crimen

El misterioso asesinato sin resolver de la vidente franquista

María Blanca Suárez González, 'la vidente', leía el futuro en los posos de café, pero se negaba a leer su propio futuro.
30 Octubre 2019, 5:00am
María Blanca Suárez González vidente crimen
María Blanca Suárez Gonzalez, "La vidente". Imagen de Criminalia.es

No sé exactamente de cuándo datan los orígenes del arte de la adivinación. Algunos escritos hablan de este arte en culturas como la maya o la azteca. Otros ponen el foco en la época de la Antigua Grecia y en tiempos del Imperio Romano. Lo que está claro es que, fuera cuando fuese, las personas que “poseen” el don de la videncia siempre han encontrado formas de ponerla en práctica: invocando a los muertos, leyendo las líneas de la palma de la mano, interpretando el movimiento del agua… Por existir, existe hasta la rumpología, la pseudociencia que te lee las arrugas del ano para predecir tu futuro.

María Blanca Suárez González, también conocida como “La Vidente”, utilizaba una técnica más común: leía los posos de café de sus clientes. Solo tenía una norma, la cual se aplicaba a sí misma: nunca leía sus propios posos de café “por si veía algo malo”. Lo que no sabía es que en agosto de 1988 sus peores temores iban a cumplirse e iba a ser brutalmente asesinada en su propia casa.



Afincada en Madrid, viuda de militar, que y con dos hijos con los que apenas tenía relación, esta mujer de 69 años vivía sola con su perra, a la que quería por encima de cualquier ser humano. Siempre estaba rodeada de dinero, joyas y pertenencias lujosas. Sus vecinos decían que “le gustaba enseñar que tenía dinero”. Dinero que ganaba de sus sesiones de adivinación y su pensión de viudedad.

Recibía a todos sus clientes en el estudio 10º de la calle Abtao número 44, su domicilio. Una media de 20 clientes diarios a los que cobraba 2500 pesetas por sesión y entre los que, según se cuenta, había personas influyentes del franquismo, ideología de la que se encontró parafernalia en su casa, y que entre ellos se encontraba incluso la misma Carmen Polo, esposa del dictador, de lo que la vidente presumía. A estos clientes “importantes”, además de predecir el futuro, les vendía agua bendita para “favorecer” su porvenir.

"Siempre estaba rodeada de dinero, joyas y pertenencias lujosas"

La vidente tenía una agenda con más de 3000 nombres de hombres y mujeres acompañados de sus números de teléfono. Por tanto, cuando el portero de la finca encontró el cuerpo inerte de María Blanca tendido en la bañera, el halo de misterio que rodea su asesinato no había hecho más que empezar.

Los hechos sucedieron de la siguiente manera: el vecino del estudio número 9, el piso más cercano a la escena del crimen, escuchó ruidos extraños que venían del piso de la vidente. Para asegurarse de que, efectivamente, estaba pasando algo raro cogió un vaso de cristal y, haciendo uso de una de las técnicas de cotilleo más viejas que existen, apoyó el vaso en la pared para escuchar mejor. Es entonces cuando se dio cuenta de que lo que sucedía era algo realmente grave, por lo que decidió avisar al portero de la finca.

El portero, armado con una pistola de juguete de su hijo (si, parece que no tenía nada mejor), acompañó al vecino hasta el cuarto piso. Una vez allí, el vecino, seguramente acojonado por todo lo que estaba pasando, dejó solo al portero con la excusa de que iba a llamar a la Policía. El pobre conserje, solo ante el peligro, llamó varias veces al timbre de la casa. Después de muchos intentos, una mujer de aproximadamente 35 años, 1’60 metros de altura, apariencia tosca y voz grave abrió la puerta. Según relató el hombre, ella sí que iba armada con una pistola de verdad y, apuntando a la cabeza del portero, le dijo: “si te mueves, te vuelo la cabeza”.

El hombre se quedó paralizado del susto y dejó que la mujer escapase del lugar sin ningún problema. Segundos después, cuando ya se encontraba fuera de peligro, entró en la casa y fue consciente del brutal crimen. Encontró el cuerpo de la vidente atravesado en la bañera, con las rodillas sobre el borde y las piernas colgando por fuera. Estaba empapada en sangre que le salía de la cabeza y de dos cortes profundos en las muñecas.

