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La historia olvidada de la escena rave latina de LA en los 90

Hablamos con Guadalupe Rosales de Map Pointz sobre el circuito de fiestas que le dio a los adolescentes de su época un sentido de pertenencia, más allá de las pandillas.

por Marla Bahloul
01 Febrero 2019, 7:34pm

Cortesía de Guadalupe Rosales

Este artículo apareció originalmente en Noisey US.

Guadalupe Rosales recuerda la fiesta que cambió su vida: fue una noche de 1993, cuando ella, de 12 años, escuchó desde su habitación cómo la gente se reunía en el patio de un vecino para escuchar una música desconocida que reverberaba en toda su casa de Los Ángeles.

"No era música de fiesta de quinceañera, no era música en español, era house y tenían un DJ, y las personas bailaban y competían entre ellas", Le dijo a Noisey Rosales, una artista y archivista radicada en Los Ángeles. "Sonaba "Pants R Sagging" de DJ Trajic, o algo como eso", recuerda. Y que la mayoría de los asistentes eran menores de edad. Era la primera vez que ella recordaba ver una mayoría de chicos latinos, de los cuales reconocía a algunos, y bailaba lejos de sus familiares. Era "algo diferente, organizado por adolescentes".

Este circuito de fiestas sin precedente movió a adolescentes de todo el sur de California en los 90. En un fin de semana cualquiera, varias tribus urbanas —rebels, groovers, housers, y mods, entre otros— de la escena fiestera se reunían en patios desde el sur y el oriente de Los Ángeles hasta Orange County o ciudades cercanas. Juntos sentarían las bases de una subcultura de dance latina influyente pero frecuentemente ignorada, que ofreció un espacio de comunidad para los ravers y queers chicanos, así como para otras juventudes marginadas, y que dio exposición a DJs productores influyentes como Drumcell y Doc Martin.

East LA se volvió un destino popular para chicanos que definieron la movida con el fin explorar sus identidades, y grupos de fiesta como East Los Angeles Aztek Nation, el grupo con el que Rosales se identificaba, les daban sentido de pertenencia a adolescentes que no estaban involucrados en el mundo de las pandillas, ni querían suplantarlo. Para 1995, existía un estimado 500 grupos de fiestas. Lo que, ya sabes, a veces eso significaba violencia.

Lejos de ser el entorno de jardines perfectos y escándalos hollywoodenses del oeste de Los Ángeles, los barrios chicanos se veían constantemente amenazados por la oscuridad y el luto. En 1996, el primo de Rosales, Ever Sánchez, fue apuñalado varias veces en una fiesta y murió en un parque cercano.

Para Rosales, crecer entre Boyle Heights e East Los Ángeles en los años 90, significó estar expuesta a violencia de pandillas, la institucionalización del espacio público y los perfiles raciales por parte de la policía. Pero también significó exposición a una innovación cultural inmensa.

Y fiestas.

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Cortesía de Guadalupe Rosales/Little Big Man Books

La floreciente escena dance dejó al descubierto el ingenio de los jóvenes chicanos que buscaban nuevas y clandestinas formas de salir de fiesta en medio de una supervisión policial cada vez más intensa. En una época en la que se sabía de la vida nocturna gracias al voz a voz, o por medio de flyers, los puntos de encuentro en los mapas se hacían para desviar las redadas de la policía.

"A pesar de la violencia que experimenté, supe que mi barrio tenía mucho por ofrecer", escribió Rosales en Map Pointz, A Collective Memory, un nuevo libro de arte basado en su popular cuenta de Instagram, donde documenta fotos y escenas de esa era. Esto también fue el pretexto para su primera exhibición individual en el Vincent Price Art Museum, que estará abierta hasta el 22 de marzo. "Tuve una comunidad de buenos amigos a los que vi como mi familia, me sentía libre en cualquier momento del día. Los Ángeles fue la ciudad más cruda, real y sin censura; fue mi hogar".

