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Jazz, rock y reggaetón: un repaso histórico al blanqueamiento musical de géneros bailables

Nos sumergimos en la historia para analizar cómo diversos géneros bailables se volvieron comerciales y llenos de filtros para el consumo masivo.

por Manuel Carrasco; ilustración de Juan Carlos Rios
19 Agosto 2019, 5:22pm

Paul Whiteman es considerado el músico más exitoso de la famosa “era del jazz” de los años 20 en los Estados Unidos. Duke Ellington (uno de los jazzistas más importantes de la historia) lo señala como una de sus grandes influencias, además, Whiteman es llamado el "rey del jazz" y es el protagonista de una película con el mismo nombre. La Enciclopedia Británica de 1929 define a Whiteman como uno de los culpables de "modificar el horrible ruido de la primera era del jazz".

El caso de Paul Whiteman es particular porque a pesar de su gran éxito y aportaciones, los nombres que se recuerdan de esa época suelen ser los de Louis Armstrong y Duke Ellington. Whiteman es responsable de la grabación de muchos estándares de jazz; entre los que figuran “A Little Spanish Town”, “Whispering”, “Three O’clock in the Morning” y “Rhapsody in Blue” entre muchos otros. Whiteman fue considerado como el músico más exitoso de la “era del jazz”; y esto está determinado por la cantidad de éxitos que grabó y que su orquesta era la más solicitada en los salones de baile más importantes de esos años.

El hecho de que nombres como el de Louis Armstrong, Duke Ellington y Jelly Roll Morton hayan trascendido a su era y nos resulten familiares se debe a que su obra envejeció mejor y podría considerarse adelantada a su tiempo. Buena parte de la obra de Armstrong ha llegado a nuestros oídos porque tiene ese swing arquetípico de la música popular: sus composiciones e interpretaciones, aunque fueron famosas durante la “era del jazz”, no pueden ser comparadas con el éxito comercial que tuvo Whiteman. El swing al que me refiero no es otro que al que se refería Duke Ellington —quien en su momento señaló a Whiteman como su mayor influencia— en su famoso tema “It Don’t Mean a Thing”: el swing que te hace bailar.

La pregunta común aquí es: ¿cómo es que ese tal Whiteman llegó a ser tan exitoso e importante si quizás hoy en día nadie conoce de él? La virtud de Whiteman fue incorporar orquestación de música clásica europea para interpretar composiciones bailables del jazz de esa era. Hay que tener en consideración que el jazz del primer cuarto del siglo anterior, era de un estilo que favorecía el baile. Durante esos años, los asistentes a los salones de fiesta donde tocaban las orquestas de jazz practicaban pasos de baile como el foxtrot.

El jazz era asociado a garitos oscuros donde se reunían exclusivamente afroamericanos y se consumía alcohol y otros enervantes. Lugares de fiesta regulares estigmatizados por la puritana sociedad blanca. Lo que Whiteman logró a través de un éxito sin precedentes fue llevar los ritmos bailables del jazz a los salones de baile donde solo estaba permitido el acceso a asistentes blancos. Desde luego, el jazz era considerado una moda pasajera (como antes había sido considerado el tango, por ejemplo) y poco sofisticada, asociada, como señalé antes, al libertinaje y las “malas compañías”.

El tango es un género que se originó en la región del Río de La Plata y es una mezcla de ritmos afrocubanos y ritmos clásicos centroeuropeos. Su teatralidad y cadencia hicieron del género una revolución principalmente porque es un género bailable. Históricamente, el baile para el conservadurismo blanco ha representado una afrenta sexual. Libros como Sorry I Don’t Dance: Why Men Refuse To Move son un gran documento de esto.

Podemos concluir que Whiteman (cuyo apellido en español significa “hombre blanco") tocaba música que era atractiva para los jóvenes blancos de esos años, que al mismo tiempo era aceptada y apreciada por sus padres.