"Era una mujer de extremos: lo mismo no te dirigía la palabra que quería controlar todos los aspectos de tu vida e influir sobre ellos"

Los agentes encargados de inspeccionar la escena del crimen encontraron las dos armas que utilizó la supuesta asesina. Primero, una mano de almirez de bronce de unos 40 centímetros de largo, con lo que golpeó hasta 24 veces la cabeza de la vidente. Y después, un cuchillo de 15 centímetros de hoja con el que le cortaron las muñecas, seccionando arterias, venas y tendones hasta llegar a la profundidad del hueso. Fue esto último lo que provocó una intensa hemorragia que acabó siendo la causa de la muerte de María Blanca.

A día de hoy, los motivos por los que decidieron acabar con la vida de la vidente se desconocen, pero desde el comienzo de la investigación se barajaron varias teorías. La primera de ellas fue que podía tratarse de un robo, puesto que se encontraron cajones y armarios desordenados, así como un sobre vacío en cuyo anverso aparecía escrita la cifra de 30 000 pesetas. Pero esta teoría se descartó con rapidez, porque en el mismo baño donde estaba el cadáver encontraron varias joyas de oro de la víctima, y a los inspectores del caso no les cuadraba que un ladrón huyese sin esas pertenencias.

Otras teorías ajenas a la investigación oficial apuntan que, según sus convecinos, la vidente era “una mujer incómoda”. Era una mujer de extremos: lo mismo no te dirigía la palabra que quería controlar todos los aspectos de tu vida e influir sobre ellos. Es decir, podría ser perfectamente un crimen por venganza.

Otras apuntaban incluso a un crimen pasional perpetrado por su amante. Los investigadores de Criminalia, la enciclopedia del crimen, apuntan a esta teoría por varios motivos. Destacan sobre todo el modo en el que recibió a la asesina: iba vestida con un camisón, que por aquel entonces era una prenda que se llevaba en un contexto sexual. De hecho, estos investigadores apuntan que María blanca Suárez era lesbiana y que la asesina podría tratarse perfectamente de su amante.

Hay más razones que evidencian esta posibilidad: el hecho de que a la perra (que tenía mala leche y ladraba siempre según las fuentes) no se le escuchase en ningún momento o que posteriormente se supiese que el crimen no fue premeditado, ya que el arma homicida pertenecía a la vidente. Puede ser que, efectivamente, el crimen fuera pasional. Pero debido a la época y el contexto social en el que se encontraban, esta suposición no fue siquiera planteada.

"El equipo que llevaba la investigación de su caso estaba compuesto por 5 personas que en ese momento cubrían 30 crímenes al mismo tiempo"

En cualquier caso, en el momento de la investigación ni siquiera se plantearon estas teorías, principalmente porque los recursos de los que se disponía eran muy escasos. Estamos hablando de un equipo de 5 personas que en ese momento cubría 30 crímenes al mismo tiempo, por lo que utilizaron un sistema bastante cuestionable para identificar a la asesina: dieron vueltas en un coche por la ciudad y utilizaron al portero, el principal testigo, para que identificara a la culpable con sus propios ojos.

Aún con todo, unas semanas después consiguieron detener a Amparo Casado García como principal sospechosa, ya que el portero dijo reconocerla. Algo que desde el principio ya no cuadraba, puesto que no se parecía en nada a la descripción que dio el día del crimen: Amparo tenía 50 años, 1’64 metros de altura y una voz suave. El conserje declaró que había visto a una mujer de 30-35 años, 1’60 metros de altura y voz tosca.

No obstante, por aquel entonces el testimonio del portero fue suficiente para detener a Amparo como principal sospechosa, la cual pasó a disposición judicial hasta que se resolviese el caso. Pero el caso nunca se esclareció y Amparo estuvo 20 meses encerrada sin motivo aparente hasta en dos prisiones diferentes. Sin duda, una clara muestra de la deficiencia del sistema judicial de la época.

Finalmente, Amparo fue absuelta debido a la falta de pruebas en su contra. Y así, sin principal sospechosa ni nuevas pistas que investigar, el crimen de la vidente quedó sin resolver para siempre.

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