instagram stalker redes sociales vice
Collage por Alia Wilhelm

Instagram nos ha convertido a todos en stalkers

Quise averiguar lo que cotillea la gente para comprender lo raros que son nuestros hábitos en internet.
Daisy Jones
London, GB
ÁG
traducido por Álvaro García

A estas alturas, la historia resulta familiar. El verano pasado, una amiga estuvo saliendo con un tío durante seis meses hasta que le hizo ghosting de repente y sin dar a entender de ninguna manera que iba a suceder; simplemente dejó de responder a los mensajes. Si algo así hubiese ocurrido en 1999, te perdonarían por pensar que tu amor se ha esfumado: es posible que llamases al telefonillo de su casa unas cuentas veces antes de perder toda la esperanza. Hoy en día, sin embargo, sabes exactamente dónde están, qué están haciendo y con quién salen después de ti: no solo a través de lo que suben a Instagram, sino también mediante las publicaciones de sus amistades, amigos de amigos e incluso a través de las horas y fechas determinadas, formando un esquema preciso, como fueran las instrucciones de un videojuego punto por punto.

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Instagram ha sacado el stalker que hay en todos nosotros, puede sonar obvio porque lo es: el hecho de buscar las cuentas de la gente que nos interesa se ha convertido en un comportamiento habitual en internet. Quizá te dediques a ver las fotos de la pareja de tu ex y a comprar su flequillo con el tuyo, deslizando entre la colección de acuarelas de animales que lleva pintando desde 2013. Puede que siempre mires el perfil de esa pareja a la que apenas conoces y te sientas personalmente atacado cuando él lo deja con ella por alguien que ha conocido en Brighton y que lleva tatuajes de colores y chapas con eslóganes. Es posible que no hagas nada de eso, quizá solo vives y disfrutas del momento: en todo caso, me alegro por ti.

Las razones que nos llevan a cotillear en Instagram pueden ser polifacéticas y complejas, y puede que varíen según la persona. Es normal querer encontrar las respuestas a tus preguntas, en especial cuando las tienes delante; también es normal que haya gente que te interese: puede que la trayectoria de su vida sea distinta a la tuya, es posible que se deba a su estética, su personalidad, sus intereses o a la cantidad de dinero que tienen. Toda esta información toma forma en una pantalla brillante y azul diseñada para que podamos observar a esas personas y sacar nuestras propias conclusiones; todavía daría más mal rollo si no estuviera normalizado. Teniendo todo esto en cuenta, reuní a varios testimonios para saber a quién cotillean y el porqué, con el objetivo de poder entender algunos de nuestros hábitos más raros.

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“Tengo una fijación por los perfiles de la gente que iba conmigo al instituto”

No puedo dejar de stalkear a las personas que iban conmigo al instituto: ya no tengo contacto con ellas y parece que vivan en internet; así que es como una reunión del colegio, pero sin la presión. Fui al instituto en el este de Londres, y había muchos tipos “del centro de Londres” y niños de colegio privado, así que tengo una fijación con ver lo que hacen. Me pasé siete años sentado a su lado en clase: si veo que son personas exitosas o que les va bien me pregunto cosas del estilo de, “Hicimos literalmente lo mismo, ¿por qué no he llegado hasta ahí? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué no me estoy esforzando para llegar hasta allí?

En mi feed, siempre aparece el mismo número reducido de gente porque el algoritmo es una mierda: la chica que está viviendo y viajando a Australia, la que es escritora y aquella que tiene su propio podcast y su medio de comunicación y hace todas esas locuras como viajar cada tres meses mientras se saca un grado en la universidad SOAS de Londres, ¿cómo lo hace? Zara, 29.

“No mantengo el contacto con mis ex, así que esa es la única manera de saber que lo que están haciendo”

Cotilleo a mis ex pero, ¿se trata de un reflejo? ¿Lo hago porque realmente me importa? No son ex hacia los que tenga sentimientos, no mantengo el contacto con ninguno de ellos en general, así que al parecer esta es la única manera de saber lo que están haciendo.

