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En fotos: en Cuba, los futuros campeones de boxeo entrenan en la calle

En las zonas más desfavorecidas de Cuba, muchos niños tienen un sueño: convertirse en boxeadores. Dada la escasez de recursos, no obstante, solo el tesón de los entrenadores mantiene viva la ilusión.
6.5.16
Fotografías de Yanela Durán

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En el corazón de La Habana, en Cuba, un grupo de niños entrena cada jornada con la mirada fija en un sueño: convertirse en campeones de boxeo. La meta es complicada, llena de golpes, obstáculos y magullones: sin embargo, los bisoños pugilistas siguen disciplinadamente las instrucciones del equipo de preparadores.

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Lanzar golpes puede parecer fácil, y quizás por eso la mayoría de los cubanos asumen que tienen talento natural para el boxeo. Pero la verdad es que para alcanzar la maestría en el deporte de los puños se requieren años de práctica y consagración… y por eso los entrenadores señalan una edad tan temprana como los nueve años como el momento idóneo para comenzar el adiestramiento.

El gimnasio Ponce Carrasco es una fábrica de campeones dentro de la barriada de Colón, en Centro Habana. Los entrenadores del centro explican que las Áreas Especiales son patrocinadas por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y constituyen la cantera de la pirámide de alto rendimiento del deporte cubano. El espacio está abierto durante todo el año: los entrenamientos son gratuitos para todos.

"Se aceptan niños a partir de los nueve años, pero también se pueden admitir con menos si tienen un buen somatotipo y demuestren interés por el deporte", nos comenta Daniel Casanova, uno de los preparadores.

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Otro de los entrenadores, Luis Pérez, explica que en las categorías escolares los estudiantes aprenden las bases, los desplazamientos y el golpeo a base de directos. Las competiciones, a pesar de adaptarse a la edad, se organizan bajo el mismo sistema que los adultos.

"Los niños hacen el pesaje con todo el rigor de una competición oficial. Se dividen por edad y siempre se les practica el chequeo médico: no puede haber fallo en eso", asegura Pérez.

Aunque el Centro Habana sigue estando en puestos de privilegio a nivel de clasificación en su provincia, en los últimos años ha experimentado un descenso en los resultados competitivos. Pérez considera que la "caída" se debe a la falta de infraestructura para entrenar: hace dos años, el gimnasio donde practicaban se derrumbó y no tuvieron más remedio que trabajar en la calle.

Ahora, con la ayuda de los padres, el Centro Habana se está construyendo un nuevo gimnasio.

La falta de material también dificulta las sesiones de entrenamiento, pero los chicos mejoran igualmente gracias al interés de los profesores y al apoyo de los padres.

"Los guantes de boxeo, los cascos, las vendas y la ropa deportiva que tenemos procede íntegramente de donaciones de padres y extranjeros que entran, ven las sesiones de entrenamiento, se sienten identificados y luego deciden colaborar", explica Jorge Donatién, uno de los entrenadores. "Tambiéin tenemos un alumno extranjero, de Alemania concretamente, cuyo padre nos ayuda mucho".

El INDER prohíbe a los profesores aceptar donativos de extranjeros, según cuenta Donatién: "Para evitar problemas legales, nosotros decimos que si quieren lo pueden poner encima del ring, y ahí los muchachos cogen las cosas y se las reparten. Es para ellos, no para los entrenadores".

Otra de las normas de la dirección del INDER elimina la posibilidad de que las mujeres practiquen este deporte debido al contacto físico que requiere —una directiva con la cual los preparadores del Centro Habana no están nada de acuerdo.

Donatién asegura que las mujeres cubanas podrían combatir en los circuitos competitivos como ocurre en el resto del mundo si se les diera una buena preparación: "Aquí han venido unas cuantas mujeres a entrenar, pero no las aceptamos; no porque estemos en contra de que compitan, sino porque nos echan si lo descubren", sentencia.

El boxeo cubano, igual que otros deportes como el béisbol, se ha fraguado una reputación a nivel mundial gracias a su buen nivel. Como en cualquier otra disciplina, el inicio del entrenamiento a una edad temprana es muy importante para el desarrollo de los atletas.

José Enrique Rodríguez Carrillo, entrenador del vecino gimnasio San Miguel, avisa no obstante de un grave peligro que puede haber más allá de los propios obstáculos de las Áreas Especiales: el paso del tiempo.

"Las categorías juveniles y séniors del boxeo son más flojas, porque cuando los niños crecen y se convierten en adolescentes se dedican a la vida de la calle y abandonan el deporte", lamenta Rodríguez Carillo.

Este artículo apareció originalmente en CubaNet.