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Cultura

Cómo es criar a un bebé de género neutro

La neutralidad de género se trata de ofrecerle al infante la opción de decidir quién quiere ser, sin que se sienta obligado a escoger entre rosa y azul.

por Bo Hanna
05 Abril 2016, 8:41pm

Dani y Mathilda. Foto cortesía de Dani.


Conocí a Miranda en una visita que hice a Estocolmo recientemente. Ella es activista LGBT y madre de un infante de dos años y medio. Estoy usando la palabra "infante" deliberadamente porque Miranda decidió criar a su bebé sin imponerle ningún género. Esto quiere decir que ella está tratando que crezca en un ambiente libre de estereotipos de género.

Esto parece algo muy sueco. En diciembre, el gobierno de Suecia repartió entre todos los estudiantes de 16 años un ejemplar del libro Todos deberíamos ser feministas de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie y motivó a los padres suecos a tomarse 90 días de incapacidad por paternidad por cada bebé que tengan. Cuando tomamos esto en cuenta, no sorprende que, Egalia, el primer colegio preescolar de Estocolmo que abrió en 2010, obtuviera fondos del dinero municipal.


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Pero criar a un infante de género neutro no es algo exclusivamente sueco: Beck Laxto y Keiran Cooper son la pareja más famosa de Gran Bretaña que ha optado por educar de esta manera. Ya han aparecido en medios que hablan sobre el tema y además escribieron un blog al respecto por un tiempo. Tuvimos una charla breve por teléfono y eso me dejó claro que no querían atención de los medios. En el blog, Beck Laxton explica claramente que su caso "se coló en todos los medios por accidente, después de dar una entrevista inocente al amigo de un amigo que trabajaba para Cambridge News" en enero de 2012.

Existen muy pocos grupos de Facebook para padres que quieren criar hijos de género neutro. Fue allí donde encontré a Dani, quien accedió a hablar conmigo. Dani vive en la localidad de Dartfort, en Kent. Ella se dedica a cuidar a su hija de cinco años que se identifica como agénero. Hablé con Dani y Miranda y también con Lotta Rajalin —la fundadora de Egalia— sobre lo que significa criar a un infante de género neutro.

Miranda y su bebé. Foto cortesía de Miranda.

Ni Miranda ni Dani, consideran su filosofía de crianza un cambio radical: "Mis ideas sobre el género ya eran parte de mi vida antes de ser madre, así que esto fue sólo una extensión de lo que creo y practico", explica Dani. Miranda me explicó que lo veía como la noción feminista básica, que consiste en creer que todos estamos limitados por roles de género y las expectativas que van con esos papeles.

Según Dani, la neutralidad de género no se trata de encontrar un punto medio neutral, se trata de ofrecerle al infante la opción de decidir quién quiere ser, sin que se sienta obligado a escoger entre rosa y azul. "Nos gustan todos los colores, nos gusta el arcoíris", dijo Dani. "El mundo es colorido". Ellas tratan de que sus hijos tengan ropa y juguetes para ambos sexos. "Está bien si mi bebé quiere usar algo rosa o una playera de Superman", explicó Miranda. Esto no suena muy radical, pero Dani dice que la gente llega a confundir a Mathilda con un niño cuando lleva una playera azul. Pero eso no le molesta ni a ella ni a su hija.


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Tanto Miranda como Dani dicen que la manera en que las criaron influyó en su estilo de crianza. La madre de Miranda era, como quien dice, una machorra. "A mi madre le preocupaba no hacer cosas de niñas conmigo, así que me llevaba mucho al ballet y a clases de equitación, pero lo odiaba". La madre de Dani era diferente: "Mi mamá amaba el rojo, así que siempre me vestía de ese color. No le gustaba que llevara el cabello corto, pero crecí en Alemania del Este durante la década de 1980, así que no fue tan problemático como lo es hoy en día en Reino Unido".

