Todas las fotos por Liz Renstrom.

Probé diferentes tipos de popotes no plásticos para que tú no tengas que hacerlo

La guerra contra los popotes de plástico ha comenzado. Es por eso que necesitas saber cuáles son tus opciones.

por Eve Peyser; traducido por Álvaro García
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jul. 19 2018, 1:00pm

Todas las fotos por Liz Renstrom.

Artículo publicado originalmente por Munchies Estados Unidos.

Después de que Seattle se convirtiera en la primera ciudad estadounidense en prohibir los popotes de plástico desechables, Starbucks anunció que también los eliminará de sus tiendas para 2020, en un supuesto intento por mantener su estatus como la cadena de café más progre del mundo. Estados Unidos usa más popotes al día de lo que hay personas en el país —¡cientos de millones más!—, por lo tanto, es algo bueno que el país se esté entusiasmando con el hecho indiscutible de que los popotes de plástico son malos para el medio ambiente.

Sin embargo, a pesar de los problemas que ocasionan, me encantan los popotes de plástico desechables. Ya sea que esté tomando mi tercera bebida energética del día o un vaso de chocolate con leche, cuando bebo algo, uso un popote. (Las excepciones incluyen agua, agua mineral, café caliente y cerveza sin alcohol). ¿Cuál es la alternativa al popote plástico? ¿Tomar el vaso y acercar mi boca directamente, con el riesgo potencial de manchar mi rostro con una bebida pegajosa? ¿Que un popote de papel se desintegre en mi bebida? ¿Chocar los dientes contra un peligroso tubo de acero inoxidable? No gracias.

He sido consciente del hecho de que los popotes son malos desde que Adrian Grenier le dio una conferencia a un escritor de la revista New York Magazine sobre los peligros medioambientales de estos largos tubos de plástico. "Consumimos 500 millones de popotes por día. El equivalente a 127 autobuses escolares llenos de popotes. Es repugnante”, dijo la estrella de Entourage en 2016. "Debería haber niños en los autobuses escolares, yendo a la escuela para aprender, no popotes".

De ninguna manera me enorgullezco de mi hábito de usar popotes: como escribió Ian Burke para MUNCHIES, los popotes "matan peces y en general son un infierno para la vida marina", y a mí me encantan los peces, ¡en verdad! Pero diariamente los consumidores participan en la lenta destrucción del mundo natural de muchas maneras, ya sea conduciendo un automóvil con combustible fósil, usando tampones, dejando conectados sus electrodomésticos cuando no los están usando, o comiendo productos agrícolas que fueron importados del otro lado del mundo. En el gran esquema de las cosas, me digo a mí misma, mi uso personal del popote es insignificante y como consumidora individual, no hay mucho que pueda hacer personalmente para revertir el inminente apocalipsis ambiental.

Desde que los ecologistas de Seattle y Starbucks iniciaron una tendencia antipopote en todo Estados Unidos, ya no puedo evadir la responsabilidad de mi hábito derrochador. Así que probé todo tipo de popote para ver si había alguno que pudiera reemplazar al perfecto pero nocivo popote de plástico desechable. A continuación presento mis clasificaciones:

6. Popote de papel

Si vamos a prohibir los popotes de plástico desechables, deberíamos hacer lo mismo con los popotes de papel. Cualquiera que haya inventado este instrumento debería ser juzgado en La Haya por crímenes de lesa humanidad: el popote se desintegra rápidamente, lo cual convierte la textura en una pesadilla. Además, hace que tu bebida sepa a papel, lo cual es imperdonable.

5. Popote de acero inoxidable

Odio mucho este popote. Odio cómo se siente en mis dientes, cómo hace que mi boca tenga un sabor metálico y lo frío de su textura. Cuando lo probé, bajé la cabeza hasta mi lata de Guayaki Yerba Mate Sparkling Classic Gold —la bebida energética a la que actualmente soy adicta— y mi boca erró la trayectoria hacia el tubo metálico, lo cual hizo que el rígido metal raspara mi encía y mi diente. En resumen, este popote es una trampa mortal. Además, este popote duro y frío carece de la suavidad que hace tan geniales a los popotes, lo cual significa que no puedes masticarlos. En realidad, ¿qué es más divertido que masticar un popote? (no respondan).

4. Popote degradable

Este popote, que está "hecho de plantas", se asemeja físicamente a un popote de papel. Tiene un extraño sabor a papel, pero a diferencia de su contraparte de rápida desintegración, mantiene su estructura por más tiempo y no permea con tanta intensidad el sabor de tu bebida. Es un pésimo popote, pero no es tan malo como el de acero inoxidable o el de papel.

3. Popote de plástico reutilizable

Este tipo de popote es básicamente una versión dura del clásico popote flexible. Aunque no es tan agradable como su contraparte flexible y desastrosa para el medio ambiente, está bien. No pude evitar desear que fuera más flexible, pero es un sustituto inferior, aunque adecuado, para el popote que conozco y amo. Aún así, es válido preguntar si el reemplazo del plástico desechable con plástico reutilizable realmente resolverá el problema.

2. Popote de silicona

Cuando compré este popote, la cajera de la tienda ecológica me dijo que si realmente quería deshacerme de él, debería prenderle fuego. Me dijo que se quemaría, y si bien tengo dudas sobre esa afirmación —quemar silicona parece una idea intuitivamente mala— no quise intentarlo porque realmente no me importa. Tiene la flexibilidad que hace que un popote sea agradable de usar y puedes masticarlo tanto como quieras. Pero usar un popote de silicona te hace sentir como si bebieras de un vasito para bebés. Con cada sorbo regresas a la infancia, los destellos de tu niño interior flotan a la superficie de tu psique. La desventaja es que tienes que sorber más duro que con cualquier otro tipo de popote. Pero eso debería ejercitar un poco tus músculos. ¿Tal vez?

1. El problemático popote de plástico desechable

Hay una razón por la que a las personas aman tanto este desastre ecológico: realmente es superior a todas las otras formas de popotes. La dureza, la delicadeza informal de la estructura lo convierten en el utensilio ideal para beber. Está mal, pero aun así se siente tan bien. Y no hay nada que pueda hacer al respecto, excepto ignorar mi hedonismo y hacer lo que es bueno para el planeta.

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