Salud

Un nuevo estudio dice que no pasa nada por quedarse (y morir) soltero

El sociólogo Elyakim Kislev afirma que deberíamos abrazar la soltería.
new research says it's ok to stay single and die alone.
Image via Shutterstock

Mientras que las familias nucleares siguen siendo valoradas en todo el mundo, las personas solteras suelen acabar marginadas en silencio; tienen demasiadas manías o son muy feas o viejas para encontrar pareja y están destinadas a morir miserables y solas. A pesar de existir un índice de divorcios de casi el 40 por ciento (sin mencionar lo ridículamente caro que resulta criar un hijo), nos sentimos fascinados por la industria del matrimonio. Si te quedas soltera, das lástima. Si no te casas con alguien que te cuide durante tu declive, probablemente morirás sola y serás devorada por tus propios gatos. Pero un nuevo estudio sugiere que se avecina un cambio.

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Según un nuevo libro, los solteros están lejos de ser una minoría y tienen mucha más capacidad de sentir felicidad y satisfacción a lo largo de sus vidas. En Happy Singlehood: The Rising Acceptance and Celebration of Solo Living, el investigador y sociólogo de la Hebrew University Elyakim Kislev examina los factores que han llevado a que las personas solteras sean el sector demográfico con mayor crecimiento en muchos países del mundo. Desde el acceso a la educación y la influencia del feminismo, al consumismo y el auge de la urbanización, Kislev explica todas las razones por las que la gente ha escogido estar soltera a pesar de una considerable presión social, y por qué son más felices y menos egoístas que quienes viven con sus cónyuges. Investiga las formas poco convencionales en las que algunas personas encuentran la intimidad, el significado en su trabajo (a pesar de que les paguen menos que a los casados), y cómo forman sus propias comunidades a medida que envejecen.

Fotos de pisos de solteros de Madrid

Hablamos con Elyakim para que nos contara más al respecto.

VICE: Antes de nada, ¿por qué los solteros se están convirtiendo en el grupo demográfico de más rápido crecimiento en todo el mundo?
Elyakim Kislev: La gente quiere más privacidad en sus vidas. La otra razón es el creciente estatus de la mujer en la sociedad; ya no necesitan que el hombre provea y son más independientes. Las mujeres pueden sobrevivir solas y, siguiendo esta perspectiva, ya no buscan el matrimonio. Tener una formación y una trayectoria profesional requiere tiempo, así que muchas posponen el matrimonio. También está la migración interna así como la internacional; la gente se muda más y con más frecuencia y no necesita estar atada a otras personas. Somos más individualistas, más globales.

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A pesar de ello, la sociedad mira mal a los solteros y los ve como una amenaza o una carga. ¿Por qué pasa esto?
Creo que es porque el cambio fue muy rápido. Antes se creía que la gente con responsabilidades era de fiar. Si eres responsable de tu mujer e hijos, seguramente no eres una amenaza para la sociedad. Así que se requiere algo tangible para demostrar que eres responsable. Esta realidad está cambiando muy rápido; estamos muy bien conectados, pero las conexiones son menos tangibles. Conocemos a la gente apropiada, muchas personas tienen amigos en todo el mundo, y muchos incluso se hacen cargo de sus padres, que ya son mayores. Nuestra forma de pensar no ha cambiado al mismo ritmo que nuestra realidad; seguimos pensando que no podemos confiar en las personas solteras.

¿Qué es la matrimanía?
Es un término acuñado por la profesora Bella DePaulo, una de las expertas en el campo de estudio de las personas solteras. Ella afirma que nuestra sociedad está invadida por la idea del matrimonio; queremos que la gente se case pronto y tenga hijos. La matrimanía lleva al solterismo. Por tanto, queremos que la gente se case, y no nos gustan los solteros porque no podemos confiar en ellos.

¿Hasta qué punto es común el solterismo, y por qué es tan perjudicial?
No lo sabemos con exactitud. Y esto toca un tema crucial: no hablamos del estatus de la gente soltera. Suponemos que quieren casarse, porque no hablamos de eso, no tenemos suficiente información. Nadie ha hecho encuestas sobre qué cree la gente de las personas solteras. Tenemos muy pocos datos que expliquen la actitud de la gente frente a los solteros.

