2020 empató con el 2016 como el año más caluroso de la historia, dice la NASA y la NOAA

Ambos años han sido terribles por el aumento de las temperaturas impulsado por el cambio climático, anunciaron las autoridades.
19.1.21
Incendios forestales en Colorado​, 2020. Imagen: NASA
Incendios forestales en Colorado, 2020. Imagen: NASA 

2020, al igual que 2016, fue el año más caluroso registrado, anunciaron la NASA y la NOAA la semana pasada en la 101a reunión anual de la Sociedad Meteorológica Americana. El año pasado fue aproximadamente 1,02°C más cálido que el promedio de referencia de 1951-1980.

En términos más generales, el período de 2010 a 2020 también ha sido la década más calurosa en los 140 años de historia que lleva el registro moderno de la temperatura, y continúa el patrón alarmante de que cada década, desde 1960, ha sido más cálida que la anterior.

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"Sin lugar a dudas esta es la década más cálida en el registro histórico", dijo Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. “Quizás haya un indicio de una aceleración, pero no está claro si se trata de una señal persistente o si será simplemente algo decenal”.

En 2016, las temperaturas fueron impulsadas por el fenómeno de El Niño, factor que estuvo ausente en 2020, lo que sugiere la continuación de una tendencia en la que cada año rompe el récord de su predecesor. 2021, por el contrario, podría ser un poco más frío debido al fenómeno en curso de La Niña que puede hacer que las temperaturas globales enfríen.

La causa es muy clara: el cambio climático durante el último medio siglo ha sido impulsado casi exclusivamente por los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, emitido por la industria de los combustibles fósiles.

El Acuerdo de París y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático se han fijado objetivos para limitar el aumento de la temperatura global idealmente a 1,5°C, con un límite superior de 2°C, por encima de los niveles preindustriales para 2100.

Alcanzar este objetivo requerirá una rápida descarbonización del sistema energético global mediante la transición de los combustibles fósiles a fuentes de energía renovables como la solar, la eólica y la hidráulica. En este punto, el esfuerzo por descarbonizar el suministro de energía del mundo no está sucediendo lo suficientemente rápido para cumplir con los objetivos establecidos por el Acuerdo de París.

La gente ha estado experimentando los efectos nocivos del cambio climático durante décadas, especialmente en regiones vulnerables como el Ártico, pero 2020 fue un año particularmente preocupante que puso en primer plano los innumerables costos humanos y ecológicos de la crisis climática. Devastadores incendios forestales estallaron en todo el mundo: Australia experimentó un "verano negro" de incendios forestales que quemaron el 21 por ciento de sus bosques latifoliados; una ola de calor sin precedentes en Siberia provocó incendios forestales intensos en el Ártico por segundo año consecutivo; el Pantanal brasileño fue consumido por las llamas; y California sufrió su peor temporada de incendios forestales.

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Este gráfico muestra las anomalías de la temperatura anual de 1880 a 2019, con respecto a la media de 1951-1980. Imagen: NASA GISS / Gavin Schmidt

Mientras tanto, se generaron 30 tormentas récord durante la temporada de huracanes en el Atlántico, y los fenómenos meteorológicos extremos amenazaron a comunidades de todo el mundo. Por ejemplo, la temporada de monzones de verano trajo inundaciones récord en el este de China; en agosto, un extraño fenómeno meteorológico conocido como “derecho” atravesó el medio oeste de Estados Unidos; y uno de los ciclones tropicales más fuertes registrados azotó Filipinas en noviembre.

Si bien no se puede relacionar cada evento climático directamente con el cambio climático en general, existe mucha evidencia que sugiere que la intensidad, frecuencia y duración de estos desastres generalmente se amplifica con temperaturas más cálidas.

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Los climatólogos están particularmente preocupados de que el aumento de las temperaturas desencadene ciclos que podrían desestabilizar el clima global aunque las naciones cumplan sus objetivos climáticos.

Tomemos como ejemplo la disminución de la extensión del hielo del océano Ártico, que no solo ha perturbado comunidades y ecosistemas, sino que también ha reducido la reflectividad general de la región, ya que el hielo devuelve más luz solar al espacio que el agua de mar. Como resultado, el Ártico está absorbiendo más calor, un proceso que exacerba aún más la pérdida de hielo. Asimismo, los incendios forestales están arrojando cantidades sin precedentes de gases de efecto invernadero a la atmósfera, lo que contribuye al calentamiento global y aviva las llamas de futuros incendios.

"El planeta se está acercando a los 1,5°C de calentamiento discutidos en el Acuerdo de París", dijo Russell Vose, de los Centros Nacionales de Información Ambiental de NOAA.

“Ciertamente hace más calor ahora que en cualquier otro momento de los últimos 2000 años al menos, y probablemente durante mucho más tiempo”, concluyó, “y es muy probable que la tasa de aumento en los últimos 60 años sea más rápida que en cualquier otro momento de los últimos dos milenios".