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Por qué los Juegos Olímpicos pueden dañar la esencia del skate

Poco antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el Comité Olímpico Internacional confirmó la inclusión de cinco nuevos deportes para Tokio 2020. Entre ellos estaba el skate, un hecho que ha dividido al colectivo skater en todo...

Este artículo fue publicado originalmente en VICE Sports, nuestra plataforma dedicada a los deportes.

Un skater llevando la antorcha olímpica en São Paulo días antes de la confirmación de la disciplina para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Foto de Paulo Whitaker, Reuters.

Pocos antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el Comité Olímpico Internacional (COI) confirmó la inclusión de cinco nuevos deportes para Tokio 2020. Entre ellos estaba el skate, un hecho que ha dividido al colectivo skater en todo el mundo.

Para empezar, muchos practicantes de la disciplina dudan de que lo suyo sea un deporte. Si estás en la calle, en los spots de cualquier ciudad, normalmente te hablarán de un estilo de vida o una cultura, de cómo el skate se alimenta de ser una modalidad que va a su rollo.

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Es un argumento válido, pero también es indudable que hace ya muchos años que entre los X Games, la Street League y otras competiciones oficiales, una parte del colectivo skater ha tomado la autopista hacia el profesionalismo. Los críticos ven una pérdida de la esencia, mientras que los partícipes de la 'evolución' ven la oportunidad de vivir de lo que realmente les gusta… ¿a quién no le interesaría?


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Con el anuncio del COI, el debate ha vuelto a tomar fuerza: unos ven una sentencia de muerte para el skate, mientras que otros ven un futuro paradisíaco.

"Creo que sería increíble. De la misma forma que la Street League ha tenido un impacto positivo, los Juegos Olímpicos nos darían más tiempo de televisión en directo, nuevas oportunidades de mostrar lo que hacemos a gente de todo el mundo", explica Evan Smith, uno de los últimos skaters que logró entrar al selecto grupo de profesionales de la SLS.

Evan Smith, firmando un autógrafo mientras le pasan una birra en el SLS Pro Open Barcelona 2016. Foto de Guille Álvarez

Ya tenemos un punto a favor. "Imagina poder ser medallista olímpico, sería lo mejor". Conseguir el oro haciendo lo que más te gusta, ¡claro que sí!", añade Smith, que confesó bromeando que aun así le gustaría más aparecer en una caja de cereales.

Entre los que han apoyado la irrupción del skate en los JJOO encontramos a leyendas como Tony Hawk —que defendió el proyecto en la asamblea del COI— y a Shaun White, que tiene dos oros olímpicos en snowboard, otro deporte que vivió una introducción olímpica polémica.

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"Será muy positivo, sobre todo de cara a la opinión pública. Por fin se verá el skate como un deporte y a los riders como atletas. Es cierto que, como defiende nuestro proyecto, no se trata de un deporte exclusivamente de competición, hay mucho más detrás", cuenta Roger Planas, director del Skate Agora BDN y presidente del Comité Nacional de Skateboarding (CNS).

Dani Lebrón (de azul) y Joan Galcerán son dos de las pocas personas en España que pueden ganarse la vida patinando. Foto de Guille Álvarez

"El mundo del skate está dividido, hay quienes les atrae la competición y quienes jamás verán un evento oficial porque el skate, para ellos, es la calle y la cultura. En este sentido, los skaters o lo quieren o lo odian, sin términos medios", argumenta Planas.

La opinión del skater catalán Joan Galcerán ilustra a la perfección la relación amor-odio con el olimpismo: "Es complicado, viendo la cantidad de gente que está en contra es difícil tomar partido. Si es algo que puede ayudar al skate, pues adelante". El alicantino Dani Lebrón, uno de los veteranos de la escena skater en España, tiene un punto de vista similar: "La gente está dividida, pero a mí me parece muy bueno. Todo lo que le de más visibilidad al skate es bueno".