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Me di cuenta de que el primer paso para lidiar con la discriminación y la presión social a la que se enfrentan los solteros es ser conscientes de ellas. Internalizamos la idea de que todo el mundo se debería casar en algún momento. Por un lado, no queremos casarnos, pero por otro, nos hacen sentir mal al respecto, como si tuviéramos que buscar a la persona indicada para hacerlo. La gente está dividida. El primer paso es ser consciente de la exclusión social y aceptar —incluso abrazar— el estilo de vida de soltero. Puedes tener una vida rica y feliz en este estado.

Tu investigación reveló que las personas felizmente solteras son percibidas con más negatividad que las que son solteras pero buscan tener una pareja. ¿Por qué crees que pasa esto?
Pasa lo mismo con cualquier tipo de discriminación; tenemos una estructura mental tribal. Necesitamos que la gente sea como nosotros y que compartamos los mismos valores. Si alguien nos dice que quiere casarse, pensamos que pertenece a los nuestros y entonces no pasa nada. Pero si dicen que no quieren casarse, de repente creemos que son desviados. No comparten nuestros valores. No son de los nuestros.

¿Cuál es el concepto equivocado sobre los solteros más frecuente según tu investigación?
Que los solteros son infelices. Los solteros pueden vivir muy felices por sí mismos y pueden llevar una vida plena. Los solteros suelen ser vistos como feos, inmaduros, antisociales. Hay muchas ideas erróneas respecto a ellos.

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Lo cual es extraño, porque todos conocemos a personas solteras que demuestran lo contrario.
¡Exactamente! No solo conocemos a personas solteras; nosotros fuimos solteros, y la mayoría de nosotros será soltera. Básicamente, el matrimonio no es para siempre; las únicas tres opciones son que mueras, que muera tu pareja, o que os divorciéis. La única forma de no ser soltero es que te cases muy joven y te quedes con esa pareja toda la vida y mueras antes que ella. La sociedad debería empezar a preparar a la gente para ser soltera, porque esta situación será muy común. La mayoría de la población de Norteamérica y de Europa es soltera. Casi todos serán solteros en su vida adulta.

Y sin embargo, nos enseñan desde pequeños que el matrimonio es el fin último. Tu sugieres que les enseñemos a nuestros hijos a ser solteros.
Tenemos que enseñar a la gente lo básico sobre la soltería: cómo conectar con el otro, cómo encontrar sentido a la vida aparte de la familia o de formar una pareja. Necesitamos encontrar nuestro lugar en el mundo sin el contexto de una familia nuclear.

La gente habla de no querer morir sola como una gran razón para casarse. ¿Por qué sería un error pensar así?
La gente cree que algo les pasará en el futuro. Por este miedo, muchas personas están dispuestas a ceder —un estudio mostró que las personas incluso están dispuestas a volver con sus exparejas— y casarse.

Tenemos este miedo que nos impulsa a tomar una mala decisión, y hay mucha gente que se casa por las razones equivocadas, lo pasan mal en el matrimonio y viven juntos unos 10 o 20 años. Luego vemos lo que llamamos un divorcio “gris”; un divorcio cuando las personas tienen más de 50 años. La tasa de divorcio puede duplicarse y hasta triplicarse. Para entonces, las personas no tienen un sistema de apoyo; están incluso peor que quienes nunca se casaron, porque no saben manejarse en la vida de soltero. Han renunciado a sus amigos, a sus redes, a sus comunidades; se encuentran peor.

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Entonces, el miedo hace que pongan todos los huevos en la misma canasta, por así decirlo. Se tiende a pensar que los solteros son más egoístas que los que se casan. ¿Cómo ha demostrado tu estudio que no es así?
De hecho, es todo lo contrario. Los hijos solteros cuidan más de sus padres que los que están casados. Son más sociables y están mejor conectados, y pueden obtener felicidad y satisfacción de sus amigos, sus redes, sus actividades sociales y del voluntariado.

