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Este artículo se publicó hace más de cinco años.
Ojo, mucho ojo

Ernesto Muñiz

'La fotografía siempre ha sido para expresar mi exterior, el mundo en que vivo; mientras que el collage es más introspectivo, de más paz.'

por Carlos Álvarez Montero
14 Mayo 2014, 3:00pm

El trabajo de Ernesto Muñiz es un tanto bipolar: va de la fotografía al collage y de regreso, sin hacer distinciones. Esto quedó claro en 2011 cuando su trabajo no fotográfico fue parte del festival PhotoEspaña, expuesto al lado de 14 fotógrafos latinoamericanos en la muestra Peso y levedad. Fotografía latinoamericana entre el humanismo y la violencia.

Se dice que en la fotografía, a diferencia de la pintura, se comienza con un lienzo lleno y el autor tiene que decidir qué deja fuera. Para Muñiz esto sucede en ambos casos, sólo que lo que está afuera no deja de estar presente. Según su propia confesión, ha mutilado valiosas colecciones de libros de conocidos y desconocidos con tal de obtener la valiosa imagen que completará su obra.

Aquí una charla vía email donde hablamos de su serie Imagen terminal y de su trabajo en papel.

VICE: ¿Cómo te inicias profesionalmente en la fotografía y el fotoperiodismo?
Ernesto Muñiz: Estaba estudiando la carrera de diseño gráfico en el '93, y me gustaba mucho leer La Jornada, me encantaba ver las fotos de Elsa Medina, Frida Hartz, Panchito Olvera, José Antonio López, Víctor Mendiola... por mencionar a algunos. Estaban haciendo una fotografía con sentido y estética, no sólo informaban, sino que además tenían una excelente composición. Por ese entonces acababa de comprar mi primera cámara fotográfica (requisito de la carrera de diseño) y desde el momento que la tuve en mis manos, decidí ser fotógrafo. Tomaba fotos de todo lo que veía, y pasaba horas en el cuarto oscuro de la universidad, ¡estaba enamorado! El 1º de enero del '94 estalló el conflicto zapatista, y me lancé a Chiapas con muy poco dinero y mi cámara. Estuve algunos meses por allá y luego regresé a terminar mi carrera. En el '97 entré a la agencia fotográfica Cuartoscuro, dirigida por Pedro Valtierra.

Háblame de tu serie Imagen terminal.
Cuando estás en el fotoperiodismo, retratar la muerte es algo cotidiano, desde un accidente, asesinatos, desastres naturales... oportunidades no faltan, y estas escenas me perturbaban un poco. La violencia, la sangre, el cuerpo inerte, a veces la familia llorando, el sonido de las patrullas, los policías, los rescatistas... en fin, siempre había sido un tipo de muerte caótica, cuando mi imagen de la muerte era algo pacífico, el descanso final, el famoso "ir hacia la luz", y eso fue lo que traté de hacer en Imagen terminal. Obviamente tenía ciertas restricciones como no tomar rostros, no tomar a los familiares, etcétera, por lo que opté por la toma cerrada y de detalle, que creo que funcionó muy bien para esta serie. Imagen terminal me enfrentó con uno de nuestros mayores temores: la muerte, y me enseñó que de nosotros al final de esta vida, sólo queda un envoltorio, y que el famoso "fantasma en la máquina" ya no esta ahí, y que sólo importa que te vayas dejando un mejor mundo que el que encontraste.

Esta serie ganó medalla de plata de la Society of News Design al mejor artículo fotográfico de periódico en el 2006, cuando trabajaba en el periódico Excélsior en su nueva etapa. Igualmente fue seleccionada para el visionado de portafolios en Cartagena de Indias, por parte de PhotoEspaña.

