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relaciones

Hablamos con hermanos que mantienen relaciones incestuosas

Durante años, la escritora Chloe Combi entrevistó a jóvenes del Reino Unido e hizo un descubrimiento totalmente insospechado.

por Chloe Combi
04 Diciembre 2019, 4:30am

Ilustración: Lily Lambie-Kiernan 

En 2015 publiqué un libro titulado Generation Z: Their Voices, Their Lives.

El libro fue el producto de miles de entrevistas a chicos de la Generación Z de todo el Reino Unido, y estoy contenta con los temas que se trataron: racismo, sexo, delincuencia, problemas de género y sexualidad, la muerte, las discapacidades y la desigualdad, entre otras cosas. Hubo historias que se quedaron fuera por falta de espacio, porque se repetían o por motivos jurídicos.

Conocí a Grace al inicio de mi investigación. Estaba dispuesta a hablar de su problemas alimentarios y de salud mental, de sus padres —esa clase de personas a las que no se debería permitir educar a un hijo— y de la ineficacia y negligencia de sus tutores. Las secuelas que esa infancia dejaron en la joven, que por entonces tenía 17 años, fueron profundas: ansiedad aguda, TOC, una mezcla de anorexia, bulimia y compulsión por darse atracones que provocó que tuviera que ser hospitalizada tres veces, varios intentos de suicidio en sus primeros años de adolescencia y cierta tendencia a aceptar cualquier bebida, droga o encuentro sexual que le ofrecieran.



El punto de luz y transformación en la vida de Grace parecía proporcionarlo su novio, Adam, un joven tranquilo y estable. Por lo que explica Grace, Adam la “arregló”. No había duda de que lo quería mucho. No pensé mucho más en ellos hasta unos meses después.

En mitad del proceso de entrevistas, Grace me confesó que, además de ser su novio, Adam era su hermano. Carnal. No su hermanastro o su medio hermano.

Como llevaba cuatro años entrevistando a jóvenes con todo tipo de historias, había logrado perfeccionar mi cara de póquer, pero ante alguien que compartía abiertamente algo tan tabú como aquello, era difícil no hacer las preguntas obvias. ¿Dormían juntos? Sí, siempre. ¿Lo sabían sus padres? Ninguno de los dos tenía idea de dónde estaban los padres de Grace y solo esperaban que estuviesen muertos. ¿Alguien más conocía su historia? No. ¿Veía Grace futuro a su relación sentimental con su hermano en lo que respecta al matrimonio, hijos, etc.? Sí, por supuesto.

"Las relaciones incestuosas son más comunes de lo que cualquiera esperaría y se originan por las mismas razones por las que empiezan las relaciones adultas convencionales: amor, necesidad, deseo, soledad y atracción física"

Grace al fin me contó toda la historia de cómo acabaron juntos. Dada la fragilidad de la joven y la naturaleza controvertida y trágica de su historia, me preocupaba que la prensa se enterara y quisiera saber quiénes eran Grace y Adam, por lo que decidí, junto con la editorial, no publicar su caso en mi libro. Grace y Adam siguen juntos como pareja y ella me dio su aprobación para que los mencionara aquí.

Mi encuentro con Grace y Adam despertó mi interés por la frecuencia y la dinámica de este tipo de relaciones. Siempre había supuesto que las relaciones incestuosas eran casos aislados y siempre producto del abuso infantil. Sin embargo, descubrí que, si bien es ilegal en la mayoría de países, en muchos otros el incesto entre hermanos se percibe desde una óptima mucho más liberal.

incest map europe
Este mapa muestra los países de Europa en los que el sexo consentido entre hermanos no se considera ilegal.

Ahondar en este tema tan peculiar y poco hablado es descubrir que no solo las relaciones incestuosas son más comunes de lo que cualquiera esperaría, sino que en algunos casos son consensuadas y se originan por las mismas razones por las que empiezan las relaciones adultas convencionales: amor, necesidad, deseo, soledad y atracción física.

Esto suscita todo tipo de preguntas éticas sobre el consentimiento, el rol de la víctima, la legalidad y la moralidad, pero la mayor de las cuestiones que plantea es: ¿es posible mantener una relación emocional y sexual consensuada y saludable con un pariente consanguíneo o muy cercano?