Después de una temporada en Nueva York, Rosales regresó a Los Ángeles en 2016 para volver a conectarse con sus raíces y su barrio, que está desapareciendo. Su primer proyecto, un feed viral de Instagram llamado Veteranas and Rucas se centró en las vidas de latinas del sur de California, las mujeres que Rosales recuerda de cuando era niña. Map Pointz, su segundo feed de Instagram dedicado a archivar la escena de la fiesta, era más personal.

"Empecé esto porque no sabía como reintroducirme, como reintroducir mi vida, y cómo hablar de mi experiencia en LA", dijo Rosales. "¿Cómo hablo sobre eso con mi hermana, quien también tiene su propio trauma, con mi madre, quien probablemente sufrió mucho con nosotras de adolescentes, o de los cambios que vi que estaban sucediendo en LA?".

Después del éxito de Veteranas y Map Pointz, Rosales se enfocó en los archivos físicos, de los cuales hay algunos exhibidos en la exposición. Rosales, quien inicialmente dependía únicamente de su colección personal, ha pasado los últimos cuatro años recolectando un archivo digital y físico impresionante, con material donado por sus seguidores y admiradores de sus proyectos de Instagram. Desde sombreros bordados del grupo, hasta flyers de fiesta, a recortes de Street Beat —una revista juvenil que Los Angeles Times llamó la "Rolling Stone para La Raza"—, los objetos de la adolescencia cuentan las historias de personas como Rosales y su primo Ever Sánchez.

"Pensé en donde [mi primo] había sido asesinado, en la sangre que se había derramado en la calle", dice Rosales, recordando la historia y sus blanqueamientos como inspiración. "Me gusta pensar en el material y la ciudad como recolectores de memoria o historia. No solo en la forma en que contamos un relato, sino por lo que dejamos en este mundo".

Aunque Rosales ha sido acusada de glorificar la cultura de pandillas en su trabajo, un gran impulso detrás de todos su proyectos ha sido el de profundizar y recontextualizar la narrativa de latinos, frecuentemente estereotipados y perfilados como gangsters y "cholos".

"La cultura chicana es muy rica. Uno puede simplemente seguir y seguir. Y por esto es tan compleja", dice Rosales. "Uno nunca conoce la historia completa. Es una puta constelación, hay muchas cosas pasando todo el tiempo.

"Somos más complejos [que la cultura de pandillas o los low riders]. No es una historia o una experiencia lineal. Hay espacios que no han sido reconocidos, y la escena rave y de los grupos de fiesta es uno de ellos".

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Cortesía de Guadalupe Rosales/Little Big Man Books

NOISEY: ¿Cuál fue la inspiración para Map Pointz, y qué lo distinguió de Veteranas and Rucas?
Guadalupe Rosales: Quería algo que fuera muy específico a la escena de la fiesta y la subcultura del rave en LA, y aún mantener el foco en personas morenas y chicanos. Pero todos salían de fiesta juntos, incluso si se enfocaba en latinos. No dijimos, "este no es tu espacio", ni nada como eso. Eso solo ocurría si algo era inaccesible, o de muy fácil acceso, porque en los 90 había mucha violencia de pandillas, y la policía estaba tras los jóvenes, ¿sabes? Creo que esa plataforma también es para hablar de esos temas. No es solo para estetizar o celebrar la escena de la fiesta, sino también para hablar de por qué estos espacios eran importantes en esa época.

Es un buen punto, y uno puede ver esas cosas en lo que llamamos comunidades de minorías, o comunidades queer, u otras comunidades raciales. Se nos olvida lo importante que son los espacios seguros, y no pensamos como "Ah sí, la fiesta es un espacio seguro en el que la gente puede celebrar su identidad".
Los espacios seguros pueden ser muchas cosas, eso no significa que no ocurra nada allí. Un espacio seguro es donde la gente puede ser como es e identificarse con otros. Y por supuesto, en LA no había solo una fiesta por noche, había tal vez unas seis o 10, pero eso era porque sabíamos que las fiestas no durarían mucho. Así que nos quedábamos en una fiesta una hora o máximo dos, y luego salíamos a otra. Pero era por eso, porque estas fiestas pasaban en medio de una gran violencia. Llegaba la policía a hacer redadas, pero nosotros igual teníamos nuestras estrategias. "Si los policías aparecen, ¿qué hacemos?". Y teníamos todo un esquema armado, empezábamos a cantar "Feliz cumpleaños" para que la policía pensara que era una fiesta de cumpleaños, ¿sabes? Éramos adolescentes organizando lo que creíamos que era un espacio seguro. Sea lo que eso significara en esa época.

