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¿Celebramos el Mundial del 2026 o cómo le hacemos?

Una guía para saber lo que pasará dentro de 8 años y cómo está el ofertón de 10 de 80 partidos en México.

Sergio Pérez Gavilán

Sergio Pérez Gavilán

Imagen vía Pixabay.

Artículo publicado por VICE México.

El miércoles 13 de junio se anunció que en 2026 México, a la par de Estados Unidos y Canadá será anfitrión del Mundial. Pero anfitrión ni siquiera a medias, como en el caso de Corea y Japón en 2002. Tampoco un 33% como parecería natural; más bien un 12%, al igual que Canadá. De entrada, la propuesta parte de que el 75% de los partidos serán en EUA. El mejor fraseo, entonces, no es decir que México será anfitrión sino que Estados Unidos, aliado a un par de escuderos que asistirán fielmente para la realización del evento, pero no serán equivalentes ni protagonistas, tendrá un nuevo Mundial.

Según estableció el director de la Federación Mexicana de Fútbol, Decio de María, el estadio Azteca será, por tercera vez, escenario de la apertura del Mundial –alojar la final queda fuera de discusión. Sin embargo, la FIFA no ha hecho ninguna declaración ni comentario al respecto; se dice que existe la posibilidad de tres inauguraciones simultáneas.

El sentimiento de victoria es agridulce: Como fanáticos, está de lujo poder esperar con emoción que tres ciudades mexicanas alberguen partidos de un mundial, a saber, Monterrey, Guadalajara y la CDMX. Como delegación, parece que la historia es diferente. Quemar la idea de un tercer Mundial en México, con las marcas en la historia de éxito sobre los primeros dos, parece innecesario. El 86 fue hace ya 32 años y con estos 10 partidos que se le asignan a cada uno de los escuderos, México y Canadá, respectivamente, se pone un clavo al ataúd de un futuro medianamente cercano para que vuelva a suceder, añadiendo a esto que ningún partido después de cuartos de final se jugaría fuera de EU. Son muy pocos partidos en un torneo que, para colmo, se expande a 80 en vez de los 64 que han sido norma por varias décadas. “Ningún chile les embona”, me dijo un compañero que no le interesa el fútbol. Probablemente, tiene razón, este chile no embona porque es una mala broma, como celebrar que te dieron las sobras cuando fuiste parte importante de la cosecha.

En términos más prácticos y menos coléricos, la candidatura ya está hecha y lleva hecha más de un año. Ya celebró Peña Nieto, los directivos y quien sea que se vio involucrado, ni modo. Así las cosas. Lo que es necesario saber, por consiguiente, sobre el Mundial “United, As One” como se le tituló a la coalición estilo PRI-PAN-PRD de las tres naciones norteamericanas es esto:

Torneo

Desde enero del 2017 se tomó la decisión de que 48 equipos de todo el mundo podrán participar en el torneo a partir del 2026, en vez de los 32 que actualmente jugarán en Rusia. Se jugarán 80 partidos, durante un lapso de 34 días y la final se jugará en el MetLife Stadium, en Nueva York. El proceso para que los tres países puedan calificar automáticamente aún está por resolverse, añadió la FIFA.

Lugares

Como mencionaba anteriormente, de los 80 partidos, 60 se jugarán en Estados Unidos y 10 para Canadá y México, respectivamente.

16 Ciudades de Estados Unidos participantes (se deberán escoger 10): Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Denver, Kansas City, Dallas, Houston, Boston, Nueva York/ Nueva Jersey, Baltimore, Wahington DC, Cincinnati, Nashville, Atlanta, Orlando y Miami.

3 ciudades de Canadá: Edmonton, Toronto y Montreal.

3 ciudades de México: CDMX (Estadio Azteca), Monterrey (Estadio BBVA Bancomer) y Guadalajara (Estadio Akron).

Los viajes entre las ciudades no serán cortos, pero tampoco tan extensos como se imagina. La distancia más lejana del punto más al sur, la Ciudad de México con Edmonton, Canadá es de 4800 km, es decir, un vuelo de 6 horas.

Dinero

Se calculó durante la presentación del primer mundial de tres anfitriones que se generará alrededor de $19 mil millones de dólares en ingresos brutos y $12 mil millones de dólares para la FIFA, por sí sola.

Extra: en un intento de hacer más transparente el proceso y evitar corrupción interna, como se alega de la elección de Qatar y Rusia, esta vez fue la primera que la votación fue entre todas las federaciones de la FIFA y no sólo en el comité interno organizador.


La suerte está echada y debemos celebrar la candidatura más triste de la historia con el calor y emoción correspondiente (véase el video de Decio de María celebrando cuando anuncian el resultado de la votación). Así como el federativo mexicano alza los brazos y grita de emoción, nosotros podemos pensar en las grandes cosas que podrían suceder en los próximos 8 años: primero, otro presidente de México -después del electo este primero de junio– estará en el Palacio Nacional; un presidente del pueblo y para el pueblo, alguien con una corta carrera política pero larga carrera en nuestros corazones. Me refiero, por supuesto, a Cuauhtémoc Blanco, quien podría dar la patada inicial y no fallar el penal como Diana Ross en el 94. Segundo, podremos disfrutar a todo color el legado futbolístico de Edmonton, Canadá, y de Cincinnati, EUA, sin apologías ni disculpas, ciudades afamadas por su amor al balompié. Y finalmente, en tercer lugar, podremos recordar por el resto de la historia que le vendimos el alma al diablo por no poder esperar un par de años y hacer la candidatura con dignidad.