"No resulta fácil encontrar profesionales dispuestos a hablar de casos de incesto fuera del ámbito de los abusos sexuales; temen que hacerlo legitime y perjudique a las muchas víctimas del incesto no consentidas"

Anna, de 23 años, lo cree posible. Para ella, su hermano gemelo, Stephen, fue “más como un novio” durante sus últimos años de adolescencia y durante su etapa universitaria. Según cuenta, empezaron a sentir algo “mutuo” que acabó manifestándose como una intensa relación sexual y emocional que los llevó a excluir cualquier posibilidad de salir con otras personas.

La relación no platónica de los hermanos terminó cuando Anna conoció a su actual pareja durante el tercer año de universidad. Ni la pareja de Anna ni los padres de los gemelos saben de su antigua relación, de la que Anna asegura que fue una de las mejores experiencias de su vida y esencial para el desarrollo sexual y emocional de ambos.

Daryl*, de 24 años, no cree que se pueda mantener una relación sentimental saludable con un pariente consanguíneo. Él tuvo una relación sentimental y sexual con su media hermana, Jessica, que acabó haciéndoles mucho daño a ambos y al resto de la familia, después de que los descubrieran en “circunstancias muy dramáticas”.

No resulta fácil encontrar profesionales dispuestos a hablar de casos de incesto fuera del ámbito de los abusos sexuales, puesto que, comprensiblemente, temen que hacerlo legitime y perjudique a las muchas víctimas del incesto no consentidas. Pero el consenso generalizado es que uno de los factores que propicia la ocurrencia de más relaciones incestuosas parece ser la desestructuración de las familias modernas y la cercanía de otras familias.

"La opinión respecto al incesto entre padres e hijos es universal: se considera un claro ejemplo de abuso, dado que la desigualdad que existe en la dinámica de poder de este tipo de relación no da pie a ningún tipo de argumento respecto al consentimiento"

Cuando dos hermanos no se han criado juntos —como en el caso de Grace y Adam—, no se da el factor de rechazo y familiaridad que desarrollan los hermanos que conviven desde el nacimiento. Asimismo, pese a vivir en la era de la hiperconectividad, estamos más solos que nunca. Los grupos de amigos y la cultura de las citas se retraen y mucha gente se relaciona con miembros de su familia, sobre todo si no hay diferencia de edad. Si bien no es frecuente, tampoco resulta descabellado pensar que estas situaciones lleven a algo más que una simple partida a la PlayStation, como ocurrió entre Anna y Stephen.

No existen estadísticas sobre lo que podríamos llamar, con todas las reservas, el “incesto consentido”. La mayoría de expertos coinciden en que no existe tal cosa, que siempre se trata de una violación o se ejerce coerción por parte del progenitor. Como no podía ser de otro modo, internet cuenta un relato muy distinto. Existe una gran cantidad de comunidades “proincesto” por todo el mundo en las que sus miembros hablan de sus relaciones incestuosas con un amplio espectro de sentimientos, desde la culpa al morbo puro y duro. También se ofrecen apoyo mutuo y se tratan aspectos jurídicos y formas de iniciar campañas para la legalización del incesto.

Para añadir más confusión al asunto, la opinión que se tiene del incesto varía según el lugar y el sujeto. Mi investigación se centraba solo en personas jóvenes (generaciones milenial y Z) y en la dinámica entre hermanos / medios hermanos / hermanastros precisamente por ser un ámbito muy poco estudiado en muchos lugares del mundo.

Parece que la opinión respecto al incesto entre padres e hijos es universal: se considera un claro ejemplo de abuso, dado que la desigualdad que existe en la dinámica de poder de este tipo de relación no da pie a ningún tipo de argumento respecto al consentimiento. Algo que sí ocurre en la dinámica entre hermanos, punto en que los aspectos morales y éticos se difuminan. Un ejemplo: a la hora de valorar un caso de relación incestuosa entre medios hermanos, de la que habían salido cuatro hijos, en 2014 el Consejo de Ética alemán concluyó que “el derecho de los hermanos adultos a la autodeterminación sexual en una relación consentida pesa más en estos casos que el bien abstracto de la familia”.

