economía

Por qué es tan jodidamente caro tener una tarifa móvil en España

La preguntamos a la OCU, a FACUA y al comparador de precios Kelisto.
24.9.18
Imagen por la autora 

Seguramente te suene esta historia: alguien te recomienda ver la versión porno del Johny Johny Yes Papa o el nuevo vídeo en Instagram de Manavitox y no puedes hacerlo. No puedes hacerlo porque no tienes WiFi en ese momento y porque desde hace tres días se te han acabado los megas y te quedan otros tres para que te "vuelvan a venir". Porque no sé cómo lo llamas tú a eso, pero yo lo digo así, digo que los megas "me vienen", como si eso fuera la regla.

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El caso es que muy probablemente te suenen las situaciones anteriormente citadas, como seguramente te sonarán las derramas por haber llamado fuera del horario en el que "te sale gratis" o por haberte visto la versión porno del Johny Johny Yes Papa sin importarte si habías agotado ya los megas mensuales o no. Y te suenan porque en España los contratos con las telecos, uno de los sectores empresariales que más quejas acumula, no son precisamente la hostia.


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En 2017 los españoles pagábamos, de media, el 42,14% más los alemanes, los franceses, los italianos o los británicos por nuestras facturas de telefonía según el comparador de precios Kelisto.es. Sin embargo, en su publicación Compra Maestra 439 de septiembre de 2018, la OCU afirma que España tiene precios competitivos, pero pocos los aprovechamos.

¿El motivo? "Los grandes operadores que dominan el panorama patrio han optado por no competir en precios, sino en decantarse hacia productos premium, que ofrecen mucho de todo y son considerablemente caros: llamadas ilimitadas, grandes cantidades de datos… Y, sobre todo, tarifas convergentes en las que, bajo la excusa del “todo en uno”, incluyen servicios que muchos usuarios no aprovechan" según afirma Cristina Olmeda, la autora del artículo.

Los grandes operadores que dominan el panorama patrio han optado por no competir en precios, sino en decantarse hacia productos premium

"El resultado es que gran parte de los consumidores españoles están pagando facturas de móvil elevadas, cuando podrían gastar mucho menos si optaran por un operador virtual y por una tarifa que se adapte realmente a sus hábitos de consumo", concluye.

LA DESREGULACIÓN Y OTROS MOTIVOS

Pero, ¿por qué pagamos los españoles tanto por los servicios de telecomunicación móviles? Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, piensa que gran parte del problema reside en que "el mercado de las telecos en España ha sido desregulado todo lo que las compañías han querido gracias a la presión. Así, han conseguido convencer a los distintos gobiernos para que no haya una legislación en materia de tarifas y eso les ha facilitado en una primera etapa, por ejemplo, tener precios absolutamente disparados en telefonía móvil, llegando a los sesenta céntimos por minuto más IVA".

"Además", prosigue el portavoz de la asociación de consumidores, "jugaban con la eterna trampa de hacer creer al consumidor que si pagaba facturas abusivas era porque no sabía elegir la mejor tarifa cuando en realidad todas las tarifas tenían trampa. Elegías a cinco personas para llamarlas al mejor precio y si llamabas a alguna otra el precio se te disparaba, o tarifas matinales en las que si te salías del horario acababas pagando muchísimo… Esa fue una tendencia en el mercado durante muchos años, con artimañas tramposas para tener unas tarifas muy caras e intentar convencer al cliente de que era él el que cometía el error a la hora de elegir y que el truco era estudiar muy bien la oferta", explica.

"Luego el mercado empezó a cambiar. A la bajada de tarifas contribuyó la entrada de un cuarto operador con red —Yoigo— y después de los operadores móviles virtuales, que tímidamente empezaron a introducir precios menores. Pero sobre todo hubo un factor diferencial y fue la evolución del mercado: la gente ya no solo hablaba sino que usaba datos. Y las telecos fueron conscientes de que para fomentar el uso de una tecnología no podían ponerla brutalmente cara y mantener también brutalmente caro el servicio de voz porque sería prohibitivo".

"Con la conexión a internet ocurre lo mismo: en España es cara de momento y no ha habido ninguna intervención estatal. Aunque sí que se han tomado medidas en lo respectivo al roaming, al que se le puso un techo y ahora se ha prohibido su sobreprecio, el Gobierno nunca ha planteado en Bruselas modificaciones legislativas a nivel comunitario en las tarifas generales. Las telecos son un oligopolio cuya fuerza permite que el mercado los pequeños operadores virtuales sea ínfimo porque las tarifas que pueden poner dependen siempre del precio al que le vendan los servicios los grandes operadores a los virtuales. El precio que ellos ponen depende del precio que les cobren a nivel mayorista las grandes telecos", concluye Rubén Sánchez.

