Dante Busquets

Además de ser un proyecto fotográfico, 'Sateluco' también es un proyecto de vida.

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mar. 18 2014, 4:00pm

Ciudad Satélite, famosa o infame, como usted prefiera. Zona del estado de México a tan solo unos kilómetros del Distrito Federal. Versión mexa del suburbio gringo en su máxima expresión. Concebida a mediados del siglo pasado por el arquitecto Mario Pani como la ciudad del futuro, "la ciudad fuera de la ciudad", un escape a la vida citadina pero con todos los servicios que esta prometía.

Con el paso del tiempo su reputación fue cambiando. Se convirtió en la mismísima representación del mal, con sus circuitos viales, su concurrido centro comercial (dice la leyenda que fue el primero en el área metropolitana), sus arrancones nocturnos, sus autos achaparrados y mucho, mucho gel. Pobres de aquellos a los que la vida ha despreciado y han tenido el infortunio de vivir ahí. Ahora cargan la maldición de ser satelucos. Ya lo dice el dicho: "El amor se acaba pasando el Toreo, y ahora que no hay Toreo, peor".

Para mi primer entrada de Ojo, mucho ojo decidí comenzar con el trabajo de Dante Busquets. Fotógrafo mexicano radicado en Berlín. En su serie Sateluco revisita el fraccionamiento donde vivió de los diez a los veinte años.

VICE: ¿De qué trata Sateluco y cómo comienza el proyecto?
Dante Busquets: Sateluco en realidad trata sobre varias cosas al mismo tiempo, que no necesariamente pensé al momento de comenzar el proyecto: el tema del inicio de la formación de mi propia identidad tiene que ver y, fotográficamente, la consolidación de muchas influencias y la separación de un estilo al cual yo estaba muy acostumbrado, por el tipo de trabajo periodístico/editorial que había hecho hasta poco antes. Sin embargo, lo más importante fue sin duda terapear la "reparación" de una parte de mi niñez, y alivianar el peso de muchos rollos personales.

¿Como llegaste a Satélite?
Llegué después de la separación de mis padres, que fue en la primera mitad de los años 70s. Mi papá comenzó una relación con una mujer que vivía en Jardines de San Mateo, y ahí fuimos a dar durante un corto tiempo. Recuerdo la primera noche en su casa: después de una película de "miedo" me acostaron a dormir en una improvisada cama.

Oficialmente, me convertí parte de la población sateluca en 1979, cuando mi papá se casó por segunda vez, con la misma mujer de Jardines de San Mateo.

Tu llegada a la zona fue un tanto traumática, una especie de exilio forzado, ¿por qué decides volver a ella?
Como te conté, para alivianar rollos medio densos de mi corta historia, anterior a mi llegada a Naucalpan. Y porque en pláticas con un amigo y H. miembro de la fauna sateluca, concordamos que Satélite era una "mina de oro" para explorar.

Ciudad Satélite siempre ha generado cierta fascinación, cada determinado tiempo sale alguna publicación hablando del tema, generalmente con un tono burlón, pero Sateluco es nostálgico, más personal, donde Satélite pareciera más un personaje que el foco central, ¿qué hay de cierto en esto?
Creo que yo no hubiera podido decirlo mejor que tú. En el proyecto, Ciudad Satélite o más bien Naucalpan, es para mí un personaje en sí mismo, pero que toma muchas formas distintas a través de las imágenes. Por mencionarte un ejemplo: ahora que soy papá, me doy cuenta de que busqué reflejar de alguna forma mi relación con mi papá, en una foto que le hice a un amigo con su hijo chiquito. Estábamos en la sala de su casa, en una sesión de fotos familiares que yo les quería regalar, y durante una pausa, su hijo chiquito se durmió. Su esposa se fue por un momento, y él se quedó sentado con el niño en sus brazos. Hubo un instante de esos en que el tiempo como que se detiene, y hablar está de más. Mi amigo, tranquilo, fijó sus ojos en la nada, con el niño-bulto sobre sus piernas, y ahí tiré la foto. Para mí es significativa de muchas cosas en mi vida, aunque igual no es una foto muy espectacular, para alguien que la ve de fuera.

Por lo que se ve en tus imágenes, Satélite nació como la ciudad del futuro pero hoy en día se convirtió en una ciudad del pasado, la mayoría de sus habitantes siguen siendo los mismos que cuando se fundó por lo que pareciera que el tiempo se congeló al interior de las casas.
Creo que siempre hay un momento donde las casas familiares que se conservan por muchos años, parecen congelarse en el tiempo. Uno comienza a acumular porquería y media, y las cosas van lentamente formando capas, como las edades geológicas de la tierra. Luego, también es complicado para la economía de la gente estar constantemente renovando sus casas. De pronto, un día dejan de cambiar o modernizarlas, y en un instante pasan los años y les cae encima la carrilla del tiempo a las cosas. Y vienen los chavos, la comparación con su mundo, y nace en sus mentes la definición: "Pinche lugar viejo y jodido".