El problema con que géneros como el jazz del primer cuarto del siglo pasado y el tango estén asociados a pasos de baile, es que bailar es un ritual cargado de erotismo y asociado al sexo en las sociedades conservadoras. Uno de los argumentos racistas utilizados de manera más común por Occidente es el que plantea que latinos, afrodescendientes y árabes se caracterizan por tener un apetito sexual insaciable. Edward Said, autor del famoso e indispensable libro Orientalism plantea que una de las características de Occidente es imaginar a Oriente —y todo lo que no sea blanco— como una tierra desconocida y diferente en la que la sexualidad está siempre presente y es presentada de forma explícita atrayendo así a los recatados blancos que se aventuran en tierras desconocidas. La figura del "latin lover" personificada por Rodolfo Valentino y la sexualidad sin límites de Las mil y una noches son otro ejemplo importante. El planteamiento anterior se hace para sugerir que grupos étnicos que no son blancos no han desarrollado la capacidad para controlar sus instintos más básicos en algo que se ha planteado al menos desde que Marco Antonio llegara a Egipto y conociera a Cleopatra.

Tomando en cuenta las aportaciones de Whiteman al jazz, podría decirse que el género cumplió un proceso de blanqueamiento, cuando, siendo un género que mayoritariamente era de consumo casi exclusivo de afroamericanos, pasó a ser parte de la dieta básica de las juventudes blancas que ahora podían asistir a bailes en salones exclusivos para blancos donde no tenían que mezclarse; y así el riesgo de interacción con afroamericanos estaba controlado. Recuerdo haberle leído a Michael Moore que uno de los más grandes temores del hombre blanco ha sido que sus hijas interactuaran con jóvenes de otras etnias cuyo apetito sexual era incontrolable de acuerdo a las concepciones racistas propias de Occidente. Incluso por eso se dice que se mudaban a los suburbios y así podían estar lejos de algún tipo de pobreza.

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Invasión Británica: blues y soul

Décadas después, tuvo lugar otro proceso de blanqueamiento musical con grandes repercusiones. Dicho proceso ocurrió dentro del marco de la llamada “invasión británica”; porque nunca son suficientes invasiones del Real Imperio Británico. Mientras en los Estados Unidos, los sonidos de blues y soul apuntalaban las listas de popularidad (aún segregadas), en Inglaterra bandas como The Rolling Stones intentaban imitar el sonido de Muddy Waters y Howlin’ Wolf. Podemos recordar las famosas versiones de "Little Red Rooster" y "Love in Vain" de Robert Johnson. El sonido del blues americano llevaba ya varias décadas desarrollándose y con el advenimiento de los instrumentos eléctricos, las fronteras del género se expandieron. Así fue cómo bandas como los Stones decidieron copiar ese sonido y hacerlo popular entre la juventud inglesa.

La otra banda inglesa insignia de esa época fueron “los cuatro fabulosos”: John, Paul, George y Ringo; The Beatles. Ellos se encargaron de adoptar los ritmos de Little Richard, Fats Domino y Chuck Berry (escuchar “Twist and Shout” y “I Want To Hold your Hand”) que llevaban ya cierto tiempo siendo populares en Estados Unidos. Durante el apogeo de esos ritmos, la prensa y sociedad americana los etiquetó como una moda pasajera.

Los de Liverpool tomaron esas bases y las hicieron suyas, alcanzando la cima de la popularidad con ellas. Lo anterior, hoy en día lo llamaríamos “apropiación cultural”, pero esos eran otros tiempos. A lo que sí se enfrentaron esos chicos ingleses, fue a las críticas y descalificaciones por interpretar ritmos que eran de origen afroamericano; con todos los prejuicios raciales que significaba eso. En 1964 el Newsweek publicó: ”Musicalmente son un desastre: guitarrazos y tamborazos que se precipitan de forma violenta dejando de lado la armonía y melodía”. Ese mismo año el Boston Globe publicó: “No permitas que los Beatles te molesten. si no piensas en ellos van a desaparecer y seguramente en unos años estarán calvos”. En conclusión, el rock no era música creada por músicos que tuvieran un entrenamiento formal o clásico como en su momento sí lo tuvieron Paul Whiteman o los directores de orquesta de la era del jazz. Era música para bailar ejecutada por músicos sin formación de orígenes afroamericanos.

Lo que experimentaron los Beatles fue la descalificación de su música por parte de las “autoridades” musicales de ese momento. Algo así como cuando hace unos años (y quizás aún hoy) se sugería que el reggaetón era solo un ritmo de moda interpretado por individuos que no tenían un entrenamiento musical formal.