"Se estima que entre el 2 y el 10-20 por ciento de la población mundial mantiene relaciones incestuosas"

Si bien no existen datos internacionales sobre el incesto “consentido”, las estadísticas sobre el incesto en general resultan sorprendentes. En la década de los 90 en Estados Unidos, se calculaba que al año se producían entre 100 000 y 1 millón de casos de incesto. La escala varía en función de las cifras, principalmente porque la naturaleza íntima del fenómeno dificulta la precisión absoluta, pero se estima que entre el 2 y el 10-20 por ciento de la población mundial mantiene relaciones incestuosas. En Brasil, las estimaciones varían enormemente, entre el 0,05 y el 21 por ciento.

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Siblings Cersei and Jaime Lannister in 'Game of Thrones'. Image: HBO

Pese a las diferentes actitudes hacia el incesto, en general la sociedad sigue viendo este tipo de relaciones con rechazo, lo cual es comprensible. Sin embargo, la cultura popular —la que la mayoría de nosotros consumimos— está plagada de ejemplos de incesto. Los hermanos amantes de Juego de tronos, Jaime y Cersei Lannister, parecían ganarse más la simpatía que la aversión del público.

En la misma serie aparecía otra intensa relación sexual incestuosa entre tía y sobrino: Daenerys Targaryen y Jon Nieve; y una de las características unificadores de la última temporada (aparte del hecho de que todo el mundo la odió) fue la impavidez con la que el público recibió la noticia de que la Madre de Dragones y Jon se hubieran estado liando.

"La pornografía no es precisamente un reflejo de las conductas del mundo real, pero sí es un buen método de tomar el pulso a los deseos sexuales y las fantasías del ser humano"

El incesto no es exclusivo de un mundo de espadas y dragones. La razón por la que el libro Flores en el ático ha sido siempre un ritual de iniciación de los que había que esconder bajo la cama para varias generaciones de mujeres (y algunos hombres) adolescentes no es otra que la emocionante relación incestuosa entre Chris y su hermana, Catherine. Fuera de la narrativa, también se ha aludido al fenómeno del incesto de forma más o menos explícita. Ejemplos de ellos son Star Wars, Crueles intenciones, Dexter y Arrested Development.

Donde el incesto se muestra sin tapujos es en el porno: este subgénero es uno de los que más ha crecido y de los más vistos. Aunque la industria sortea el aspecto de la legalidad con títulos como “Follándome a mi hermanastro” o “La traviesa de mi hijastra recibe su castigo”, es inevitable pensar que quien ve estos vídeos lo hace por el tabú moral en torno al fenómeno. Cierto es que la pornografía no es precisamente un reflejo de las conductas del mundo real, pero sí es un buen método de tomar el pulso a los deseos sexuales y las fantasías del ser humano. Y si Freud estuviera vivo, seguramente haría un estudio de campo a partir de las estadísticas de Pornhub y similares.

Dicho eso, las relaciones incestuosas pueden tener terribles consecuencias y causar mucho daño. Por eso es muy improbable que alguna vez se acepte como “normal” o se convierta en una dinámica con la que nos sintamos cómodos.

El juicio de la sociedad agrava la visión de que la relación de Grace es aberrante, pero eso no cambia lo que ella siente por su hermano/novio. La pareja evita a amigos y desconocidos porque temen que se enteren y los expulsen. Es el precio que han de pagar por su transgresión.

Un profesor de Psicología de Oxford, que pidió que guardáramos su anonimato, señaló que “el problema con nuestras actitudes prohibitivas y morales hacia toda sexualidad que consideramos despreciable o inmoral es que nos impide abordarla de forma objetiva. En lugar de aceptar que existe e intentar estudiarla y entenderla mejor, tratamos a estas personas como parias y las echamos con horcas metafóricas y literales, como en la Edad Media. Hay gente que se acuesta con sus parientes, y a veces la relación tiene muchos más matices de lo que estamos dispuestos a aceptar”.

*Se han cambiado los nombres.

@WriteClubUK / lilylambiekiernan.com

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