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El cambio climático ha convertido los glaciares de Bolivia en bombas de relojería

Un estudio publicado por la revista científica académica The Cryosphere asegura que el derretimiento de los lagos glaciales de Bolivia amenaza la supervivencia de diversas comunidades rurales y ciudades del país.

por Sarah Emerson
31 Octubre 2016, 9:15am

Glaciar en La Paz, Bolivia. Image por Flickr/misssharongray

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Es posible que cuando pienses en glaciares, Sudamérica no sea el primer continente que te venga a la cabeza. Pero en Bolivia, donde los glaciares tropicales envuelven la cordillera de los Andes, su destino es cada vez más inquietante, especialmente con el avance del cambio climático.

Como resultado de ello, muchas comunidades rurales están ahora en riesgo de quedarse sin agua y de padecer repentinas inundaciones.

Así lo certifica un nuevo estudio publicado ayer por la revista científica académica The Cryosphere. Se trata de una publicación que investiga el agua congelada de la Tierra y de otros destinos. Ahora aseguran haber encontrado evidencias que sugieren que las inundaciones provocadas por los lagos glaciales podrían resultar catastróficas para las aldeas montañosas de Bolivia.

Sus resultados subrayan lo poco que sabemos sobre este fenómeno en el elevado país latinoamericano, y la importancia de invertir más recursos para comprender cuáles serán los devastadores efectos del cambio climático por todo el globo.

Un glaciar y un lago cerca de las aldeas de Pelecucho y de Agua Blanca, en la región del Apololamba, al norte de Bolivia. Imagen por Simon Cook

El artículo es uno de los primeros que calibra los cambios significativos en los glaciares de los Andes, y sus autores creen que sus hallazgos podrían ayudar a prever cuál es el lago que constituye una mayor amenaza para las comunidades rurales.

"Hemos hablado con el líder de una aldea que recordaba un episodio padecido por su padre", comenta para Motherboard Simon Cook, el principal autor del estudio y profesor de la universidad metropolitana de Manchester.

"El padre presenció una inundación provocada por uno de esos glaciares que no está documentada. No aparece en ningún artículo científico, y no fue denunciada localmente. Se quedó en uno de esos fenómenos que solo ve alguien".

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Cuando un gran glaciar retrocede se presentan varios riesgos. El agua derretida puede agotarse, y con ella el agua potable, la hidroenergía y la irrigación de la que viven las comunidades locales.

Alrededor de los 2,3 millones de habitantes que viven entre La Paz y la ciudad de El Alto, por ejemplo, reciben alrededor del 15 por ciento del agua de los glaciares, según ha concluido un estudio.

En 2009, un artículo publicado por el New York Times sobre el cambio climático en Bolivia elucubraba con que El Alto, la segunda ciudad más grande del país, "podría convertirse en la primera víctima a gran escala del cambio climático".

Panorámica de La Paz: Simon Cook.

Otra de las consecuencias del derretimiento de los glaciares es la formación de "lagos proglaciales", que se forman cuando el agua queda intoxicada por residuos tóxicos o por lechos de roca. Se trata de lagos que no son necesariamente peligrosos en sí mismos.

Sin embargo, si terminan siendo desplazados por una avalancha de piedra o por un desprendimiento, podrían llevarse por delante un pueblo entero al bajar la corriente. Si el acceso a las carreteras queda cortado por los escombros, las comunidades afectadas podrían pasarse semanas sin acceso al rescate ni a las ayudas necesarias.

En Huaraz, en Perú, un lago glacial llamado Palacocha estalló y anegó la ciudad en 1941. Entonces murieron alrededor de 5.000 personas.

"Es un poco como bucear en una piscina", explica Cook.

Gracias al uso de imágenes satelitales registradas por el instituto de Observación Geológica de Estados Unidos entre 1986 y 2014, el equipo ha identificado un total de 25 lagos que podrían suponer una amenaza contra las comunidades rurales. Cook y sus colegas han mapeado "cientos" de lagos en Bolivia.

Sus diagnósticos están basados en si los lagos estaban ubicados a contracorriente de aldeas, carreteras e infraestructuras, y si están cerca de glaciares o montañas.

Los andes bolivianos. Imagen por Simon Cook

Entre 1986 y 2014 los glaciares bolivianos disminuyeron en un 43 por ciento, mientras que, paralelamente, las temperaturas de las montañas andinas aumentaban en 0,7 grados centígrados en un periodo de 50 años.

El glaciar más icónico del país, el Chacaltaya copó las portadas de la prensa en 2009 después de que los científicos concluyeran que el 80 por ciento de su superficie había retrocedido significativamente desde 1982. Tenía 18.000 años y se esfumó en un periquete, mucho antes de lo estimado por previsión alguna.

La salud de los glaciares bolivianos ha sido más o menos ignorada por la literatura científica, opina Cook. Bolivia es uno de los países más pobres de Sudamérica, y como nación en vías de desarrollo que es, es especialmente vulnerable a los devastadores efectos del cambio climático. Se estima que el 60 por ciento de los bolivianos viven por debajo del umbral de la pobreza.

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"Mucha investigación de lo que se ha hecho se ha concentrado en cómo grandes ciudades como La Paz — bastante alejada de las montañas — van a quedar afectadas. De hecho, los residentes de las zonas más elevadas del altiplano son quienes están más expuestos: por un lado podrían sucumbir a la inundación provocada por un lago glacial, y por el otro se exponen a cambios en el suministro de agua.", concluye Cook.

Los investigadores esperan que sus resultados sean considerados más ampliamente en el interior de Bolivia, y que las ONG que trabajan con problemas relacionados con el suministro de agua en los países en vías de desarrollo suramericanos puedan ayudar.

En última instancia, el estudio de Cook espera convertirse en una llamada de atención sobre los peligros que entrañan las inundaciones glaciales.

"Tenemos la oportunidad de poner todas las fichas del puzzle juntas".

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