Los Beatles, en esa lucha por ser tomados en serio y demostrar su pertenencia en el santuario reservado para los “músicos serios”, hicieron lo único que en esos años podían hacer para legitimarse: apelar a la rancia herencia musical europea y los elementos de la música clásica. ¿Qué es lo primero que les viene a la mente cuando escuchan música clásica? Pelucas victorianas, violines y gestos adustos. La música clásica es música seria y contemplativa, no tiene ninguna relación con el baile. De hecho, se disfruta en salas de conciertos con el público sentado: la antítesis de una fiesta como la conocemos hoy. Yo, cada vez que oigo música clásica, quiero sentarme, cerrar los ojos y dormir.

Lo que John y Paul hicieron en “Yesterday” y “Eleanor Rigby”, fue lo mismo que hizo Paul Whiteman con su interpretación del jazz: incorporar elementos de música clásica a un género que había sido creado por el baile y para el baile. Es indispensable señalar en este punto que los gustos musicales de los jóvenes son los que determinan las tendencias en cuanto a ritmos. Y lo que los jóvenes quieren hacer es divertirse, bailar. Las tendencias musicales están determinadas por lo que bailan los jóvenes: tango, foxtrot, rock, mambo, salsa, reggaetón. Lo que le gusta bailar a la gente no lo determina un sujeto detrás de un teclado descalificando tal o cual ritmo.

Los Beatles lograron finalmente legitimar al rock, pero de paso también firmaron su obituario. Lo convirtieron en un género contemplativo e introspectivo y lo alejaron del elemento que mantiene vivos a los géneros musicales juveniles y revolucionarios: el baile. Lograron lo mismo que Whiteman años atrás: hacer música para jóvenes que fuera aprobada por sus padres.

Afortunadamente, el verdadero cauce del rock siguió su curso natural con las aportaciones de James Brown, el grupúsculo del Parliament-Funkadelic, Betty Davis y otros. La psicodelia de las bandas inglesas volvería a América para completar el círculo e incorporarse a los sonidos del funk y el soul de la época en forma de discos como Maggot Brain de Funkadelic, The Law of the Land de The Undisputed Truth y Stand! de Sly & The Family Stone por mencionar algunos ejemplos. El rock comenzó su degradación e iteraciones del mismo sonido creado y perfeccionado durante los setenta durante décadas hasta que finalmente exhaló su último aliento repitiendo los mismos riffs de guitarra de siempre. Si tenemos que señalar un momento en el cual el rock comenzó su declive tenemos que voltear al 8 de Marzo de 1965 cuando se editó en el Reino Unido el sencillo “Yesterday” de The Beatles que incluía arreglos de cuerdas al estilo de música clásica europea de manera prominente.

El rock, desde el punto de vista de la sociedad blanca y sus aliados (las mentes colonizadas) se mantuvo como el género más popular investido de esa seriedad que le otorgaba el haber logrado hacer de un género bailable un género serio con “músicos de verdad”: Pink Floyd, The Who, King Crimson y otros encabezaron al género introspectivo y pseudomístico.

He ahí un segundo proceso de blanqueamiento de un género musical popular con orígenes afroamericanos.

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Reggaetón

Hoy en día no quedan dudas de que el género musical más exitoso de los últimos años es el reggaetón. Hasta ahora, los cinco videos más vistos del 2019 para Youtube son canciones de reggaetón, entre ellas “Con altura” de J Balvin y Rosalía, “Secreto” de Anuel AA y Karol G y “Con calma (remix)”. El artista con más views en Youtube en el 2018 fue Ozuna. Este año por primera vez un artista latino fue headliner de Coachella y Lollapalooza a la vez: J Balvin. El video más visto para YouTube durante el 2018 fue “Te Boté Remix” de Casper, Nio García, Darell, Nicky Jam, Bad Bunny y Ozuna, que mientras escribo estas líneas lleva un número que no sé siquiera cómo pronunciar: 1,899,196,696. Podría seguir señalando récords pero este texto no es para eso.