¿Qué papel juega la clase media en la serie?
Hubo un momento, durante mi primer ejercicio para un proyecto personal, en el que decidí no hablar más desde esta visión del pobrecito. ¿Me explico? No quiero que suene como el típico discurso fresa post-colonialista. Al contrario; intenté más bien hablar sólo de situaciones de las que me siento capaz de opinar, por el hecho de haberlas vivido personalmente. Y nací clasemediero, y desde ahí intento situar mi discurso.

Llevas ya varios años con el proyecto, ¿cómo ha evolucionado?
Al principio, iba durante muchas horas a fotografiar únicamente la casa de mi papá y su esposa. Cada visita que hacía a esa casa era como abrir una y otra y otra Caja de Pandora más. Como a muchos de nosotros nos pasa, avancé rápido por ser la novedad. Fui abriendo el círculo, y comencé a salir. Busqué a gente y sitios de mi cotidianidad adolescente, pero también quise descubrir lugares a los que nunca fui para tener una experiencia nueva dentro de lo ya muy conocido. Fui haciendo fotos y fotos y fotos, hasta que llegué a un punto en el que me saturé, y poco después me fui de México. Y desde que vivo en Berlín, desde el 2009, hago una que otra foto más —las que puedo— cada que voy de visita.

Todavía tengo muchas fotos en la cabeza que de momento no he podido hacer, pero sé que las haré eventualmente. Una de las fotos que quiero hacer desde hace años, es un lunes de honores a la bandera de la secundaria a la que fui, por ejemplo.

Me encantaría irme por uno o dos meses, hacer un trabajo intensivo y terminarlo de una vez. Necesito cerrar ese círculo. Pero tampoco tengo prisa. También creo que una pausa de tantos años le dará otra perspectiva al proyecto, además de que físicamente se notará el cambio en el paisaje y las personas. También mi relación con ese sitio, que a su vez para mí era (¿sigue siendo?) un estado mental, ha cambiado desde que comencé a fotografiarlo.

¿Cuáles son las fotos que más te gustan y por qué?
Me gusta mucho un políptico de ocho partes, que hasta ahora sólo muestro cuatro de las ocho. Es un paisaje urbano de una zona poco conocida (en términos mediáticos), y que muestra la enormidad del lugar. Lo hice desde arriba del Cerro de Moctezuma, una de las últimas áreas verdes dentro del área urbanizada de Naucalpan, y donde incluso han encontrado vestigios mexicas ¡desde el 2500 a.C.! Hoy las colonias cercanas al pie del cerro son la Alcanfores, Balcones de San Mateo, El Mirador, Jardines de San Mateo y Laderas de San Mateo.

Otra foto que me gusta mucho es una de unas torres de cables de alta tensión por la noche. Es un sitio que he fotografiado muchas veces; un club deportivo dentro del fraccionamiento donde viví. Son las mismas torres de alta tensión en la foto de las canchas de tenis, que me parece es mi foto más conocida. Lo que me gusta de la versión nocturna, es que al momento de hacerla se me ocurrió hacer una pequeña intervención. [Esto] me dio la pauta para nuevas posibilidades, en las que no sólo fotografío lo que tengo enfrente, sino por medio de pequeñas acciones, a veces sólo un juego, "invado" el cuadro para añadirle una capa más de información a la imagen.

Me gusta mucho también el retrato de Arturo, uno de los cuñados de mi papá. Es la foto más reciente que he hecho, y me encantó que una cita para hacerle un retrato "normal", espontáneamente convirtió su casa en menos de una hora casi en un antro, sólo de sacar sus juguetes. "Mira, y 'ora te voy a enseñar éste" me decía, y sacaba y sacaba cosas increíbles de su bodega.

¿Qué proyectos tienes en puerta?
Tengo la suerte de tener una beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte, del FONCA, y con ella estoy haciendo un proyecto de paisaje en América Latina, inspirado en la literatura de Eduardo Galeano. Todo comenzó con algunas descripciones del paisaje que hace en Las venas abiertas de América Latina que me parecieron terriblemente hermosas, y de ahí he seguido investigando el tema. En seis días viajo a Chile para fotografiar paisajes del norte: el área del altiplano, donde una guerra le quitó a Bolivia su salida al mar, y donde Chile ganó los territorios de los grandes depósitos de cobre que ahora explota. Quiero fotografiar ahí los paisajes donde se explotaba el guano y salitre antes del triunfo de la química sobre la naturaleza, y donde está el agujero de extracción de cobre a cielo abierto más grande del mundo, entre otras cosas.

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