Es gracioso, porque de camino a la exposición pensaba, "¿Cuántas películas he visto sobre los ravers de Berlín?".
¿O sobre meter ácido o éxtasis?

Sí, es como que el espectro de nuestras experiencias es limitado, y no podemos romper ese molde, como tú decías. Uno tiene que pertenecer a algo. Y aparte de que la es respuesta es que hay una estructura racista, cuando los latinos salen de fiesta eso es politizado, es una epidemia.
Exactamente. Hay otras cosas que se celebran, pero las personas se sienten más cómodas hablando de la escena rave de Reino Unido, que ya se conoce. Esa es otra razón por la que quise empezar este proyecto. La forma en la que estábamos siendo… diré estereotipados o perfilados, asume que solo vivíamos este único estilo de vida, que era de cultura pandillera, de low riders, o lo que sea. Con esta plataforma de Map Pointz puedo decir que somos más complejos que eso.

Siento que por haber crecido en los 90, como adulta todavía cargo con ese "¿qué pensará mi madre?", "¿qué va a pensar la sociedad?". Todavía lo veo en Instagram, donde la gente me dice, "no deberías celebrar eso" o "muchos de mis amigos murieron", pero sí, hablemos de eso también. Solo porque eso pasó no significa que por eso no vamos a hablar al respecto. Lo cual es, para mí, importante mostrar. No solo pasan cosas buenas. También pasamos por problemas familiares, injusticia racial, y toda la mierda política de esa época.

Tras haber vivido la violencia de las pandillas de primera mano, ¿qué crees que la gente tiende a olvidar de los 90 y de lo peligrosa que fue esa década?
Cuando uno es parte de algo o uno vive una experiencia, cuando uno está en ese momento y crece viendo ese tipo de cosas, se vuelven aparentemente normales. Al vivir en LA, estábamos acostumbrados a ver helicópteros sobrevolar y a escuchar sirenas. Estaba acostumbrada a ver tiroteos desde carros desde mi casa. Ahora pienso, "mierda, eso que vi fue muy perturbador". Una vez vi cómo le disparaban a un tipo en frente de mí, así que creo que es importante recordar esas experiencias, y lo que pasaba conmigo en ese momento. Recuerdo estar sentada en la entrada de mi casa, y hubo un momento antes del tiroteo en el que pensé como, "el sol se siente muy bien, es domingo, los niños están jugando en la calle". Pero luego pasó un carro y le empezó a disparar a un hombre. Ahí hay trauma, ¿me entiendes? Tal vez estaba muy joven, así que no le puse mucha atención, no estaba asustada. Si viera eso hoy en día, probablemente me afectaría de una forma completamente diferente.

¿Crees que tu trabajo tiene algo de ti intentando confrontar esos traumas, o entender esos traumas?
No es realmente una confrontación, es más un reconocimiento y un reencuentro. Quiero creer que es sanación, pero no lo es, porque no es como si fuera a dejar de pensar en eso. Los recuerdos seguirán conmigo. Se trata más de moverse entre ellos. Todavía pienso en la muerte de mi primo. Cuando la gente dice "sanación", es como, "me voy a curar de este trauma y no voy a pensar más en eso". ¿Cómo puede uno pensar en eso, y revivir esas memorias y luego estar bien de una forma en la que uno todavía pueda llorar y extrañar a alguien? Así que para mí, el trabajo y el reconocimiento de todo esto es más como contar una historia, compartir una experiencia que es parte de mi historia. Mi trabajo es sobre generar preguntas, reflexionar, y si hablo de algo que es realmente difícil o de traumas, también es real. No estoy interesada en censurar nada, pero todo empieza por mí. Estoy en un momento en el que puedo hablar de trauma, pero eso no significa que otras personas estén listas para eso.