Cuando descubrieron que estaban embarazadas, ninguna quiso saber el sexo de su bebé antes de su nacimiento. Miranda dice: "Me di cuenta de que la gente que se enteraba de que estaba embarazada, me preguntaba antes que nada si iba a ser niño o niña. Si a mí no me importaba ¿por qué los demás estaban empeñados en saber sobre los genitales de mi bebé?

Miranda no utiliza el pronombre él [han] o ella [hon] para referirse a su bebé, en vez de eso, utiliza el pronombre neutro "hen", que existe en el diccionario oficial sueco desde el año pasado. De igual manera, evita el uso de pronombres tradicionales al leerle cuentos. "Los cuentos infantiles contienen muchos clichés de género, y me gustaría que el bebé recordara a los personajes y sus acciones sin asociarlos a su sexo". Ella le dio a su bebé un nombre unisex para que no afectara su percepción de género. "Sólo estoy siendo honesta sobre lo que sé y lo que no sé. Mi bebé tiene sólo dos años y medio ¿cuánto podemos saber sobre su género?", exclamó.

Los críticos dicen que los esfuerzos que se invierten en la educación de género neutro es una forma antinatural de adoctrinamiento, que simplemente existe una diferencia biológica entre hombre y mujer y que esa diferencia empieza antes del nacimiento. No obstante, Miranda siente que ella está liberando a su hija del adoctrinamiento de género que la sociedad le impone a los demás. "Es ridículo decir que el comportamiento de género es completamente natural cuando es cultural. Las representaciones de hombres y mujeres han sido muy diferentes a lo largo de la historia y tan sólo estoy intentando liberar a mi hija de ese molde. La gente dice que la estoy adoctrinando, pero en realidad yo no soy la que adoctrina a los demás".

Lotta Rajalin. Foto de Gustav Mårtensson.

Lotta Rajalin, la directora y fundadora de Egalia, me contó que recibió mucho odio y amenazas cuando abrió la escuela. Pero el odio parece haber desaparecido: "De hecho, ya tenemos un lista de espera muy larga", dijo.


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Le pregunté si creía que Egalia preparaba a los niños para el mundo real o no y ella respondió que sí. "El mundo cambia tan rápido: hay muchísimas familias no tradicionales; muchos niños criados en familias de dos padres o madres o en familias tradicionales. Los estamos preparando para eso". Ella añadió que mucha gente piensa que no hay coches de juguete en la escuela. "Pero, ¿por qué no habríamos de tener coches de juguete? Nosotros no limitados a nadie. Buscamos una manera de jugar con ellos que le interese a todos".

A pesar de vivir en Estocolmo, el bebé de Miranda no va a Egalia. "Pienso que las personas que mandan a sus hijos a Egalia buscan ayuda para educar a sus hijos de género neutro. Yo no. Mi bebé y yo estamos rodeados de personas que ya se identifican como queer. Esa escuela está en Södermalm, un barrio de clase alta, dominado por gente blanca. Ella tampoco le dijo a la escuela preescolar del bebé que había elegido tratarlo como género neutro: "No soy una utopista, solamente quiero ofrecerle un espacio donde pueda descansar de los roles de género".

Las reacciones hacia su filosofía materna son mezcladas y está divididas en blanco y negro, según Dani: "Algunas personas están de acuerdo conmigo, pero otras me ignoran y le siguen comprando ropa de niña a Mathilda".

Miranda, por otra parte, siente que ha inspirado a algunos de los otros padres: "Se han empezado a preguntar por qué querían saber el sexo del bebé". Según ella, las generaciones mayores son las que tienen mayor dificultad para aceptar su estilo de vida. "Cuando la gente mayor le quiere hacer un cumplido a mi bebé, lo expresan con un estereotipo de género. Dicen cosas como 'qué niño tan fuerte' o 'qué princesa tan bonita'". Su familia, por su parte, respeta su decisión y evita llamarle al bebé de esas maneras. "El mundo está cambiando y adaptándose a nuevos conceptos de género", afirmó ella. "Sólo necesita tiempo".