Otro elemento positivo sería la apertura de nuevas puertas para skaters de distintas partes del mundo. En las principales competencias, la mayoría de prosfesionales son de Estados Unidos y cuatro países más. "Será bueno para ver a gente de otros países competir al máximo nivel", apunta Lebrón. Según los planes oficiales de la organización, en Tokio 2020 habrá 40 hombres y 40 mujeres sobre el skatepark. Si llega a ser así, sería un gran paso adelante para las mujeres.

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Las tres ganadores en categoría del Extreme Barcelona 2016 con sus medallas… que ahora podrán ser olímpicas. Foto de Guille Álvarez

"Nos va a ver más gente, vamos a conseguir muchos apoyos y se van a construir más skateparks y escuelas de skate", reflexionó Leticia Bufoni en una entrevista con ESPN. Por supuesto, todavía nos queda abordar las numerosas opiniones contrarias, respaldadas por otros pesos pesados como Tony Alva o Jerry Hsu.

"Uno de los grandes problemas serán los test antidopaje, sería complicado ya que la mayoría de skaters consume alguna cosa de vez en cuando", comenta Galcerán sobre uno de los puntos más controvertidos. En cualquier evento de skate, la cerveza, los porros y otras sustancias son un elemento habitual… incluso en las competencias grandes.

Evidentemente, los valores de los JJOO nunca permitirían eso, o sí. Estrellas del calibre de Michael Phelps y Usain Bolt han admitido que han fumado marihuana y ahí siguen, sumando medallas.

Boo Johnson ya reconoció que no dejaría sus 'aficiones' para poder participar en los Juegos Olímpicos. Foto de Guille Álvarez

En la calle es donde las opiniones son más fuertes. Lejos del profesionalismo, la esencia del skate saca pecho. "¿En qué momento el skate ha sido aceptado por la sociedad como un deporte?", se pregunta Jordi, de 26 años, en uno de sus spots favoritos en Barcelona. "Cuando tenía 14 años y patinaba la gente me miraba mal cuando iba por la calle, no sé si por el ruido o por el cliché de que el skate era de drogadictos".

"Tengo la opinión dividida, porque el skate es más cultura que deporte, es salir de fiesta y a la mañana siguiente grabar cuatro trucos ", apunta Joan, que entra en el debate. "Por otra parte, hay una clara tendencia al profesionalismo y es la que ha provocado todo esto, que será bueno para dar notoriedad a la faceta deportiva".

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En la red ya circula una carta —con más de 7 000 firmantes— que pide al COI y a su presidente Thomas Bach que no incluyan el skate en los Juegos Olímpicos. "El skate no es un 'deporte' y no queremos que sea explotado y transformado para encajar en el programa olímpico".

Un skater hace un truco al lado de una turista en el MACBA, una estampa habitual en las calles de Barcelona. Foto de Daniel del Río

Probablemente, la invasión en los JJOO es un nuevo síntoma de lo que más temen los puristas: que se pierdan la libertad y los valores originales de la disciplina. "Ya hace tiempo que las grandes marcas han entrado en el juego, y solo con eso ya acabaron buena parte de la cultura y esencia del skate en sus inicios", reflexiona Joan.

"Ahora está de moda, pero como todas llegará a su fin y volverá el mismo resentimiento social contra el skate", añade Jordi. "Vale la pena recordar que en la mayoría de ciudades aún está prohibido patinar por la calle y tiene multa". ¿Ayudaría ver a los riders en el mayor evento deportivo del mundo? Quizás sí o quizás no, ya que podrían decirte que lo hacen en skateparks y no en la calle.

Todavía hay más incógnitas que podrían erosionar la esencia del skate: ¿llevarían uniformes los atletas? ¿sería obligatorio el uso de casco? La propuesta aprobada por el COI, de momento no se ha resuelto.

Estamos ante un conflicto que no tiene solución: o te encanta la idea o la odias. Una cosa es segura, el skate será olímpico en 2020.