De hecho, hace poco publiqué algo sobre mi primo, y dije: "Compartí mi propia historia sobre cómo fue crecer en el 'hood'", y un tipo fue como, "no entiendo cómo haces eso, ¿cómo te atreves a hablar de esa historia? Para mí es muy difícil, y no me gusta pensar en eso". Tuve que decirle, "tómate tu tiempo. Sé paciente. Tienes que contar tu historia cuando te sientas listo". Estas conversaciones pasan con Veteranas and Rucas y con Map Pointz. Mucha gente murió en esa escena también. Nuevamente, estas fiestas pasaban en barrios llenos de pandillas. Digamos que alguien del grupo estaba repartiendo flyers y que tenía la cabeza rapada, entonces se veía como un cholo. Así que pasaba una pandilla y lo confunde, y entonces van a la fiesta y hay un tiroteo allá y gente muere. Pero también pasaba porque la gente invitaba a sus primos o hermanos que estaban en pandillas.

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¿Qué tan importante era pertenecer a un grupo? ¿Necesitabas pertenecer a un grupo?
Había gente a la que solo le encantaba la fiesta, pero ser parte de un grupo… mi hermana estaba en un grupo, mi hermano estaba en un grupo, yo estaba en un grupo. Grupos diferentes. Todos tuvimos experiencias distintas. Yo me metí con un grupo a través de una amiga de la secundaria, que tenía hermanos en el grupo de fiestas, Aztek Nation. Ellos empezaron a salir tal vez en el '89, '90, y yo salía mucho con ella porque era mi mejor amiga. Empecé a salir de fiesta con Aztek Nation, y así fue como me involucré. Se sentía bien llegar a una fiesta con 10 personas, en vez de llegar sola o con una amiga. Para mí se sentía muy bien usar mi sombrero, usar mi chamarra que decía "Aztek Nation" y decir eso con orgullo cuando entraba a las fiestas. Eran casi como mi familia.

¿Cuál es tu recuerdo más vívido de esas fiestas?
Me gustaría recordar los lugares, pero recuerdo momentos de algunas fiestas. Recuerdo estar en el patio, viendo a todo el mundo, viendo a la gente bailar. De hecho me gusta compartir una historia sobre antes de salir de fiesta. Creo que tenía unos 12 años, tal vez. Estaba en mi habitación y mi vecino empezó una fiesta en su casa y yo me puse a escuchar su música. No era música de fiesta de quinceañera, no era música en español, era house y tenían un DJ y gente bailando y compitiendo. Yo era muy joven, pero me sentí sumamente intrigada por eso. Esa fue la primera vez que vi algo diferente siendo organizado por adolescentes, porque no vi a ningún adulto ahí. Y la moda también era diferente a todo lo que había visto antes. Veía a taggers y groovers con ropas anchas, pero no los consideré gangsters. No sabía lo que era un gangster, pero sabía que esto era diferente. Todavía lo recuerdo. Estaba muy oscuro pero se podían ver destellos de luz aquí y allá.

¿Qué canción te lleva de vuelta a las fiestas de los patios de los 90, en los que veías al público bailando?
Tengo unas cuantas canciones. Hay una que se llama "Groove to This". Esa me recuerda a mi hermana en una fiesta. Y la de la fiesta de mi vecino, creo que era "Pants R Sagging", o algo así.

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Cortesía de Guadalupe Rosales/Little Big Man Books

¿Tienes algún recuerdo de cuando la fiesta no fuese segura? ¿Algún momento en el que pensaras, "mierda, no sé cuánto más podré hacer esto"?
Mi hermana hizo una fiesta en mi casa, y la pandilla del barrio llegó y empezó a molestar a la gente. Cobrábamos dos o tres dólares por entrada y cuando ellos llegaron fueron como, "si no nos dejan entrar les vamos a robar todos sus equipos", como tornamesas y cosas así. Empezaron a acosar a la gente, por lo que recuerdo esa noche. También hubo un par de noches más. Creo que fue más o menos en Halloween, estaba en el patio y escuché disparos, y mi primo y yo salimos y vimos a un tipo tirado en el suelo. Quedamos como, "mierda, tenemos que irnos de aquí", así que nos fuimos. Pero lo que pasa con eso es que como era tan joven no me sentí asustada, excepto por la vez que esos tipos llegaron a mi casa, pero yo fui como, "bueno, vamos a la siguiente fiesta", incluso después acabar de ver a un hombre tirado en la calle. Pero sin duda tuve momentos de miedo, como cuando mis amigos y yo estábamos en la calle y no había nadie más. Eso me asustaba. Aunque la violencia existía en las fiestas, creo que me sentía más insegura en las calles. No cuando algo estaba relacionado con la fiesta.

