guerras y conflictos

Turquía se escuda en Estado Islámico para frenar la expansión kurda en el norte de Siria

Con apoyo aéreo estadounidense, el ejército turco y un contingente de rebeldes sirios árabes y turcomanos han lanzado una ofensiva para expulsar a Estado Islámico de su frontera. Aunque parece que el objetivo real es otro.
25 Agosto 2016, 10:05am
Tanques turcos disparan a posiciones de Estado Islámico en el norte de Siria para cubrir el avance de rebeldes hacia Jarablus, el principal bastión de los yihadistas en el país, el 24 de agosto de 2016. (Imagen por Sedat Suna/EPA)

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Rebeldes sirios apoyados por fuerzas especiales turcas, tanques y aviones entraron en uno de los últimos fortines de Estado Islámico (EI) en la frontera turcosiria ayer miércoles, en la primera gran incursión de Turquía con apoyo estadounidense a su vecino sureño.

Una columna de por lo menos nueve tanques turcos cruzó a Siria junto a un significativo número de rebeldes árabes y turcomanos para empujar a EI fuera de Jarablus y las localidades colindantes. Un reportero de Reuters en la frontera presenció intensos bombardeos, con columnas de humo negro elevándose alrededor de la ciudad.

El presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan afirmó que la operación tenía como objetivo tanto a EI como a las milicias kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG), los avances de las cuales en el norte de Siria han alarmado al gobierno turco. Ankara ve a las YPG como una extensión de los combatientes kurdos insurgentes en su propio suelo — el Partido de los Trabajadores de Kurdistán — algo que le enemistó con Washington, que ve al grupo como a un aliado en la lucha contra Estado Islámico.

"Tanto Daesh (Estado Islámico) como las YPG, las dos son organizaciones terroristas", declaró Erdogan en Ankara después de un encuentro con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden.

"Que una organización terrorista combata a otra organización terrorista no la convierte en inocente", insistió, añadiendo que EI ha sido echado de Jarablus y que ahora la ciudad está bajo control de los rebeldes sirios.

Biden, que voló a Turquía, un aliado clave de la OTAN y la segunda fuerza militar de la alianza, en un viaje preparado con antelación horas antes de que la operación empezara, trató de calmar las preocupaciones turcas en relación a la expansión de los kurdos en Siria.

"No a un corredor (kurdo). Y punto. No a una entidad separada en la frontera con Turquía. Una Siria unida", dijo en una conferencia de prensa con el primer ministro Binali Yildirim.

Joe Biden aseguró que Washington había dejado claro que debían volver al este del río Eufrates otra vez — una línea roja para Turquía — después de ayudar a arrebatar a EI la ciudad de Manbij, al sur de Jarablus.

"No tendrán apoyo americano, bajo ninguna circunstancia, sino mantienen este compromiso", sostuvo.

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Poca resistencia

La ofensiva, llamada "Escudo del Eufrates", es la primera gran operación de Turquía tras el golpe fallido del pasado 15 de julio, que proyectó dudas sobre su capacidad de hacer retroceder a EI. Y se produce cuatro días después de que un terrorista suicida matara a 54 personas en una boda kurda en Gaziantep, una ciudad del sureste.

Un alto funcionario de defensa estadounidense explicó que aviones A-10 "Warthog" y F-16 llevaron a cabo ataques en apoyo a la operación.

El primer ministro turco Binali Yildirim contó en una entrevista al canal de noticias HaberTurk que la operación iba a continuar hasta que las milicias kurdas de las YPG volvieran al este del Eufrates.

El ministro de Exteriores sirio condenó lo que para él fue una interferencia en su soberanía y acusó a Ankara de lanzar una incursión para sustituir a EI por "otros grupos terroristas". Rusia, que apoya al presidente sirio Bashar al-Assad, ha mostrado su preocupación por la escalada de tensión que cree que el movimiento de tablero turco puede generar.

Un comandante rebelde del grupo Failaq al-Sham, que pidió hablar en condición de anonimato, afirmó a Reuters que muchos de los insurgentes de EI en Jarablus se habían retirado, algunos de ellos rindiéndose.

"Los combatientes de Daesh se han retirado de varias localidades en las inmediaciones de Jarablus y se dirigen hacia al sur a la ciudad de Al-Bab", contó el comandante de Failaq al-Sham.

Muchos de los rebeldes eran del mismo Jarablus y estaban llenos de júbilo por lo que iban viendo a medida que se desarrollaba la intervención. Material audiovisual de una fuente rebelde visto por Reuters mostraba pocos rastros de duros combates en el centro de la ciudad, algo que sugería que EI ofreció poca resistencia. Reuters no pudo autenticar de forma independiente el vídeo.