Tu libro menciona muchas maneras en las que podemos estructurar nuestra sociedad para ayudar más a los solteros. ¿Qué es lo más crucial en tu opinión?
Estudios de soltería, desde la educación primaria. Necesitamos preparar a los niños para crecer siendo individuos responsables, que sepan cómo cuidarse a sí mismos, manejar sus vidas, que aprendan a conectar con los otros y generar relaciones sociales en sus comunidades. Realmente es preciso empezar desde la infancia.

Tu libro habla de cómo la cultura de la soltería es especialmente prominente en Japón ( una encuesta concluyó que 75 por ciento de los hombres japoneses de entre 20 y 30 años se consideraban a sí mismos como herbívoros , es decir, hombres que no están interesados en sexo o relaciones). Pero en términos de política, de vivienda, de actitudes sociales, ¿cuál es el mejor país para vivir como soltero, en tu opinión?
Portugal. Medí la felicidad relativa de los solteros comparada con la de la población general en cada país. El sur de Europa es muy bueno para los solteros; España, Italia y Grecia. Pero tengo que revisar esos datos nuevamente porque sospecho que hay más información ahí, hay que diferenciar según la edad y ver qué opina la población general de los solteros. Hace falta investigar más.

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¿Quiénes llevan mejor esto en términos de felicidad, los hombres solteros o las mujeres solteras? ¿Por qué?
Las mujeres solteras son muy felices con su situación. Son hábiles forjando relaciones sociales. Los hombres casados se olvidan de sus amigos y no invierten tanto en sus redes sociales como lo hacen las mujeres. Cuando se divorcian, suelen quedar más solos.

¿Qué es el “matrimonio ambicioso”?
Las personas se casan y se encierran. Cuidan a sus familias y creen que estas son el fin último de la vida, así que invierten todos sus esfuerzos y recursos en esto. Abandonan sus redes sociales. Ponen todos los huevos en la misma canasta.

Sin contar todo el resto, ¿son los solteros más felices que los casados?
Es una pregunta complicada. La respuesta sencilla sería no. Varios estudios dicen que los casados son más felices; pero no es el matrimonio el que necesariamente los hace felices. Cuanto más feliz digas que eres, más probable es que te cases, en primer lugar.

Es injusto comparar a la población casada con la que no está casada. Un día, la población casada será divorciada o quedará viuda. Sabemos que su nivel de felicidad caerá por debajo de la base, mientras que los que nunca se casaron son más resistentes a las fluctuaciones en sus vidas. Si uno toma todo eso, los nunca casados vs. los casados/divorciados/viudos, los segundos son menos felices y mucho menos preparados para una vida soltera. Debemos comparar esta población total con la nunca casada para ver cómo responden.

¿Qué pueden aprender de felicidad los que están casados pero infelices sobre los solteros?
Las personas casadas tienen mucho que aprender de la vida por parte de los solteros. Los felizmente solteros pueden dar varias lecciones. Una es que no se debería abandonar a los amigos, a los familiares o a las redes sociales. Uno debería mantenerse en contacto todo el tiempo. Mucha gente se siente sola en sus matrimonios. Los solteros felices pueden enseñarles cómo mantenerse conectados. Además, los solteros felices tienen la percepción de que toman una decisión y son responsables por la trayectoria de su vida. En algún punto, muchas personas casadas creen que han perdido la capacidad de escoger su propio camino. Culpan a su pareja, están atados a otra persona, etc. Hay que intentar ser lo más independiente posible. Hay que ser responsable de la vida y las decisiones que se toman. Los solteros felices recuerdan sus vidas y saben que escogieron eso: “Soy consciente de mis decisiones y sus consecuencias y estoy feliz por eso”. Se responsabilizan de sí mismos.

¿Crees que en algún momento el matrimonio será algo obsoleto?
No. El matrimonio es una forma de comprometerse a otra persona, es una expresión de compromiso. Creo que algunas personas lo necesitan. Sin embargo, creo que en algún punto tendremos una escala para ese compromiso; gente casada, gente que cohabita, parejas que no viven juntas, menos compromiso, relaciones casuales. En el futuro veremos la escala completa.

Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.