¿Qué te inspiró a volver a Los Ángeles?
El trabajo que hago. Me devolví en el verano de 2016 porque el trabajo estaba creciendo mucho, mucho más allá del ámbito digital y las redes sociales. Estaba conociendo a mucha gente y quería tener estas conversaciones en persona. Estaba haciendo entrevistas, y también volví a conectarme con mi familia. Por eso empecé esto. Los blanqueamientos de la historia son la razón por las que comencé este archivo físico en el que la gente donaba sus objetos y ropa. Todo. No lo veía como, "Ah, esta es una linda camisa". Lo veo como, un chico que murió y tenía 15 años usaba esto, y su mamá probablemente no la lavó. Puede que todavía haya algo de él. Personal. Y así me siento con respecto a la ciudad. No veo a la ciudad como un paisaje. No la veo como una superficie. La veo como lo que hacemos, como incorporamos las cosas, como nuestras experiencias, nuestra cultura. Necesito hacer parte de eso en tiempo real.

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Courtesy Guadalupe Rosales/Little Big Man Books

¿Quién es la audiencia de Map Pointz?
Es mucha gente. Es más universal porque la gente se puede sentir identificada por la parte social y de las fiestas, no solo en LA, sino también en Europa, en México, en Nueva York, en Chicago. Es bastante amplio. Con Veteranas, la gente no estaba tan familiarizada con lo que decíamos. No solo andamos en low riders y escuchamos canciones viejas. También nos gusta el house, también nos vestimos raros y colorido, hay un aspecto creativo en esto. Los adolescentes diseñan flyers, son únicos, son creativos al organizar fiestas, y creo que muchos adolescentes se pueden identificar con eso. Por alguna razón, ser un adolescente es algo que permanece con nosotros.

¿Qué tipo de historias quieres que cuenten tus archivos, o que esperas que la gente sienta al ver tus archivos?
Con Map Pointz he visto un cambio positivo en el que la gente vuelve a pensar en su historia personal. Conocí a gente que me ha donado sus cosas, y también a algunas personas que eran como, "Dios mío, tengo una caja llena de flyers en mi garaje, la voy a sacar y me haré cargo de ellos", lo cual es genial porque de otra manera probablemente los habrían botado. Así que lo que espero que la gente saque de eso es que, antes de que piensen que parte de su juventud no es importante, se sienten con un pedazo de ella, y lo piense. Y también que, si tienen cosas, material, siempre me pregunto por qué lo han guardado por tanto tiempo. Hay algo especial en eso. Por eso lo guardan. Creo que hay muchas personas que se pueden sentir identificadas con mi experiencia y ni siquiera lo sabían. Yo también guardé mi propio archivo y ahora sé por qué lo hice. Era muy importante. Es una parte de mí. Y creo que otras personas también se están dando cuenta de eso.

¿Cuál es el futuro de Map Pointz? ¿Te ves haciendo más exposiciones como esta, o fiestas incluso?
Estoy enfocándome más en el lado físico del trabajo. Estaba manejando ambas páginas al mismo tiempo. Ahora mi amiga que maneja Veteranas va a tomar el control, pero seguimos juntas en esto. Ella va a publicar por mí para yo poder enfocarme en el trabajo físico. Así que estoy armando shows, conferencias. Estoy colaborando con Fresh Jive, así que vamos a ir a París en enero. Es emocionante, pero al mismo tiempo todo está pasando muy rápido. Tengo como cinco shows el próximo año, el de Aperture también es gira. Me gustaría que la gente siguiera donando material. Si la gente tiene un archivo y no sabe cómo hacerse cargo de él, o quiere que yo lo haga, lo puede donar.

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