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La tubería que vertía sangre sigue haciéndolo casi dos años después

Nuevas fotografías muestran que la tubería submarina de la piscifactoría de la Columbia Británica sigue vertiendo sangre y vísceras infectadas de virus.
03 Enero 2020, 9:21am
Tavish Campbell buceando junto a la tubería. Foto cortesía de Campbell
Tavish Campbell buceando junto a la tubería. Foto cortesía de Campbell

¿Te acuerdas de la tubería que vertía sangre? Vale, pues hay fotografías nuevas que muestran que todavía sigue haciéndolo, casi dos años después.

En el otoño del 2017, el fotógrafo Tavish Campbell tuvo un presentimiento y se sumergió hasta el fondo del canal del pasaje Discovery, en la isla de Vancouver de la provincia de la Columbia Británica. Sospechaba que la planta procesadora de salmones del Atlántico que había cerca del lugar, Brown’s Bay Packing, tenía una tubería de desagüe en el fondo del canal, donde viven los salomes rojos.

sockeye salmon

Foto cortesía de Tavish Campbell

Lo que se encontró no era normal: la tubería emanaba enormes cantidades de sangre y escamas. Envió una muestra para ser analizada al Colegio de Veterinaria del Atlántico en la isla del Príncipe Eduardo y descubrieron que había gusanos intestinales y el Piscine Orthoreovirus (PRV).

Tras la publicación de los vídeos y reportajes en 2017, Dominic Leblanc, entonces ministro de Pesca, dijo que la industria pesquera “debía hacer un esfuerzo mayor” por proteger al salmón salvaje y que se llevarían a cabo exámenes para estudiar desagües potencialmente peligrosos. Parecía que las cosas iban a cambiar.

No obstante, Campbell se sumergió de nuevo cuatro veces en el mismo lugar poco después de un año, entre finales de octubre y noviembre. Allí, vio algo que le partió el corazón: el asqueroso desagüe aún seguía vertiendo sangre después de todo.

“Fue muy duro ver que toda esa sangre seguía fluyendo”, nos contó Campbell. “La decepción pronto se tornó en preocupación por la salud de los salmones salvajes y, por extensión, de toda la costa de la Columbia Británica”.

En 2019, hubo un récord en el número de salmones rojos que regresaron a la Columbia Británica tras la carrera del salmón. Se esperaban más de cinco millones de ejemplares, pero se reportaron poco más de 600 000.

El ministro de Pesca, Jonathan Wilkinson, dijo en una rueda de prensa en agosto que no había “ninguna duda” de que el cambio climático era la causa principal de este descenso, que afecta no solo al medioambiente sino también a la economía. Pero casos como el de este desagüe, que expulsa litros y litros de sangre de pez infectada a las aguas en las que nadan los salmones salvajes, no ayudan. Hay estudios que indican que este virus es altamente contagioso y perjudica a las poblaciones de peces.

David Stover, socio director de Brown’s Bay Packing, explicó a un reportero de CTV News que la compañía está a punto de cerrar un proyecto para implementar un sistema de tratado de aguas de 1,5 millones de dólares. “El componente de desinfección del sistema, que se encuentra en la fase final del proceso, está diseñado para desinfectar el efluente”, dijo. “Aunque no llevamos a cabo pruebas de PRV, estamos seguros de que el proceso de desinfección acaba con bacterias y virus”.

Campbell explicó que puesto que la planta de procesamiento ha estado en constante funcionamiento, y según lo que observó, el desagüe sigue vertiendo al menos cuando los operarios de la planta destripan y limpian el pescado.

“2019 ha sido el peor año del regreso del salmón rojo en la historia de Canadá, dijo Campbell. “Es una extinción en toda regla y está pasando en frente de nuestras narices”.

Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.