“Organícense, movilicen, agiten, alcancen una mayor conciencia”: Linton Kwesi Johnson, el último héroe del dub
Foto por Justin Sutcliffe para The Independent

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“Organícense, movilicen, agiten, alcancen una mayor conciencia”: Linton Kwesi Johnson, el último héroe del dub

Aquí compartimos un poco de su obra y vida, y una plática sobre la actualidad de la pelea contra el racismo y el rol de los jóvenes para con esa esa causa.

Hasta hace un mes Trump insistía en que México debía costear el muro que el gobierno de Estados Unidos planea levantar en la frontera. Este año —y por primera vez desde 1945— Alemania volverá a tener representantes filonazis en su Parlamento. Mientras tanto, en Brasil y Argentina acechan sendas reformas laborales que ponen en peligro los derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, se apoyan en la brutalidad policial para mantener a raya las protestas sociales. ¿Y nosotros qué?

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Cuando el mundo tira para abajo, como cantó Charly García, urge visitar a las figuras históricas que han encarnado luchas de época, de espíritu de época. Y si hay un artista que supo hacer de la lucha contra el odio racial el principio y fin de su trabajo, ese es el jaimaquino Linton Kwesi Johnson.

Nacido en un paraje rural de la isla caribeña y emigrado hacia Londres de pequeño, la vida de LKJ fue la vida de cualquier otro joven inmigrante negro en las barriadas inglesas de los '70 y los '80, pero en el marco de un fuerte compromiso social y una mirada poética omnipresente. Johnson creció, trabajó y llegó a graduarse en Sociología en una universidad pública, pero en el camino a ejercer esos derechos la injusticia y la violencia para con los inmigrantes fueron una sombra constante. Mucho más durante el denominado "Invierno del descontento", una grave crisis que para 1979 tenía a un millón y medio de británicos sin trabajo y al arco sindical del país en las calles, en guardia contra la pérdida de derechos y la represión policial. Testigo y víctima de la hostilidad y la xenofobia, el joven Linton trabajaba… y escribía. Estudiaba Humanidades… y se instruía sobre militancia negra. Y jamás abandonaba su slang jamaiquino ni su intención de predicar liberación. Así se unió a las Panteras Negras británicas, así editó su primer libro (Voces de los vivos y los muertos, 1974) y así comenzaba a frecuentar un grupo de poetas y percusionistas con marcada impronta ideológica. Así nacía el mito, nacía LKJ.

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Dread, Beat and Blood. Sin vueltas. Ese fue el título de su LP debut de 1978. En el Reino Unido la era Tatcher estaba por comenzar, y así como sería acuciante la gestión conservadora, también sería tenaz la resistencia desde la cultura política opuesta al neoliberalismo. Fue durante ese período que LKJ lanzó sus discos más representativos y filosos: Forces of Victory (1979), Bass Culture (1980), LKJ in Dub (1981) y Making History (1982).

Desde entonces, LKJ no se quedó quieto mucho tiempo. Recitales, lecturas de poesía y distintas invitaciones lo llevaron a recorrer el mundo en una constante prédica de la igualdad en detrimento del odio. Recién hoy, a los 65 e instalado en Londres, reconoce estar "algo retirado" —aunque todavía se presenta en vivo con la banda del productor Denis Bovell y sigue siendo invitado de festivales de poesía y blanco de reconocimientos por su obra y compromiso. El último: el mes pasado, cuando recibió el doctorado Honoris Causa en Letras de la Universidad de Rhodes, Sudáfrica.

Charlamos brevemente con la leyenda viviente, y le pedimos su opinión y sus consejos sobre algunos de los temas más críticos que nos acongojen hoy en día.

Sobre la discriminación contra los inmigrantes en el mundo

"El trasladarse de un lugar a otro es algo inherente al ser humano y a la historia de las civilizaciones. Y hoy los movimientos de gente que van de un lugar a otro se ven impulsados en una buena parte por sucesos como las guerras o el cambio climático. Para esas millones de personas, dejar sus hogares no es algo que hubieran querido hacer, pero se encuentran en la necesidad de hacerlo y, por lo que se ve —no sólo en Asia o en África, sino en todo el mundo— el fenómeno del desplazamiento humano es algo que no se va a detener. Estas millones de personas que llegan a lugares diferentes pueden enriquecer con su cultura y su voluntad de trabajo las sociedades que los reciben. Entonces creo que las posturas y las políticas implementadas para perjudicar la migración es un gran retroceso para la humanidad."

¿Qué pueden hacer los jóvenes contra la violencia?

"Organícense, movilicen, agiten, traten de alcanzar una mayor conciencia y compártanla. Tienen muchas opciones, pero la única que no pueden tomar es la de quedarse de brazos cruzados. La gente joven tiene la responsabilidad de cambiar este mundo. No pueden quedarse esperando a que las cosas mejoren. Tienen que hacer que sean mejores. Cuando era joven y estábamos en el movimiento de Panteras Negras Británicas, teníamos una publicación tipo revista en la que participaban activistas de todo el mundo: África, Asia, Europa, América, incluso también dirigentes sindicales que participaban con sus realidades y sus puntos de vista. Hoy los jóvenes tienen otras herramientas para comunicarse y es deber de ellos decir qué formas tomará el intercambio social para luchar contra la violencia en los años que vendrán."

Sobre la influencia de internet como herramienta de difusión política

"Creo que es un arma de doble filo. Algo que puede ser utilizado como herramienta de contacto y difusión y, al mismo tiempo, algo que puede ser usado para evadir y confundir. Porque fuerzas progresistas pueden usarla como elemento liberador, pero gobiernos de derecha pro fascismo pueden convertirla. Entonces hay que ser cuidadoso para ver de dónde viene cada propuesta que tenga que ver con Internet como herramienta."

¿Por qué hay personas a favor de la represión de las fuerzas de seguridad?

"Creo que los medios juegan un papel muy importante en esto. Me refiero a cómo intentan condicionar los puntos de vista de las personas. Muchos pueden llegar a terminar poniéndose del lado de la fuerza que reprime debido a esa manipulación. En lugar de interesarse por las personas que tienen que salir a manifestarse para pedir un derecho o justicia, simplemente se ponen del lado de la violencia. El tratamiento que le dan los medios a las luchas sociales no puede ser ignorado, y hay que saber quién y por qué dice lo que dice."