Hay una fuerte presencia de la muerte y la religión en tu trabajo. ¿A qué responde?
La muerte es el fin último y es un tema que como seres humanos siempre nos cuestionamos, nos apasiona y hasta le tememos, por eso está muy presente en mi trabajo. Sobre la religión crecí como católico, recuerdo que de pequeño veía todas las mañanas a mi papá hacer esta especie de ritual donde tomaba varios papeles que siempre tenía en su buró, los pasaba por todo su cuerpo, los veía de cerca, les hablaba, cerraba los ojos, los abrazaba contra su pecho, se persignaba y salía del cuarto. Obviamente, niño curioso, iba y veía estos papeles, que eran imágenes de vírgenes y santos, todos con hermosos trajes, coronas sostenidas por ángeles, rostros perfectos, en fin, eran papeles mágicos porque escuchaban a mi papá. Creo que es por eso que los utilizo tanto en mi trabajo, además estamos en el país donde 80 por ciento de la población es católica y nuestro sincretismo religioso es único. Todos rezamos, como si para los santos y vírgenes no hubiera buenos ni malos. Les piden favores tanto los unos como los otros, e incluso los malos pueden ser santos. Hay una fuerte presencia de la muerte y de la religión en mi trabajo, porque soy mexicano. Son dos temas que vienen programados en nuestros genes.

¿Cómo se liga tu trabajo fotográfico con el collage?
Trato de no ligarlos. La fotografía siempre ha sido, en mi caso, para expresar mi exterior, el mundo en que vivo, la realidad con la que me enfrento todos los días; mientras que el collage es más introspectivo, de más paz. Me tomo mi tiempo, paso horas recortando, escogiendo mis papeles, pegando, es algo terapéutico. La foto es la adrenalina, el volcarme hacia el exterior, creo que por eso no encuentro una liga, nunca he hecho un collage con mis fotos por ejemplo.

En el fotoperiodismo es difícil mantener una posición política que se refleje en tu trabajo, ya que se espera que seas objetivo. Si mal no recuerdo te despidieron de un periódico por expresar (a gritos) tus ideas a la mitad de un evento presidencial mientras lo cubrías, sin embargo, en tus piezas de collage esta posición es muy clara ¿Qué buscas cuando fotografías y qué buscas cuando haces collage?
Con la fotografía eres un testigo. Claro que puedes dar tu punto de vista y hasta criticar desde el ángulo en que tomas una foto, el momento, las expresiones, etcétera, estás expresando la manera en que viste esa realidad. Por un lado se supone que el fotoperiodismo se debe apegar a la "realidad", pero tenemos que empezar con el simple hecho de que como fotógrafos sólo seleccionamos una pequeña parte de toda esa realidad, por lo que no es completamente objetiva. En el collage, tú eres el creador de tus mundos, buscas qué papeles se relacionan con otros, qué quieres expresar, hasta dónde quieres llevar tus historias: es un trabajo mucho más personal e interno, además la crítica es más directa, más de bofetada.

Si bien tienes una formación de diseñador gráfico, se te reconoce más cómo fotógrafo, al grado que tus piezas de collage se han exhibido en exposiciones como PhotoEspaña que están dedicadas exclusivamente a la fotografía, ¿por qué crees que sea esto?
¿Por suerte? ¡Ja, ja! Pues es sólo que llevo más años de fotógrafo que haciendo diseño, aunque ahora ya estoy logrando más cosas con el collage que con la fotografía, pero la verdad prefiero que se me reconozca como un buen ser humano y eso espero lograrlo.

¿Tú cómo te consideras?
¡Esas preguntas capciosas! Mi único problema es ser perfeccionista. Ya en serio, soy una persona con un enorme gusto por vivir, crear y amar. A pesar de lo que se pudiera pensar, baso mi fe en Dios y Jesús como su hijo. Quizás utilizo las imágenes católicas como un recordatorio de lo que el mismo Dios nos dice en su palabra: "Hincarse ante un imagen fabricada por el hombre es adorar las obras de nuestras propias manos". ¡Qué grave pecado: adorar lo que nosotros hemos hecho en lugar de adorar al Dios que nos ha hecho a nosotros!

¿Cuál es tu siguiente proyecto?
Tengo dos exposiciones de mi trabajo de collage en puerta, una en San Antonio, Texas, en la galería SMART y en septiembre viajo a Liverpool, Inglaterra, a la Corke Art Gallery, durante la bienal artística. Todo sobre mi trabajo de collage.

Lee más en nuestra columna de foto, Ojo, mucho ojo.

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