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'Niños en fuga', el drama de la travesía de miles de menores centroamericanos hacía EEUU

Cada año, miles de menores de Honduras, El Salvador y Guatemala se exponen a un éxodo peligroso hacia la frontera sur de los Estados Unidos. Sin una compañía adulta que los contenga, huyen de la violencia, las pandillas y el reclutamiento forzado.
01 Febrero 2016, 3:05pm
Niños en las calles de Guatemala. (Imagen por Saul Martínez/EPA)

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Cada año, decenas de miles de menores de Honduras, El Salvador y Guatemala se exponen a un éxodo peligroso hacia la frontera sur de los Estados Unidos. Sin una compañía adulta que los contenga, huyen de la violencia, las pandillas y el reclutamiento forzado.

Por su situación irregular y por las condiciones clandestinas en las que viajan son vulnerables a reiterados abusos. Sin embargo, para ellos el riesgo vale la pena. Los niños y niñas en fuga no buscan progresar económicamente, quieren escapar de una cotidianidad intolerable.

El llamado Triángulo Norte de Centroamérica, que integran estos tres países, lidera el ranking mundial de homicidios per cápita. Durante 2015 sumaron 17.422 muertes violentas, según informes oficiales.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo afirma que esta es la región sin guerras "más violenta del mundo". Y la ONG Save the Children asegura que es "uno de los lugares más peligrosos para ser niño".

En Guatemala, las organizaciones criminales reclutan a los menores directamente en las escuelas. Desde los 6 años son obligados a robar y traficar drogas.

En El Salvador el territorio nacional está en manos de pandillas, conocidas como maras. Si un niño vive en un barrio controlado por una banda, pero tiene que ir al colegio en una zona dominada por otra, debe cruzar los límites imaginarios bajo el temor de ser asesinado.

En Honduras, las maras obligan a los jóvenes a integrar sus "ejércitos". Si se niegan los matan, pero si se suman no viven más de cinco años, porque también los matan.

"Muchas chicas escapan porque son usadas como novias comunales por los jefes de las pandillas. Primero el marero las usa como su objeto sexual y luego las desecha para que las usen sus colegas", sentencia a VICE News Fernando Protti Alvarado, Representante para América Central, Cuba y México de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Sin expectativas de vida, los niños emprenden un éxodo silencioso, pero masivo, hacia EEUU. ACNUR advierte que desde 2010 el número de menores no acompañados que realizan este viaje se duplica año tras año.

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Punto fronterizo entre Guatemala y México que cruzan a diario miles de migrantes. (Imagen vía ACNUR)

Las familias

Es común que padres y madres migren solos a EEUU y dejen a sus hijos al cuidado de un familiar. Una vez que alcanzan estabilidad económica, y preocupados por la violencia que sufren sus niños en sus países, envían por ellos.

Maureen Meyer, coordinadora del Programa de Derechos de Migrantes de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), explica a VICE News que muchas veces los menores están incentivados por la familia a viajar. "Hemos entrevistado casos de mamás que dicen: no quiero que me maten a mi hijo mañana, prefiero correr el riesgo de que cruce a EEUU".

"Lo que les queda a los papás es pagar para salvar la vida de sus niños porque si no migran la muerte más decente que pueden tener es de un balazo", destaca Protti Alvarado.

Sin embargo, el que viajen con guías no significa que la travesía sea segura. "Muchas veces el coyote [traficante de personas] tiene que pagar a grupos del crimen organizado con la entrega de migrantes para poder cruzar una zona", aseguró Meyer.

Un negocio rentable

El tráfico de migrantes del Triángulo Norte genera alrededor de 6.000 millones de dólares anuales. Es uno de los delitos más rentables para el crimen organizado trasnacional, según estima la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito.

La gran mayoría de los menores no acompañados pagan a guías, conocidos como coyotes, para que los ayuden a llegar a los Estados Unidos. La tarifa promedio es de 10.000 dólares.

Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración de México (IMUMI), remarca a VICE News que las mismas medidas restrictivas crean el mercado para el tráfico humano. "Realmente muchas de estas personas, más de un 70 por ciento, tienen necesidad de obtener refugio. Entonces se habla de las detenciones y se hace foco en las cifras del negocio, pero no se cuestiona la falta de protección internacional que sufren".

Las exorbitantes cifras que pagan los migrantes no aseguran llegar a destino. La oficina de ACNUR informó que entre México y EEUU fueron deportados, en todo 2015, más de 207.000 centroamericanos.

A partir de junio de 2014, cuando empezaron a detener a los migrantes que viajaban en tren, los niños comenzaron a buscar otras alternativas para llegar a EEUU.

Según el Instituto Nacional de Migración de México, el 80 por ciento de las detenciones que se realizaron en el último año y medio fue en las rutas. Las autoridades ponen retenes móviles y los migrantes pueden llegar a pasar por 35 hasta llegar a Estados Unidos.