El reggaetón tiene orígenes en Jamaica y se pueden rastrear en el “Sleng Teng Riddim” de King Jammy creado en 1985. El mencionado “riddim” es considerado como uno de los primeros en ser creados de forma absolutamente digital con un teclado Casio MT-40. El acceso a la tecnología en forma de teclados cambió el panorama musical de los años por venir: digamos que los productores en lugar de contratar una banda de estudio solo tenían que aprender a manipular uno de estos artefactos que podían ser adquiridos en cualquier tienda de instrumentos.

Las aportaciones de Jamaica a la música popular son de la mayor envergadura. La figura del DJ y MC del hip-hop tienen orígenes en la isla, así como la cultura de remix inaugurada por King Tubby, y no vamos a cuestionar la herencia que tiene en el reggaetón, que está basado en buena medida en el famoso “sleng teng riddim” y “dembow” del dancehall de la nación caribeña.

El innovador “riddim” sirvió como base para la popularización del dancehall y es precisamente una canción lanzada en 1990 llamada “Dem Bow” de Shabba Ranks la que es considerada como una de las piedras angulares del Reggaetón.

De acuerdo a Marlon Bishop en su artículo Trench Town Rock de la Waxpoetics 43, “el ‘riddim’ se abrió paso hasta Panamá y encontró oídos entre la comunidad jamaiquina del país cuyos abuelos habían llegado al istmo para ayudar a construir el Canal”. Los jóvenes en Panamá organizaban fiestas de reggae/dancehall que por esos años no era un género que dominara las listas de popularidad de ese país. Desde luego los críticos y la industria asociaron el movimiento con malas costumbres.

Según el mismo Marlon en la misma edición de Waxpoetics, la canción que se considera inaugura el género en Panamá durante 1985 es "La chica de los ojos café" de Renato. La aceptación de esta canción tiene mucha culpa en que la letra habla de un amor juvenil regular y gracias a esto pudo ser programada en las estaciones de radio locales. En Panamá; la segunda generación de músicos de reggae fue encabezada por Kafu Banton y debido a su mayor aceptación y adaptación a los gustos panameños el género fue bautizado como Reggae 110, llamado así por la cuenta de beats por minuto que caracterizó a la evolución del ritmo.

Poco después el productor Ramón Bustamante y el MC conocido como El General unieron fuerzas para lanzar un par canciones basadas en el riddim del “Dem Bow”. Puedo apostar a que recuerdan “Te ves buena” y “Muévelo”. Las canciones de la dupla llegaron a Puerto Rico vía Nueva York siendo “Pounder” la punta de lanza en esta polinización. Una vez que el ‘riddim’ de esa canción se estableció en Puerto Rico los productores le disminuyeron los beats por minuto (bpm) a 90. La diferencia es que en la isla no le llamaron reggae 90 y se le llamó simplemente reggaetón. Un término al que se le adjudica su creación a Daddy Yankee y DJ Playero.

Como prácticamente todos los géneros llamados hoy “urbanos” el reggaetón en Puerto Rico enfrentó la descalificación y persecución de las autoridades del país pues también intentaron asociarlo a la delincuencia. Redadas policiales confiscaron material musical de reggaetón y sus exponentes fueron estigmatizados como sujetos hipersexuales y misóginos. No vamos a discutir ni negar que esos chicos se ganaron a pulso la etiqueta de misóginos. El reggaetón históricamente ha tenido letras que rayan en la misoginia y sexismo (como otros géneros populares), aunque actualmente este tipo de letras cada vez existen menos y esto hoy es inaceptable.

Entre la “Gasolina” de Daddy Yankee y “Despacito” de Luis Fonsi, el género ha experimentado un proceso de blanqueamiento que ha sido fomentado, entre otros, por el exitoso productor Diplo, Ed Sheeran o Shakira por nombrar algunos casos. Todos ellos han hecho discos y canciones usando variaciones del Dem Bow. En el caso de Diplo debemos recordar los discos de Major Lazer que ayudaron a que el dancehall y sus géneros asociados como el reggaetón se popularizaran. Y acá es donde debemos decirlo: una cosa es conocer nuevos géneros, tomar argumentos, sonidos de otras culturas y hacer que (como en el caso de Diplo) estas se conozcan a una mayor cantidad de gente sin olvidar quiénes fueron los creadores y dándoles el crédito que se merecen.