HBO, LA TELE POR CABLE Y EL FÚTBOL

"Las inversiones de los operadores en los derechos del fútbol, las series de televisión y en infraestructuras tanto para ampliar sus redes de fibra óptica como para prepararse para la llegada del 5G afectan a los precios de los operadores, sobre todo si tenemos en cuenta que las principales telecos apuestan más porque sus usuarios contraten packs que combinen varios servicios en lugar de ofertas con uno solo", explica Sara Perales, portavoz de telecomunicaciones de Kelisto.

"Ahora bien, hay que entender que el hecho de que los operadores apuesten por los derechos del fútbol no hace que suban las cuotas de la tarifa de telefonía móvil, sino que los operadores dejan sus mejores promociones y descuentos para los packs que combinan todos sus servicios, de forma que a los usuarios les acabe compensando más contratar una oferta convergente que solo una de telefonía móvil", aclara.

"Cuando un consumidor se enfrenta a contratar una teleco, el problema es que es imposible determinar cuál es más barata, cuál le sale mejor porque globalmente, aunque en unas tarifas y en unos servicios una puede ser algo más baja, en otras tarifas y servicios es más cara. No se diferencian a nivel competitivo, han decidido no competir en precios. La diferencia entre unas y otras es que Movistar sume Netflix a su oferta, que Vodafone pueda darte HBO… pero no en sí en el precio por minuto o en los megas que ofrecen", afirma Rubén Sánchez.

¿HAY SOLUCIÓN?

Aunque Movistar, Orange y Vodafone, las tres grandes telecos de nuestro país tienen más del 80% de las líneas móviles en España y son las que más caros cobran sus servicios, hay esperanza. "Es cierto que operadores como Movistar, Orange y Vodafone cobran cuotas elevadas en sus ofertas de telefonía móvil. Estos tres operadores tienen prácticamente la totalidad de las líneas móviles en España, así que es justo decir que los españoles pagamos mucho en nuestras tarifas de contrato. Eso sí, que paguemos más de la cuenta no significa que no haya alternativas", expone Sara Perales.

"De hecho, los operadores móviles virtuales (como Simyo, Pepephone, Lowi, Suop…) cuentan con precios más bajos y mejores condiciones. Además, no exigen permanencia a sus clientes, pero sin embargo representan poco más del 8% de la cuota de mercado. Muchos usuarios tienen reticencias hacia este tipo de compañías relacionadas con la cobertura, pero es un miedo absurdo: aunque no tienen red propia, alquilan la red de las grandes telecos (Movistar, Orange…) para dar servicio a sus clientes", aclara.

"Lamentablemente estamos condenados a la trampa de las compañías de hacernos creer que elegir una u otra oferta va a hacer que tengamos las tarifas disparadas o no. Aún tenemos que medir mucho si nos pasamos de megas porque se nos puede disparar el precio, hay que medir muy bien cómo consumimos, si estamos viendo demasiados vídeos…Todavía hay que tener un proceso de ahorro que en nuestra opinión es innecesario. Es como si en casa tuvieras también que limitar tu conexión wifi, ¿por qué vas a tener que controlar los vídeos o las películas que ves si lo normal es hacerlo prácticamente todo por internet?", afirma Rubén desde FACUA.

"Sin embargo, los OMV (operadores móviles virtuales), sin ser extraordinariamente competitivos sí que recortan un poco el precio, así que lo más inteligente es apostar por ellos. Si no apostamos por operadores que, ofreciendo calidad, son un poco más baratos, al final estamos promoviendo que el mercado siga igual, que siga siendo un oligopolio y que siga siendo caro. Ese también es un juego que los consumidores pueden hacer en el mercado y del que deben ser conscientes: que en cuanto haya una oferta competitiva apuesten por ella precisamente para forzar la competencia. Es complicado porque requiere que muchísimos consumidores estén permanentemente fjándose en los precios, pero en ocasiones ha funcionado", concluye. Al final se trata de que, como consumidores, seamos conscientes de que también podemos —y debemos— tomar parte en la medida en la que podamos hacerlo.