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Conoce a la artista cyborg que puede detectar terremotos con su brazo

Platicamos con Moon Ribas, la artista catalana que nos contó sobre su sexto sentido, conectar sus pies a sismógrafos lunares y defender los derechos de los cyborgs.

por Nadja Sayej
26 Septiembre 2017, 1:30pm

Moon Ribas. Imagen: Lars Norgaard.

Ha sido un largo camino desde que la palabra "cyborg" fue acuñada en 1960 por los científicos Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline que lo usaron como una forma corta de "organismo cibernético". En un artículo publicado originalmente en Astronautics, ellos definieron el sistema como un humano-máquina que puede vivir en diferentes ambientes que los humanos normalmente no podrían con sentidos mejorados. ¿Pero qué más?

La artista catalana Moon Ribas tiene un sensor conectado a internet implantado en su brazo. La bailarina y coreógrafa puede sentir terremotos en tiempo real, cosa que ella llama su "sexto sentido". Ella tenía un implante cibernético expuesto en su codo izquierdo en 2013. Cuando ella siente un terremoto en la escala Richter, recibirá vibraciones más fuertes o débiles dependiendo de la magnitud y lo interpreta como sentir "el corazón del planeta".

Imagen: Will Clapson.

Ribas se hizo cyborg con el fin de llevar su danza contemporánea al siguiente nivel, como Esperando Terremotos, un performance donde ella literalmente espera hasta recibir una vibración en su brazo y entonces permite que guíe sus movimientos de baile. Esto ya que su chip puede sentir terremotos de hasta 1 grado en la escala Richter, los cuales la gente no suele sentir (son llamados 'microterremotos' y seguido se notan cerca de volcanes antes de entrar en erupción). Ella típicamente tiene una vibración en su brazo cada 10 minutos, ya que hay alrededor de 50 terremotos al día. Si no sucede, su performance únicamente la situa parada en un escenario, similar a esperar en una sala de espera.

Después de tener su sensor en el brazo por 3 años, Ribas ahora quiere añadir un sensor de locación en su brazo izquierdo que le permita sentir qué tan cerca fue el terremoto a ella, el cual se intensifica con la proximidad del fenómeno natural. También añadirá dos chips vibradores en sus pies, "después de un rato me di cuenta de que tenía más sentido sentir los terremotos en mis pies ya que ellos, de hecho, tocan la tierra", dijo por teléfono desde Barcelona. "El prototipo ya está hecho, lo puedo usar permanentemente".

Tal vez ponerse un chip cyborg es como tener un tatuaje: ¿Una vez que comienzas no puedes parar? Pero esto no es sobre hacer un superhumano o como una máquina. "Tengo cierto interés en la ciencia ficción, pero la naturaleza ya es sorprendente –algunos animales pueden ver en ultravioleta e infrarrojo, mientras que ciertas medusas no pueden morir. Si aplicamos estas cosas a nuestra realidad, nuestra comprensión del planeta también cambiará".

En sus pies, Ribas será capaz de sentir la actividad sísmica de la luna (es una mera coincidencia que su nombre sea Moon, luna en inglés). Pero ella aún así será capaz de sentir la tierra. "Mi brazo vibrará con la tierra y mis pies con la luna", ella dijo.

Había anteriormente un sismógrafo lunar en la luna pero se detuvo en 1977, ahora se remplazó por un satélite que recolecta información. "Tengo que conectar al satélite y encontrar la manera de conseguir los datos en tiempo real", dijo Ribas. "Tengo que contactar a la NASA o encontrar la manera de lanzar mi propio satélite ahí".

Junto con su compañero, Neil Harbisson, un cyborg que tiene una antena con Wi-Fi en su cráneo para escuchar las frecuencias de luz, ahora están trabajando para crecer el movimiento de arte cyborg. Hace cierto tiempo, lanzaron Cyborg Nest, una compañía de productos cyborg que vende implantes subdermales que son el primer paso para convertirse en un cyborg.

También hacen llamados abiertos a colaboradores llamados Cyborg Futures, que pretenden promover el arte cyborg y alientan a otros para convertirse en cyborgs con la Fundación Cyborg, que defiende sus derechos. "Es sobre el derecho y libertad de tener los sentidos que quieras tener", ella dijo. "Yo tengo el derecho a cambiar mi cuerpo".

No obstante ciertas reacciones negativas de grupos religiosos y médicos éticos, Ribas no planea detener su trabajo pronto. "Recibimos amenazas diciendo que estamos en contra de la humanidad", dijo Ribas. "Nosotros lo vemos como algo que crea más empatía hacia la tierra y la humanidad, crea más respeto".

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