Shakira unió fuerzas con Wyclef Jean ex Fugees para lanzar en el 2009 el sencillo “Hips Don’t Lie” que está basada en un beat de reggaetón. En el 2017 Ed Sheeran y su sencillo “Shape of You” que está basado también en un riddim de reggaetón. Major Lazer con “Lean On” hizo lo mismo.

Dichas aportaciones han sido fundamentales para que el público que antes descalificaba al género hoy en día tenga la fiebre del perreo. Lo que sucedió antes con el jazz y Paul Whiteman y después en el rock y The Beatles: antes no era “cool”, pero una vez que un blanco lo legitimiza se convierte como por arte de magia en algo a lo que quieres pertenecer. Mentes colonizadas hasta lo más lleno. Hemos visto cómo poco a poco lxs rockerxs más ortodoxos han ido agregando a cuentagotas canciones de reggaetón a sus playlists.

El reggaetón tiene gran éxito porque (entre otras cosas) es un género absolutamente bailable, que ha quebrado prejuicios y hasta ahora ha sido difícil para el hombre blanco cubrirlo con su mantito místico contemplativo como lo hicieron The Beatles con el rock.

Lo que sí ha sucedido como parte de ese proceso de blanqueamiento es que el género ha alcanzado su clímax en gran medida porque cantantes como J Balvin y Maluma han logrado éxitos mundiales con sus versiones de reggaetón. Y pasa con más artistas. Es más fácil escuchar en la radio, por ejemplo, “Ráptame” de Reik o (una banda que comenzó siendo un trío latino de baladas) o “Mañana es too late” que “Báliame” de DJ Joe (uno de los pioneros del reggaetón) o “Quiero bailar” de Ivy Queen (otra pionera del reggaetón). Solo son hechos.

Hay que señalar que J Balvin tiene un origen clasemediero alejado del “barrio” y su tono de piel es más bien blanco. Mismo caso con Maluma. Las letras y ritmos de sus canciones han sido pasadas por el blanqueador que las ha despojado de esa bravura y filo que tienen los cantantes de reggaetón del barrio. Tampoco es que sus letras sean comprometidas con alguna causa o cuestionen el estado en se encuentran los pueblos latinoamericanos.

Lo anterior no significa que no hayan trabajado para llegar hasta donde están, solo se está señalando una serie de hechos que en el mundo de hoy aún siguen significando privilegios. Todo bien con José y Maluma: gracias por llevar la latinidad a uno de sus puntos más altos en la historia del mundo moderno.

Hace algunas semanas, Luis Jiménez, líder de la banda venezolana de rock Los Mesoneros, anunció con dos sendos videos su nuevo proyecto titulado Lagos. En este proyecto lo acompaña Mr A On The Beat. Los dos sencillos anunciados están orientados a lo que se conoce como géneros urbanos (trap, reggaetón, hip hop) lo cual significa para Luis explorar sonidos muy alejados al sonido regular de Los Mesoneros.

En el video de “Reset” aparece Luis tocando un Wurlitzer en una canción de reggaetón. Toda la estética del video luce sofisticada y alejada de la “urbanidad” propia del género. Desde luego Luis no rapea como en su momento lo hicieron Tego o Don Omar o lo hace Daddy Yankee. Ni de cerca. Lo que se presenta en “Reset” es una versión edulcorada de reggaetón. No estoy sugiriendo que sea una mala canción, eso no lo juzgo yo, lo juzga el público. Lo que estoy diciendo es que este es un paso más hacia el blanqueamiento del género.

Encuentro muchas similitudes entre este último avance en el blanqueamiento del reggaetón y lo que hicieron los Beatles y Paul Whiteman incorporando los arreglos de música clásica al rock y al jazz respectivamente. Claramente Jiménez no está agregando música clásica europea a la fórmula pero si está agregando ese mantito de sofisticación del que hablamos antes y que los Beatles agregaron al convertir el rock en un género contemplativo alejado del baile que favorece los “bajos instintos”.

Además de que también se avanza en el aspecto de que tus amigxs que escuchan rock incorporen estos sonidos a sus playlists porque está siendo ya legitimado por un músico de rock.

El proceso de blanqueamiento del reggaetón va en un punto avanzado.

La lucha es real.

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