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Cuando la comida es un castigo carcelario

El nutraloaf es una mezcla de distintos tipos de comida que son molidos y horneados hasta crear un ladrillo de pan que no tiene sabor. Todavía es servido a los prisioneros en Estados Unidos.

por Kaleigh Rogers
05 Octubre 2015, 9:15pm

Este es el nutralof que le daban a los presos en Vermont, el año 2008. Fotos por Andy Duback/AP Photo.

A una semana de nuestro reporte especial junto al Presidente Obama en HBO, la primera vez que un presidente visita una cárcel federal de Estados Unidos, VICE está explorando el sistema penitenciario del país.

La comida de la prisión no es recordada como la cocina más apetitosa. Cualquiera que haya visto un episodio de Oz o de Orange is the new black puede imaginar los platos poco apetitosos que son servidos a los convictos en Estados Unidos: sólo una rodaja de mortadela en dos pedazos de pan seco, indescriptibles carnes misteriosas flotando en una salsa pegote o unas lechugas con un chorro de aderezo para ensaladas. Pero imagina mezclar todas estas comidas en una barra de pan, agregarle pasas, hornearla y comerla. ¿Suena como una tortura? Ese es el punto.

El nutraloaf es una comida de castigo servida a los reclusos con mal comportamiento en ciertas prisiones y cárceles de Estados Unidos. Es una mezcla de distintos tipos de comida que son molidos y horneados hasta crear un ladrillo de pan que no tiene sabor, pero cumple todas las necesidades nutricionales diarias. El nutraloaf ha motivado acciones legales en muchas jurisdicciones, acciones llevadas a cabo por prisioneros clamando que viola la octava enmienda, por ser un castigo cruel e inusual. Pese a que gradualmente está pasando de moda, todavía muchos prisioneros lo reciben en muchas partes de Estados Unidos, desde las prisiones de Nueva York hasta las cárceles del condado de Arizona y continua siendo un punto de contención para los prisioneros, los grupos de derechos de prisioneros y los departamentos correccionales.

Pese a ser una masa indescriptible de cosas que te alimentan, el nutraloaf se ha transformado en un símbolo de los problemas que rodean el sistema de justicia criminal estadounidense. Se espera que los criminales convictos cedan ciertos derechos mientras cumplen su condena, pero ¿Debería ser utilizado como una herramienta de castigo un derecho humano básico como la comida? Incluso si es legal, ¿Es ético?

"Esto va al corazón de la pregunta sobre cuál es el propósito de la prisión: ¿Debe ser un lugar de castigo o un lugar de rehabilitación?" me dijo Heather Ann Thompson por teléfono, una historiadora de encarcelamiento masivo de la Universidad de Michigan. "Queremos que las personas vuelvan más sanas, no menos sanas. El nutraloaf es una forma muy miope de hacer frente al castigo".

Los presos reciben sus comidas en Jackson, Georgia el año 2001. Foto por David Goldman/AP Photo

Thompson me explicó que por mucho tiempo han habido problemas con las comidas en las cárceles de Estados Unidos. Ella dice que históricamente la comida en la prisión ha sido nutricionalmente insuficiente, ademas de tener mala calidad, Las primeras batallas entre prisioneros y las instituciones no era sobre si la comida era utilizada como castigo, más bien sobre no recibir la suficiente comida. No fue hasta 1960 que la tendencia comenzó a cambiar, dice Thompson.

"Tuvo mucho que ver con los cupones de alimentos, cuando comenzamos a cuantificar cuánto necesita una familia de cuatro para sobrevivir" dice Thompson. "Comenzamos a calcular cuánto es una dosis suficiente de calorías, por ejemplo. Hubo mucha presión para que las cárceles se unieran a estos estándares".

El pan y el agua, la comida de castigo por excelencia dentro de una prisión, no cumplía estos estándares. Poco después otra comida de castigo que era una preparación parecida al nutraloaf, llamada "grue", se le dio de comer a los presos en Arkansas. El grue estaba hecho de "carne, papas, margarina, almíbar, vegetales, huevos y condimentos, lo que se molía hasta hacer una pasta y se horneaba en una cacerola" de acuerdo a un documento de la corte suprema que en 1978 declaró ilegal a esta substancia de 1000 calorías diarias.

