¿Por qué tanta gente engaña a sus parejas?

Las infidelidades son más comunes y complicadas de lo que creemos.

Artículo publicado originalmente por VICE en neerlandés.

Las infidelidades dejan cicatrices en todos los involucrados. Ambas partes son juzgadas y a veces estigmatizadas. Entonces, ¿por qué ocurren con tanta frecuencia? ¿Por qué la gente continúa engañando a sus parejas? ¿Y cómo puedes volver a vivir, tener citas y amar, después de una infidelidad?

Después de que me fuera infiel un ex que todavía no ha sido honesto con nadie sobre el asunto, entiendo que asumir la responsabilidad de engañar a tu pareja —que todavía se considera un pecado mortal, a pesar de que una de cada cinco personas en Reino Unido admite haber sido infiel— no solo es difícil de hacer, sino que también es un estigma que puede quedarse contigo por el resto de tu vida.

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Para saber más sobre las personas que son infieles y sus motivos, VICE habló con Peter, Jeanine y Maaike, quienes engañaron a sus parejas por varias razones (sus nombres fueron cambiados para proteger sus identidades). También hablamos con un par de expertos en relaciones que han pasado una cantidad considerable de tiempo en su vida profesional tratando de comprender qué hace que las personas sean infieles y cómo viven con las consecuencias.

Joke Bruggenkamp, psicóloga, experta en relaciones y autora de The Reasons Behind Feelings (Las razones detrás de los sentimientos) ve la infidelidad como “casi una respuesta física: tu cuerpo anhela ser acariciado y deseado de nuevo”. Bruggenkamp describe el engaño como una estrategia que la gente despliega inconscientemente cuando su relación ha atravesado una mala racha. “Cuando encuentras a alguien que vuelve a encender esa llama, vuelves por más”.

Peter*, un hombre de 38 años que estuvo casado durante 22 y ahora está divorciado después de haber sido infiel, hace eco de este sentimiento. Dice que su libido y la de su de su esposa eran incompatibles, lo que provocó sentimientos de rechazo sexual. Fue, como él dice, “como si mi pene no tuviera permitido existir”.

Describe la infidelidad como “un mundo completamente nuevo que se abrió repentinamente, un mundo en el que ahora era digno de atención. La otra mujer me hizo sentir sexy de una manera que nunca antes había experimentado”.

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Cada acto de infidelidad es diferente. No todos los engaños surgen de un lugar de rechazo y no todas las personas que son infieles ocultan sus acciones a sus seres queridos. Jeanine, de 63 años, estuvo casada durante 30 años. Tuvo múltiples relaciones durante el transcurso de su matrimonio, gracias a un pacto de silencio con su esposo mientras estaban comprometidos.

El acuerdo inició después de que Jeanine se topara con una antigua pareja en el parque una mañana. Se abrazaron, sintieron una chispa y él la invitó a salir. Jeanine se fue a casa y le contó a su prometido sobre el encuentro. Tras expresar su pesar por no sentirse capaz de aceptar la invitación de su expareja, el prometido de Jeanine se mostró sorprendentemente entusiasta sobre el asunto. “Me dijo: ‘Haz lo que quieras, pero déjame al margen’”.

No todas las parejas son tan permisivas. “Cuando mi esposa se enteró, perdí absolutamente todo”, dice Peter. “Todo mundo me vio como el perpetrador, e incluso yo me vi así por un tiempo también. Nadie se interesó en mi versión de la historia y me sentí brutalmente rechazado por el mundo que me rodeaba”.

Si bien la sociedad no mira con buenos ojos a los “perpetradores”, los terapeutas de relaciones hablan con ellos y con sus parejas a diario. Podría decirse que estos terapeutas saben más sobre las infidelidades que cualquier persona involucrada, incluidas las que llevan a cabo la infidelidad. Una de esas expertas es Vanessa Muyldermans, psicóloga y sexóloga. “Engañar a tu pareja no es una situación en la que una persona es la víctima y la otra la perpetradora”, explica.

