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crimen y drogas

Narcolanchas: el impune espectáculo del tráfico de hachís en el estrecho de Gibraltar

Estos botes se han convertido en un espectáculo en el Campo de Gibraltar, la mayor puerta de entrada de hachís en Europa. El narcotráfico "emplea" a mucha gente, algo que la crisis ha acentuado, y no hay suficientes recursos para combatirlo.

por María Altimira
23 Mayo 2016, 9:46am

Imagen captura de un vídeo anónimo donde puede verse la descarga de hachís en la playa de Puente de Mayorga, San Roque, Cádiz.

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Utilizan lanchas — también denominadas gomas — que pueden costar hasta 600.000 euros para introducir el hachís en la costa andaluza de Cádiz, cortan las carreteras para garantizar la rapidez de sus operaciones y la fuga de los coches cargados con los alijos de droga y se mueven con vehículos de alta gama como el Porsche Cayén o el Toyota Land Cruiser por las ciudades y pueblos de la comarca gaditana de Campo de Gibraltar.

Un grupo de "porteadores" cargando hachís" en Línea de la Concepción

Aquí, los narcotraficantes, que dan trabajo a demasiadas familias, se dejan ver y exhiben su estatus económico sin rubores, ni demasiadas preocupaciones.

En Cádiz, las redes criminales que trafican con hachís transportándolo desde la costa marroquí hasta el litoral andaluz [que distan en poco más de 14 kilómetros en sus puntos más cercanos] para luego distribuir la droga por Europa, ni siquiera tienen necesidad de innovar.

De hecho, el modus operandi de los contrabandistas siempre ha funcionado y la impunidad de sus operaciones ha quedado registrada en miles de grabaciones anónimas de ciudadanos que han sido testimonios de sus desembarcos en la costa, incluso en playas a plena luz del día, convirtiéndose en una especie de espectáculo regional.

Descarga de hachís a plena luz del día en la playa de la Atunara.

Están muy bien organizados: "suelen tener unos 40 puntos [personas que vigilan la costa y advierten con un teléfono móvil a las narco-lanchas de la presencia policial]", asegura a VICE News un guardia civil que opera en la zona.

También cuentan, explica la misma fuente, "con los busquimanos [que recuperan los fardos de droga en caso de que los lancheros y sus acompañantes los hayan perdido o hayan tenido que deshacerse de parte de la droga] y con un equipo de porteadores [formado por decenas de personas que se dedican a descargar los fardos de las gomas para cargarlos en coches 4x4]".

'Sólo los atrapamos si la cagan'.

"Tienen muchos más recursos que las propias fuerzas policiales, es una guerra desigual y siempre ha sido así. Sólo los atrapamos si la cagan, cuando cometen algún error", añade el agente, que lleva 15 años dedicado a la lucha contra el narcotráfico en Campo de Gibraltar. Así lo suscriben tanto la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) como la mayoritaria Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), ambas dedicadas a defender los intereses profesionales de los agentes.

La estadística sobre la cantidad de hachís que entra a España por Cádiz en estas embarcaciones semirrígidas, es una estadística negra. Las únicas cifras válidas son las que revelan las confiscaciones y, de acuerdo con este guardia civil y otro compañero del mismo cuerpo que patrulla esta parte del litoral, se consigue interceptar menos del 10 por ciento de los cargamentos que entran.

Los datos oficiales sí ayudan, sin embargo, a entender hasta qué punto la costa gaditana es el coladero por antonomasia del litoral español. Así, más el 25 por ciento del total de las 379 toneladas de hachís incautadas en 2014 en España, se habrían confiscado en Cádiz. La inmensa mayoría de estas cantidades, asegura Bello a VICE News, son transportadas por vía marítima y a través de gomas.

En este contexto, Javier Bello, jefe del servicio de vigilancia aduanera insiste en que "lo más importante es atacar la estructura económica de estas organizaciones" y asegura que la investigaciones de la Agencia Tributaria están cada vez más centradas en este aspecto. "Suelen blanquear el dinero a través de negocios inmobiliarios, restaurantes, bares...Diversifican sus inversiones en diferentes países, para minimizar el riesgo", explica Bello.

La zona caliente de la desembocadura del río Guadarranque

Uno de los puntos más calientes del contrabando de hachís es la desembocadura del Guadarranque, que separa los municipios de Los Barrios y la pedanía de San Roque, perteneciente a la población de Línea de la Concepción. Tras descargar la droga, cuya cantidad suele oscilar entre los 2.000 y los 3.000 kilos por lancha, buena parte de los botes descansan en unos embarcaderos situados en este río.

En los narcoembarcaderos, explica uno de los agentes consultados, "sacan con grúas las lanchas, de unos 12 metros de longitud, y hacen el mantenimiento: lijan el casco, sacan la sal del motor, miran el aceite... Y cuidan la embarcación hasta que reprende su viaje hacia Marruecos a por una nueva carga".

Dos narcoembarcaderos situados en la orilla del río Guadarranque. (Imagen por Dani Clavera).

El trasiego en la zona es de tal magnitud que, para los vecinos de San Roque, el paso de estas rápidas lanchas, que pueden llevar hasta tres motores de 280 caballos, se ha convertido en un espectáculo similar al de un cine de verano al aire libre.

