tarta sin utensilios
Todas las fotos por Grazia di Franco, de no ser que se especifique lo contrario
Repostería

Cómo hacer una buena tarta si no tienes ningún instrumento de cocina

Sin batidor, sin báscula, sin molde. Una receta cortesía de una chef de repostería.
traducido por Mario Abad
18 Mayo 2020, 3:53am

Acabo de mudarme y lo único que tengo ahora mismo parecido a un utensilio de pastelería es una brocha de afeitar por estrenar que podría usar para pintar algún postre con huevo. Pero no tengo ni rodillo, ni básculas, ni moldes de tartas. Solo sueños y antojos de cosas dulces. Como me negaba a renunciar a la repostería para calmar la ansiedad durante la cuarentena, decidí buscar ayuda para elaborar un postre profesional con lo poco que tenía.

La experta en repostería Edvige Simoncelli. Foto cortesía de la modelo

Tras haber trabajado como chef en el hotel Hassler, de Roma, y en el lujoso restaurante Alkimia, de Barcelona, en 2019, Edvige Simoncelli (26 años) fue galardonada como Chef Repostera del Año por la revista gastronómica Gambero Rosso. Su pasión por los postres de alto nivel la llevó de vuelta a Roma, donde ahora trabaja en el restaurante con estrella Michelin Idylio, actualmente cerrado debido a la pandemia de la COVID-19.

Le expliqué a mi nueva mentora de repostería que quería hacer algo clásico, como un tiramisú o una tarta de crema pastelera, pero me sugirió que probara una de sus recetas: un ganache de chocolate negro con frutos del bosque. Hecho. La idea de recrear un postre tan elegante sin utensilios de repostería me parecía todo un reto, pero contaba con la ayuda de la creadora.

La imponente tarta en cuestión. Foto cortesía de Edvige Simoncelli

Para la masa, se necesitan 220 g de mantequilla, 180 g de azúcar glas, 5 g de sal, 100 g de huevos, 470 g de harina y 50 g de cacao. Con esto se obtienen unas 12 o 15 porciones de tarta. Como no tiene pinta de que podamos celebrar fiestas en un futuro cercano, siempre puedes reducir las cantidades para hacer una tarta de menor tamaño.

Mi base de tarta

  • Primero, mezcla los ingredientes secos en un cuenco grande. Para medir la harina, coge un paquete de un kilo y quítale algo menos de la mitad. Si no tienes un paquete nuevo, calcula que una cucharada son unos 16 g de harina. Para la sal, 5 g es el equivalente a un pellizco generoso.
  • A continuación, añade la mantequilla en cubitos al cuenco y mézclala con los ingredientes secos hasta formar una masa ligeramente grumosa. Medir la mantequilla no debería ser un problema, ya que la mayoría de las marcas incluyen medidas.
  • Ahora, añade los huevos y el azúcar. Mézclalo todo bien sin amasarlo, hasta obtener una bola marrón de grande.
  • Aplasta la masa y forma un rectángulo. Luego, envuélvela en film transparente y déjala reposar en el frigorífico durante media hora. “Esto facilitará el amasado posterior”, dice Simoncelli.

Increíble: el aluminio doblado es perfecto como molde improvisado

Mientras tanto, prepara el ganache. Necesitas 110 ml de leche, 110 ml de nata líquida, 160 g de chocolate negro y 20 g de huevos. Auque vayas a hacer una tarta con la mitad de los ingredientes, no te recomiendo que lo hagas con el ganache. Siempre puedes hacer galletas después.

Corta el chocolate en trozos con un cuchillo. Basándote en el peso de la tableta, calcula que necesitas unos 160 g. Viértelo en un bol junto con una cucharada de huevo batido. Te recomiendo que le eches un ojo a la base ⎯uno de los lados de la mía se había desmoronado⎯ y arregles los estropicios con más tiras de papel de aluminio.

Vierte la leche y la nata (algo más de medio vaso de cada) en un cazo y ponlo a calentar. Cuando rompa a hervir, vierte el contenido en el bol con el chocolate y el huevo y empieza a remover. “Al principio, parecerá que no se mezclan, pero acabarán combinándose”, me garantizó Edvige. A mí me llevó unos cinco minutos de remover. Luego, golpea el bol del ganache sobre el mármol para eliminar posibles burbujas de aire. Esto evita que la superficie de la tarta se resquebraje.

Vierte el ganache sobre la base enfriada y mételo todo en el horno a 150 grados durante 25 minutos. Procede a contemplar la tarta a través del vidrio y a obsesionarte con que la superficie salga tan brillante y perfecta como las que has visto en Pinterest.

Échale creatividad a la decoración, pero recuerda que los frutos del bosque son una buena opción. Y la salsa de carameloo.

Esta tarta no lleva mucho azúcar, así que, una vez la saques del horno y se haya enfriado, decórala con las frutas que más te gusten. También puedes añadirle nata montada.

Felicidades, confinados: habéis elaborado un ganache de chocolate homologado por una chef. Quizá no tenga muy buena pinta, pero a tu estómago eso le da igual. Disfrutad comiéndo a solas en el sofá durante toda la semana.