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Miles de menores de Honduras, El Salvador y Guatemala se exponen a un éxodo peligroso hacia la frontera sur de los Estados Unidos. (Imagen vía ACNUR)

Obama reconoce el problema

Junio de 2014 fue una fecha bisagra. La ola de niños y niñas centroamericanos no acompañados que se registró ese año obligó al presidente de EEUU, Barack Obama, a implementar medidas para detener la migración. El drama humanitario, como lo calificó el mandatario, se hizo visible.

"A partir de ahí hubo un acuerdo tácito donde México se comprometió a aumentar las detenciones y deportaciones para disuadir a los chicos de emprender el viaje", sostiene Kuhner.

Desde entonces se puso en marcha el Programa Frontera Sur que, articulado por los gobiernos de EEUU y México, se presentó como una estrategia de protección al migrante.

Hasta mediados de 2014, al cruzar la frontera, los chicos se entregaban de manera voluntaria a las autoridades de EEUU y, a partir de ahí, comenzaban con sus procesos migratorios de años. Se presentaban a las cortes y se escucha su necesidad de protección. Como un 80 por ciento de ellos tenía familia en ese país muy pocos se quedaban en detención y eran reunificados.

Pero cuando México empezó a jugar un papel de contención, con el aumento de las detenciones, el panorama cambió. "Según la legislación mexicana, las repatriaciones pueden ser inmediatas, ahora en 3 días los chicos están de vuelta en sus países, y ya nadie escucha sus casos", subraya la directora del IMUMI.

"Hay una disyuntiva en las políticas de Obama. Habla de crisis humanitaria pero destina cada vez más plata a las deportaciones. No hay un reconocimiento real sobre la protección internacional que deberían tener estos migrantes", concluye Meyer.

Las deportaciones

Los indocumentados que entraron a EEUU después del 1 de enero de 2014 figuran en la lista de prioridades de deportación del Departamento de Seguridad.

Pero la repatriación pone en peligro la vida de los niños porque los gobiernos del Triángulo Norte no tienen programas para contenerlos.

Fernando Protti Alvarado, representante de ACNUR, sostiene que el riesgo máximo de la deportación es la muerte. "Tuvimos un caso de un niño de Honduras que lo regresaron y se lo devolvieron a la abuela. Esa madrugada las maras entraron a su casa y lo mataron ¿Por qué lo mataron? porque había visto un asesinato antes de viajar".

Las tasas estadounidenses de aprobación de asilo varían según la nacionalidad de los solicitantes. Cuando los inmigrantes provienen de China, Irán o Venezuela sus peticiones son aprobadas en un 82 por ciento. Mientras, los pedidos de refugio de los centroamericanos son aceptados en un 10 por ciento.

En materia de legislación internacional, el artículo tercero de la Convención de los Derechos del Niño establece que es obligación de los estados velar por el interés superior de los menores. Sin embargo, la persecución o el peligro de muerte por la pertenencia a un grupo social específico, que es uno de los criterios para solicitar asilo, se ha vuelto un recurso casi inaccesible para los niños de Centroamérica.

El reciente caso de los 8.000 cubanos que están varados en Costa Rica y que buscan llegar a EEUU muestra la diferencia que hace la Casa Blanca con los migrantes, dice Gretchen Kuhner. "Por ley, los isleños son bienvenidos en EEUU, entonces se trabajó de manera conjunta entre los países para darles asistencia humanitaria. Ahí se ve que son decisiones basadas en política y no en las necesidades reales de las personas" agregó la directora del IMUMI.

El tráfico de migrantes del Triángulo Norte genera alrededor de 6.000 millones de dólares anuales. (Imagen vía ACNUR)

Más refugiados

El Departamento de Estado de EEUU anunció el pasado miércoles 13 de enero que ampliará su programa de refugiados a individuos vulnerables de Centroamérica.

Para identificar a personas necesitadas de protección, la Casa Blanca pidió la colaboración de la ACNUR.

Fernando Protti Alvarado celebró el anuncio en diálogo con VICE News, aunque advirtió que los procesamientos deberán ser expeditos porque la gente no tiene tiempo. "O nos apuramos o los matan", sentencia.

Los 100 mil menores centroamericanos que cada año deciden escapar de una realidad asfixiante realizan la travesía hacia los EEUU conscientes de que el final del viaje será incierto. Sin embargo, lo emprenden.

No piensan en los abusos, los narcos, las golpizas, los policías corruptos y las deportaciones que deberán enfrentar, y con suerte sortear, en el camino. Los chicos ponen sus mentes en blanco.

"A mí no me van a matar, yo sí voy a llegar, dios me va a iluminar", se repiten durante el viaje como una forma de darse coraje y sentirse protegidos. La fe es, para los niños en fuga, más fuerte que las noticias y que la realidad.

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