"Muchos motines han comenzado luego de una mala comida"

Pero las cárceles no iban a rendirse en utilizar la comida como castigo, entonces se inventó el nutraloaf y tomó el papel del agua y el pan, pero con una gran diferencia: el nutraloaf provee todos los requerimientos de proteínas, calorías y vitaminas diarias que necesita un prisionero, en la forma de un pequeño y asqueroso pan. La receta varía de institución en institución, pero por lo general incluye una combinación de papas, pan, legumbres, vegetales, pasta de tomates y fruta. Los prisioneros que han sido forzados a comerlo (así como periodistas que se han ofrecido a probarlo) lo han descrito "seco, como cartón" y "como si alguien le hubiese quitado cualquier indicio de sabor a propósito".

Usualmente un prisionero sólo come nutraloaf si ha violado alguna regla específica. Atacar a un oficial o a otro preso utilizando utensilios es uno de los catalizadores más comunes. El nutraloaf se sirve sin utensilios y se come con la mano. Tirar orina o feces es otra ofensa que generalmente se castiga con el "loaf", que es como se le conoce. Pero debido a que las regulaciones cambian de estado en estado y de condado en condado, los prisioneros algunas veces son obligados a comer nutraloaf por cosas como descolgar la bandera estadounidense desde una celda.

El sistema penitenciario de los estados del este organizó un evento el año 2013 para que el publico pudiera probar la comida de prisión, como el nutraloaf (a la izquierda) y comidas del 1800 (carne salada y "papilla india", a la derecha). Foto por Matt Rourke/AP Photo

Esta última fue una decisión tomada por el sheriff Joe Arpaio, del condado de Maricopa en Arizona. Arpaio es conocido por ser un gran defensor del nutraloaf, entre otras cosas que le dieron fama (También llegó a los titulares por cuestionar el certificado de nacimiento del presidente Obama, por poner sólo opciones vegetarianas en el menú de una prisión [para que fuera más sano y más barato] y porque sus oficiales fueron encontrados culpables de discriminación racial).

La utilización del loaf fue llevado a la corte por los presos, pero el sheriff ganó. Él me dijo que mientras los prisioneros estén comiendo algo nutricional y seguro no deberían preocuparse del sabor.

"Cuando asaltan a nuestros oficiales o hacen algo malo, dejamos a los internos confinados a sus celdas y les quitamos sus comidas regulares. No les vamos a dar utensilios si ya han asaltado a un oficial" me dijo Arpaio por teléfono, "No lo harán de nuevo si es que les gusta la comida regular".

En Maricopa está uno de los sistemas de encarcelamiento más grandes de Estados Unidos, con cerca de 8.300 reclusos. Arpaio dice orgullosamente que también tienen el costo más bajo de comida por interno: los presos son alimentados dos veces al día con un costo de entre 15 y 40 centavos por comida, de acuerdo a su sitio web.

"Ellos reciben un desayuno (que era sandwich de mortadela pero ahora es de mantequilla de maní y mermelada) y luego reciben una comida vegetariana en la noche" dice Arpaio. "Están recibiendo comida gratis. ¿Por qué debería importarles qué comida reciben si ni siquiera están pagando por ella?".

La visión sobre el rol que deberían jugar las cárceles dentro de nuestra sociedad ha cambiado durante los años. De forma consistente, las encuestas muestran que los norteamericanos creen que los sistemas correccionales deberían ser rehabilitadores y no castigadores. Nadie quiere que las prisiones se transformen en hoteles de lujo 5 estrellas, pero la idea sobre cuán malas deben ser ha cambiado desde las crudas y crueles penitenciarías del siglo 19. Hay mucha evidencia que el sistema aun no está listo y también que el público desea que nuestras correccionales sean lugares dónde los convictos pueden mejorar, aprender, crecer y volver a la sociedad.

