Quantcast

No necesitamos a EU en la lucha contra el cambio climático

Una vez concluida la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP23), quedó claro que la amenaza al medio ambiente no puede esperar a que Estados Unidos reaccione.

PorAlexis Chemblettetraducido por Bernardo Tavares

Imagen vía Wikimedia Commons

Después de la vigésimo tercera sesión de discusiones de las Naciones Unidas sobre la reducción de emisiones de carbono (también conocida como COP23), Climate Group, una ONG internacional dedicada a construir una coalición de negocios para la lucha contra el calentamiento global, entregó sus conclusiones sobre la cumbre. También compartió su panorama sobre las acciones a realizarse en pro del medio ambiente para 2018.

Climate Group destacó la polémica decisión de la administración de Trump de retirarse del Acuerdo de París —pacto internacional, del cual Estados Unidos es el único ausente, para mantener el calentamiento global debajo de dos grados Celsius sobre los niveles preindustriales—. También resaltó el papel que las empresas, ciudades, estados y las iniciativas de sociedades civiles cumplen para llenar el vacío dejado por la delegación estadounidense.

En declaraciones recientes, Damian Ryan, director de estrategia de Climate Group, reafirmó que “con la acción diplomática correcta, el apoyo de parte de actores externos al Estado y acción climática en la economía palpable, las coaliciones y otros esfuerzos pueden llenar la brecha provocada por la administración de Trump e incrementar el interés en el cambio climático”.


Relacionados: Trump saca a EU del Acuerdo de París, pero la lucha contra el cambio climático continúa


A pesar de que Climate Group acogió las nuevas medidas implementadas por varios países —incluyendo China y Alemania que sumaron nuevos objetivos contra el cambio climático y aumentaron su compromiso para reducir las emisiones de gases invernadero— advirtió que el ritmo de las discusiones y las metas propuestas es demasiado lento.

Una razón de ello, dice Ryan, es el distanciamiento creciente entre los legisladores y los actores de la economía palpable. “Muchos expertos destacaron la divergencia entre actores de la economía real y el progreso en las negociaciones”, comentó Ryan en su declaración. “ Esto también genera situaciones donde algunos países están encaminados a exceder el cumplimento de sus CNDs [Aportaciones Determinadas a Nivel Nacional] pero aún no muestran la disposición de reflejarlo en procesos formales y ayudar a impulsarlo".

En cuestiones más esperanzadoras, Mike Peirce, el director de alianzas corporativas de Climate Group, comentó a VICE Impact que el COP23 se diferenció de las cumbres pasadas porque hubo más acción en pro del cambio climático llevándose a cabo fuera de las salas de negociaciones, y porque “se pudo sentir el interés y optimismo creciente por parte de los negocios que están tomando decisiones estratégicas y con enfoque comercial para reducir sus emisiones de carbono y fomentar un crecimiento más sustentable".

Por ende, Climate Group prevé que el 2018 sea un año decisivo para que la ONU se sume al entusiasmo y dinamismo de las acciones contra el cambio climático en la economía real.

Aprovechando el impulso de las medidas climáticas, COP23 coincidió con una lista de nuevas organizaciones que acogieron el campaña EV100 —campaña global fundada por Climate Group para que las empresas se comprometan a usar medios de transporte eléctricos.

Mercury, una de las empresas generadores de energía más grandes de Nueva Zelanda, se unió a las filas de EV100, y se comprometió a apoyar el cambio a energía eléctrica en los medios de transporte neozelandeses. Mercury también se comprometió a convertir el 70 por ciento de sus autos corporativos a vehículos eléctricos para finales de 2018.

Para Katy Scoullar, portavoz de Mercury, la integración a la campaña EV100 habla del apoyo por parte de la comunidad empresarial con los compromisos visionarios de Nueva Zelanda establecidos en el COP21, y también de los esfuerzos legislativos para disminuir la cantidad de quema de combustibles fósiles. “Tenemos una oportunidad única gracias a nuestro conjunto de energías, ya que nos acercamos al 90 por ciento de la electricidad generada en Nueva Zelanda por medio de recursos renovables (principalmente energía hídrica, geotérmica y eólica). El 60 por ciento de la energía generada aún depende de la quema de combustibles fósiles, los cuales en su mayoría son importados. Una gran parte se usa para el transporte, y hace falta liderazgo para sacar ventaja de esta oportunidad y generar más empuje".


Relacionados: El 2020 es la fecha límite para prevenir un colapso ecológico


Royal HaskoningDHV, una consultoría holandesa de energía, también anunció durante la COP23 que se uniría a EV100. La compañía prometió completar la transición a vehículos eléctricos y apoya el uso de vehículos eléctricos para sus seis mil empleados y clientes en más de 150 países.

Peirce espera que la creación de sólidas alianzas pueda ayudar a motivar a los gobiernos, y detone una dinámica positiva entre actores económicos y legisladores. “Al unirse a EV100, nuestros miembros están ayudando a crear los cambios necesarios en el mercado”, comentó. “Con su influencia pueden mostrar a los gobiernos, a otras empresas y proveedores que el mercado está listo para los vehículos eléctricos con el propósito de crear cambios positivos y realizar la transición a una economía más sustentable”.

Peirce dice que el próximo año Climate Group se enfocará en expandirse a mercados emergentes, y que las campañas “seguirán mostrando un fuerte crecimiento en Estados Unidos, Europa, y otras economías desarrolladas”. Climate Group también tiene presencia en India y China, puntos estratégicos importantes en el 2018. “Estamos emocionados por expandir nuestras campañas a Japón, Indonesia, y más allá", comentó.

La lucha contra el cambio climático va más allá de los gobiernos; las políticas de Trump sobre medio ambiente nos indican que no hay que esperar nada de su administración. Las conclusiones de Climate Group sobre el COP23, y su panorama en torno al 2018, nos sugieren que si las empresas no se comprometen a aumentar sus esfuerzos para disminuir las emisiones por medio de iniciativas como EV100, las promesas del acuerdo de París habrán sido en vano.