te sorprendiera de tu viaje?
Me sorprendió darme cuenta de lo mucho que tenemos en común. A la gente le motivan las mismas cosas. En un mundo tan loco como el nuestro, es reconfortante darse cuenta de que puedes conectar con cualquier persona siempre y cuando estés dispuesto a escuchar. Puede que suene a hippie, pero no es el caso, simplemente no me gusta juzgar a la gente. André ha producido toneladas de cocaína, pero, ¿quién es el responsable? ¿La persona que lo produce o la que lo consume? Tengo más curiosidad que ánimo de juzgar.

dos niñas rodeadas de cannabis
Astri, de siete años, y Feryi, de nueve, posan en la plantación de cannabis que, según sus padres, sirve para pagarles los uniformes del colegio

¿Cómo crees que será el futuro de Colombia?
Es un país maravilloso y asombroso. Fotografié a un padre con sus dos hijas en una plantación de marihuana. El padre me dijo: “Las drogas traen violencia, adicción, caos, conflictos y guerrillas armadas a nuestro país. Pero si no tuviera esto, no podría permitirme comprar uniformes escolares para mis hijas”. Ha intentado dedicarse a otros tipos de cultivo, pero no se puede vivir de ellos. La infraestructura de las montañas no es estable, y es más fácil transportar medio kilo de cocaína ladera abajo que un camión de tomates. Cuando la gente vive en la pobreza extrema, hacen cosas por desesperación. Si quieres combatir eso, primero hay que resolver el problema de la pobreza extrema.

Sigue hacia abajo para ver más fotos de 'We are indestructible' de Mads Nissen:

cubos
Se echa gasolina encima de las hojas de coca
soacha colombia
Las calles vacías de Soacha, al sur de la capital, Bogotá
hojas de coca
Se rocía cemento por encima de las hojas de coca secas
pasta de cocaína
Un kilo de pasta de cocaína que más tarde se refinará en polvo
recolectores de cocaína
Todos los recolectores de hojas de coca de esta fotografía tienen entre 15 y 21 años
cannabis seco y perro
Cannabis seco
soacha colombia
Soacha, Colombia

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Este artículo apareció originalmente en VICE DA.