"A veces, nos sentamos al lado de la orilla a mirar y nos distraemos viéndolas ir de aquí para allá, este es un lugar pequeño y pasan pocas cosas. Luego, si entran en el río y embarrancan, nos reímos, y lo comentamos. ¡Yo tengo un montón de vídeos! Muchos, se los mando a los amigos", asegura a VICE News un vecino.

Narcolanchas en la zona de la desembocadura del río Guadarranque.

Una batalla perdida

"Aquí, el narcotráfico está totalmente normalizado", explica Francisco Mena, presidente de la Asociación de Lucha contra la Droga de Campo de Gibraltar y la provincia de Cádiz, a VICE News. La gente, asegura este activista, "lo ve como algo simpático" porque genera riqueza y bienestar en la zona y no se percibe como un peligro.

Con todo, asegura uno de los agentes, se están empezando a detectar que algunos de los cabecillas de las redes, los que compran la droga, se están armando, algo que nunca había sido así. Un compañero suyo del mismo cuerpo y Bello lo corroboran aunque lo circunscriben a casos excepcionales.

"Hay que pensar que en cada embarcación hay 50 familias involucradas: no se trata solo de los cabecillas de la organización, sino de los puntos, los busquimanos, los porteadores, los que roban los coches que se utilizan luego para cargar la droga, los que guardan las lanchas, los que alquilan los narcoembarcaderos, los que transportan luego el hachís hasta otros puntos de España o países de Europa...", precisa uno de los guardias civiles entrevistados.

Nosotros, añade el otro guardia civil, "tenemos que cubrir toda la zona [de más de 100 kilómetros de costa] con unos 14 agentes, con suerte 20, que recorren los puntos más conflictivos por tierra y mar. En cada patrulla, sólo van dos agentes", relata.

"Es una batalla perdida, a veces, es mejor no intervenir porque cuando llegamos al sitio del desembarque la toman con nosotros y nos apedrean. Somos dos contra decenas de tíos", añade el otro guardia civil, quien asegura que, en una sola noche, se han llegado a detectar hasta 15 lanchas.

La Policía Nacional y el servicio de vigilancia aduanera también cuentan con efectivos, este último cuerpo esta formado 400 agentes para esta y otras labores como el contrabando de tabaco y el blanqueo de dinero en todo el territorio andaluz. Con todo, la lucha, sigue siendo tremendamente desigual.

"Tardan tres minutos en descargar la mercancía y la mayoría de veces no podemos llegar a tiempo. Tienen ojos por toda la costa y nuestras embarcaciones son más lentas. Para poder combatir este fenómeno se necesitarían el triple de efectivos", explica el agente.

Para Mena, sin embargo, la lucha policial debe ir acompañada de los esfuerzos judiciales y el abordaje social del problema. En este sentido, considera que "hay que trabajar para evitar que los jóvenes se metan en esto, porque aquí hay pocas posibilidades laborales [en Línea de la Concepción más del 36 por ciento de la población esta desocupada, una cifra 16 puntos superior a la media española]. Una vez entran, empiezan a ganar mucho dinero sin apenas esfuerzo y es muy difícil que den marcha atrás".

"Un punto se puede sacar unos 100 euros sólo por hacer llamadas durante unas horas y un porteador 3.000 por una descarga", asegura uno de los agentes consultados. Un exlanchero entrevistado por Diario Vice asegura que su especialidad se cotiza muy bien, a unos 5.000 euros por viaje.

"Aquí todo se sabe y todo se ve"

"Llevo muchos años en esta guerra y yo creo que aquí no les interesa que esto se acabe. Si pudieras quitar el 100 por 100 del tráfico de tabaco y hachís, el Campo de Gibraltar se hundiría", asegura uno de los miembros de la Benemérita.

'Si pudieras quitar el 100 por 100 del tráfico de tabaco y hachís, Campo de Gibraltar se hundiría'.

"Aquí todo se sabe y todo se ve. Si quisieran acabar con esto, España empezaría a negociar con las autoridades marroquíes para atajar el problema, porque es una realidad que atañe a las dos orillas. ¿Por qué España cuenta con convenios en el ámbito pesquero y no existe ninguna línea de colaboración para abordar la raíz del problema? ¿Por qué no se habla de las 80.000 hectáreas dedicadas al cultivo legal de marihuana que hay en Marruecos?", se plañe Mena.

En el ámbito policial, ninguno de los dos guardia civiles consultados para la elaboración de este artículo, tienen constancia de que exista ningún sistema de avisos que permita que los vecinos marroquíes alerten a sus homólogos españoles de la salida de embarcaciones sospechosas.

Hoy, sin embargo, el abordaje contundente y de fondo que reclaman estas voces críticas para frenar el tráfico de hachís parece eclipsado por la inminente construcción de un sistema de esclusas diseñado para evitar que las narcolanchas se adentren en el Guadarranque.

La pasarela construida para evitar el paso de las gomas por el río Guadarranque fue destruída inmediatamente después de su construcción. )Imagen por Dani Clavera).

La obra de ingeniería, anunciada por la delegación del gobierno en Andalucía y que debería estar acabada este verano, aún no se ha puesto en marcha.

"Las esclusas, serán un nuevo obstáculo, pero encontraran una alternativa", asegura uno de los agentes. En el recuerdo, queda la efímera construcción de una especie de pasarela metálica para evitar el tránsito de las lanchas en el río. Al día siguiente de su colocación, apareció desmembrada y parte de su estructura naufragaba más allá de la desembocadura del río.

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