Es una manera de compararse con los demás: cuanto más tiempo pasa y más cuenta te das de que alguien cambia, vuelves a plantearte cómo has cambiado y en qué os parecéis, ese tipo de cosas. Lo que más me avergüenza es que cuando buscas a esa gente, sus nombres aparecen en tu historial de búsqueda porque Instagram sabe lo que hace. Me hace pensar en si se meterán en mi perfil muy a menudo, entonces te preguntas, “¿Me importa? La verdad es que no”. Sinead, 27.

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“Entro en su perfil con la esperanza de que tenga el corazón roto después de haberme dejado”

Por desgracia, soy otra víctima del doloroso “estoy obsesionada con alguien que me dijo que me quería y me hizo ghosting de repente”. Han pasado tres meses desde la última vez que hablamos, y es justo decir que eso ha causado un tormento diario pensando en si seré feliz con otra persona. Como consecuencia, voy entrando de vez en cuando en su perfil (prácticamente cada día) y sí, ni siquiera tengo el orgullo necesario para no ver sus historias de Instagram y recordarle que estoy observando mientras espero una respuesta.

¿Conocéis el meme “me siento una mierda, solo quiero que vuelva”? Eso es lo que espero ver. Por ejemplo, supongo que la stalkeo con la esperanza de que tenga el corazón roto por haberme dejado desde hace ya tres meses. También lo hago para que pueda estar actualizada, en el caso de que haga algo drástico y devastador que demuestre que no lo ha superado, como ponerse flequillo. Lo único que sé es que ahora lleva el pelo color lavanda, al parecer le encanta su maravillosa vida y está claro que nunca ve mis historias, algo que me parece de mal gusto. Me digo a mí misma que el motivo es que está convencida de que sería demasiado doloroso ver en Instagram lo radiante que estoy (fijo que es eso), pero todos sabemos que el motivo es que tiene una nueva novia. A pesar de que resulta molesto, a causa de que nuestra relación era muy queer, nunca sabré si alguna de esas chicas a las que abraza y muestra amor en las historias son su pareja o “amigas”; estoy convencida al 100 por cien de que solo son amigas. Grace, 26.

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“Mi pareja suele quedar con un tío al que no conozco”

Ya llevo tres años en una relación no monógama, y aunque hay más cosas positivas que negativas, a veces siento celos. Mi pareja suele quedar con un lío en particular al que no conozco, y por algún motivo me molesta que quede con él en concreto: cotilleo su Instagram al menos una vez al día, a veces incluso una cantidad de veces compulsiva, a pesar de que tengo mucho cuidado con no ver sus historias. No puedo dejar de compararme con los demás, aunque sé que es ridículo porque todo el mundo es distinto y habrá cosas que yo tenga y ellos no. He intentado limitar las veces que entro en sus cuentas, pero es complicado teniéndolo al alcance de mi mano. Dom, 29.

“Siempre me meto en el perfil de las mismas parejas porque me gustaría ser más abierta a la hora de expresar mi sexualidad”

Tiendo a stalkear parejas, principalmente para saber más acerca de las relaciones, pero también porque creo me parecen interesantes o me gusta su ropa. Me cuestiono el amor, la sexualidad y las relaciones a nivel personal. Al ver esas parejas, me comparo con ellas y pienso “mi relación no es así”.

Algo que me cuestiono mucho mi identidad, y el motivo es que veo los perfiles de otras personas y me pregunto qué piensan de mí. Soy bisexual, pero llevo tres años en una relación con un chico. No sé describirlo, me imagino explorando más el otro lado de mi sexualidad, y es algo extraño porque siento que no manifiesto mi bisexualidad al estar en una relación heterosexual, así que me centro en las mismas parejas sexuales porque me gustaría poder ser más abierta en cuanto a mi sexualidad. Mi novio es heterosexual, y eso lo complica aún más. Cuando veo a otras parejas pienso, “¿Estoy mostrando mi verdadero yo?” Alice, 24.

@daisythejones / @aliiiiia

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