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Prueba para las relaciones turco-estadounidenses

La visita de Biden llega en un momento en el que las relaciones entre Turquía y Estados Unidos están a prueba. Erdogan quiere que Estados Unidos extradite a Fethullah Gülen, un clérigo turco que ha vivido en un exilio autoimpuesto en Pennsylvania durante 17 años y el movimiento religioso del cuál se ha convertido en el chivo expiatorio del presidente por el golpe fallido del mes pasado.

Washington sostiene que necesita pruebas claras de la implicación de Gülen y que eso es algo que pende de los tribunales, una posición que ha desencadenado una efusión de antiamericanismo en los medios progubernamentales turcos. Gülen niega cualquier papel en la tentativa de golpe.

"Para nosotros la prioridad es la extradición de Gülen cuanto antes. Ellos hablan de una decisión judicial... Pero el entente entre Estados Unidos y Turquía requiere de la detención de gente como él. Este individuo continúa moviendo los hilos de una organización terrorista desde donde está", dijo Erdogan.

Biden respondió que, aunque fuera difícil para los turcos entenderlo, el presidente Barack Obama no tenía autoridad constitucional para extraditar al clérigo. Pero que Washington tiene a más abogados trabajando en la cuestión de la extradición que en cualquier otro caso de su historia reciente.

A pesar de sus diferencias, Turquía y Estados Unidos esperan que expulsando a Estado Islámico de la frontera podrán cortar las rutas de entrada de combatientes extranjeros y sus ingresos a través del tránsito ilícito.

Con la operación "Escudo del Eufrates" es la primera vez que aviones de guerra turcos irrumpieron en la frontera siria desde noviembre, cuando Turquía abatió a un avión ruso cerca de la frontera, y la primera incursión significativa desde que las fuerzas especiales turcas llevaron a cabo una operación para recolocar la tumba de Suleyman Shah, una venerada figura otomana, en febrero de 2015.

Pero para Turquía también previene cualquier posibilidad de que tome Jarablus la milicia kurda, que juega un papel crítico en la campaña apoyada por EEUU contra EI.

Las fuerzas kurdas han capturado amplias extensiones de territorio desde que estallara el conflicto sirio en 2011, y Ankara ha declarado varias veces que el río Eufrates, que fluye al este de Jarablus, es una línea roja que no quiere que crucen.

El ministro de exteriores turco Mevlut Cavusoglu dijo que o bien los combatientes kurdos volvían al este del río o Turquía haría "lo que fuera necesario". Afirmó que la operación se encontraba en un punto de no retorno que aceleraría la expulsión de EI de la región siria de Aleppo.

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Entrando en una "ciénaga"

Columnas de humo se alzan en las montañas que rodean Jarablus, visible desde la ciudad turca de Karkamis desde el otro lado de la frontera. Las explosiones de la artillería devenían audibles a medida que disparaban los tanques turcos.

Saleh Muslim, al frente del partido kurdo PYD, escribió en un tuit que Turquía se estaba metiendo en una "ciénaga" en Siria, y que enfrentaría una derrota como la de EI. Redur Xelil, portavoz de la milicia kurda YPG, sostuvo que la intervención era una "agresión desvergonzada a los asuntos internos sirios".

Los grupos kurdos controlan franjas del norte de Siria en las que han establecido una autonomía de facto. Las YPG, el brazo armado del PYD, tomó el control de buena parte de la ciudad de Hasaka el martes, a unos 250 kilómetros al este de Jarablus.

La creciente influencia kurda ha alarmado a Ankara, que está luchando contra su propia insurgencia con los combatientes del ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), acusado por el gobierno de una escalada de ataques en el sureste de Turquía.

Turquía se ha propuesto a "limpiar completamente" a los combatientes de EI de su frontera después de la bomba de Gaziantep.

Por lo menos 10 proyectiles han impactado en zonas aledañas a Karkamis desde Jarablus en los últimos días, obligando a algunos residentes a marchar.

"Apoyo de todo corazón esta operación... Los quiero fuera de mi frontera, ya sea a Estado Islámico, ya sea al PYD", dijo Samir Tin, un granjero de 67 años y unos de los pocos habitantes de la ciudad que aún permanecen en ella.

Mientras se escribía este artículo el portavoz de la operación liderada por EEUU Inherent Resolve confirmaba la retirada de las Fuerzas Democráticas de Siria al este del Eufrates, la coalición militar liderada por los kurdos.

The Syrian Democratic Forces have moved east across the Euphrates to prepare for the eventual liberation of Raqqa, Syria — OIR Spokesperson (@OIRSpox)August 25, 2016

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