Aquellos que trabajan para mejorar el sistema se están esforzando por lograr esta meta, al mismo tiempo que reciben presiones para no gastar dineros públicos y no hacer de la prisión un lugar "demasiado amable". Laurie Maurino es una dietista y la administradora de alimentación en el departamento de correccionales y rehabilitación de California (O CDCR por sus siglas en inglés). Si bien las cárceles de California no utilizan nutraloaf, las cárceles de algunos condados todavía lo utilizan, incluyendo aquellas en Los Angeles, pese a que ya no es tan frecuente me dijo Maurino por teléfono.

Maurino organiza los menús del sistema estatal de prisiones (todas las prisiones tienen el mismo menú). Ella dice que su trabajo consiste en balancear la salud de los internos con los cortes presupuestarios ya que CDCR gasta $3.25 al día en las comidas de cada interno. En estos momento su foco está en crear opciones más saludables para el corazón y con menos sodio, pero al mismo tiempo encontrar comidas que los reclusos quieran comer.

"No les servimos filete, langosta o cosas así" me dijo Maurino, "Pero la comida es lo único que los reclusos esperan cada día. Los reclusos con un estomago lleno son reclusos felices, no se van a meter en peleas. Muchos motines han comenzado luego de una mala comida".

Uno de los menús de comida servidos a los presos en las prisiones estatales de California. Cortesía de CDCR.

Pero si crees que los internos de California están recibiendo comida gourmet, todo lo que debes hacer es ver qué comidas están preparando los internos para darte cuenta de la verdad. Maurino me dijo que el producto más vendido son los fideos instantáneos. La mezcla favorita entre los prisioneros se llama "chi chi" y está hecha de agua caliente, fideos instantáneos y cheetos (con alguna variación de ingredientes). Si las comidas en prisión fueran tan buenas, ¿Por qué los reclusos estarían haciendo una masa con cheetos mojados y llamándoloun alimento?

Maurino me dijo que una colega en las cárceles de los condados de Los Angeles le dijo que el nutraloaf está siendo utilizado cada vez menos. Escribí a varios departamentos de correccionales sobre la utilización de la comida como forma de castigo, pero sólo el departamento correccional de Nueva York respondió. La utilización de nutralof en Nueva York va en picada: el año 2010 el estado alimentó con nutralof a los internos unas 991 veces, de acuerdo al vocero Taylor Vogt. El año pasado sólo administraron nutralof 385 veces y en 198 instancias en lo que va del 2015.

El estado de Vermont, quienes utilizaron nutralof brevemente a nivel estatal, abandonó la práctica luego que un grupo dedicado a los derechos de los prisioneros argumentara que estaba siendo utilizado como castigo, por lo que se requería un debido proceso antes de ser implementado.

"Estaba ofendido por la idea que en una sociedad civilizada le hiciéramos esto a las personas, sin importar lo que hayan hecho" me dijo por teléfono Seth Lipschutz, el abogado que hizo los alegatos del caso. "Desde que ganamos, esta cosa no ha sido utilizada en Vermont. Sigue estando en los libros, técnicamente, pero ahora los reclusos deben tener un debido proceso. Pero simplemente no lo utilizan porque ya se dieron cuenta cómo funcionar sin necesitarlo".

Ya sea que viole técnicamente o no la octava enmienda, muchos departamentos correccionales están intentando encontrar formas menos controversiales de lidiar con los problemas de comportamiento de los reclusos y no utilizar más técnicas que se sienten medievales y no muy modernas. El nutraloaf fue una manera de lidiar con los prisioneros por un tiempo, pero el sentimiento es que hay maneras más civilizas y humanas de tratar a los reclusos. Esta fue una frase común en todos con quienes conversé.

Todos, menos el sheriff Arpaio. El no planea deshacerse de esta mezcla en ningún tiempo cercano.

"¿Las prisiones de Nueva York? No me sorprende que lo estén eliminando" me dijo. "Estoy sorprendido que lo utilicen, en primer lugar. ¿Acaso no le dan filete a los presos en las prisiones de Nueva York?".

Imagen del comienzo: Este es el nutralof que le daban a los presos en Vermont, el año 2008. Fotos por Andy Duback/AP Photo.