Por lo general, hay un largo período de incubación: una serie de eventos que no puedes rastrear hasta el momento exacto en que las cosas salieron mal, hasta la primera pieza de dominó que cayó. Las personas que son infieles a menudo se sorprenden por su propio comportamiento.

“En el momento, no son conscientes del daño que le están haciendo a su pareja”, dice Muyldermans. “La mayoría no tiene la intención de dejar a su pareja, pero ve su infidelidad como un evento separado o como una forma de distraerse de los problemas que están en juego en la relación”.

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Esto no parece invalidar los sentimientos de culpa que pueden surgir después de una infidelidad que ha llegado a su fin. “Estaba tan enamorada que parecía que no me encontraba bien mentalmente”, cuenta Maaike, de 28 años, cuando reflexiona sobre los primeros días de su infidelidad. “Cuando le dije a mi esposo que me iba a quedar en casa de una amiga, pero en secreto fui a ver al compañero de trabajo con el que lo estaba engañando, me sentí a la vez maravillada y terrible”.

Describe su relación con su compañero de trabajo casado como “apasionada pero muy complicada”. Aunque duró cuatro años y ella le presentó su amante a su esposo, nadie en la vida del amante tenía permitido saber de su existencia y mucho menos de su relación. Esta olla a presión de secretismo eventualmente disolvió el matrimonio de su compañero de trabajo. “Se enteraron después de leer un correo electrónico que le envié”, dice Maaike. “Destruyó a toda su familia. El daño que he causado nunca podrá repararse”.

Bruggenkamp dice que prácticamente “todos” los que son infieles se sienten culpables durante o después del engaño porque “nunca fue su intención causar tristeza e ira”. La psicóloga dice que cualquiera que busque aliviar su culpa debe reflexionar sobre ella. “Tienes que experimentar y soportar la culpa, examinando los motivos por los que te sientes culpable”.

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Si has ahondado en tus sentimientos y decides que quieres intentar rectificar las cosas y revivir la relación original, debes estar preparado para que las cosas se pongan feas. “Lo importante cuando se trata de intentar reparar la situación es que comprendas genuinamente lo que tus acciones le han hecho a tu pareja”, dice Bruggenkamp. “Tienes que permitir que la ira de tu pareja recaiga sobre ti”.

Curiosamente, Bruggenkamp dice que cualquier esperanza de que la relación vuelva a los días impecables antes de la infidelidad depende de que esos sentimientos de rabia finalmente se disipen. “También llegará un momento en el que la pareja engañada tendrá que dejar de aferrarse a su indignación, de lo contrario no puede renovarse la conexión y la confianza”, advierte.

Jeanine explica que no todas las infidelidades terminan en una destrucción mutua. “Llevé tanto a mi esposo como a mi novio a mi graduación de doctorado. No me importa si la gente no lo acepta. Soy quien soy y me niego a ocultarlo”.

Agrega: “La gente debe darse cuenta de que la monogamia no es la única opción. No juzgo a las personas que son infieles”. Peter se identifica con este enfoque en las relaciones interpersonales. A pesar de la erosión de su matrimonio, aún siente que el mundo en general podría aprender un par de cosas de las personas que incurren en una infidelidad. “Engañar a tu pareja es a menudo el resultado del miedo y la impotencia, y la incapacidad de ponerse a uno mismo en primer lugar”, dice. “Nuestra sociedad no está realmente preparada para el amor libre y verdadero”.

Cualquiera que sea la actitud general del individuo hacia la aceptación o negación de la infidelidad, una pregunta sigue siendo constante: ¿debes admitirlo o es mejor para todos si lo mantienes en secreto?

Según Bruggenkamp, ​​deberías intentar averiguarlo por ti mismo. Si puedes dejar atrás tus deseos de seguir siendo infiel y mantener tu conexión con tu pareja, puedes optar por no decírselo. “Pero cuando no puedes superarlo y tienes que mantenerte alerta con tu pareja para asegurarte de que no se entere, es realmente una pérdida de energía”.

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