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Mi restaurante fue incendiado por pirómanos

Nunca olvidaré la madrugada del 23 de agosto de 2015. Eran las 6:30 de la mañana del domingo y mi alarma esa mañana fue un mensaje de texto que obtuve de mi socia: "Quemaron el restaurante".
1.9.15

Nunca olvidaré la madrugada del 23 de agosto de 2015. Eran las 6:30 de la mañana del domingo y me había levantado temprano como de costumbre para aprovechar el rush del desayuno post misa dominical en mi restaurante Rocio's Mole De Los Dioses, en el San Fernando Valley de Los Ángeles

Mi alarma esa mañana fue un mensaje de texto que obtuve de mi socia: "Quemaron el restaurante".

Al principio pensé que estaba teniendo una pesadilla –eso no podía ser cierto. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que no estaba soñando y que ese mensaje de texto era muy real. No pude llegar al restaurante lo suficientemente rápido. Cuando por fin llegué, las lágrimas de mi socia y el olor a estuco quemado me hicieron darme cuenta de que alguien había quemado intencionalmente mi restaurante durante la noche.

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No hay palabras para describir con precisión tus sentimientos cuando ves la sangre, el sudor y las lágrimas literalmente calcinados frente a ti. Mis sentimientos se amplificaron cuando vi el letrero de mi restaurante –que tenía mi nombre– también quemado. Fue una combinación de intensa tristeza y miedo. ¿Quién haría algo así?

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Licuadora derretida adentro del restaurante Rocio Mole De Los Dioses

Entré y vi casi todo por lo que había trabajado tan duro completamente quemado: mis mesas y sillas de madera hechas a mano que importé de Guadalajara, México; mis ollas, sartenes, y equipo de cocina que adquirí a pagos porque no tenía dinero en ese momento; las críticas impresas positivas de publicaciones locales y de Jonathan Gold –todo. Inmediatamente presentamos un informe de policía y actualmente están investigando, pero se ha confirmado que la causa fue un incendio provocado porque las cámaras de vigilancia de la estación de gas y el despacho de abogados en la calle de enfrente de mi restaurante registraron todo el incidente.

En ese momento pensé en mi vida.

Llegué a los EE.UU. proveniente de un pequeño pueblo en Oaxaca llamado Huajutan de León para superarme cuando tenía 19 años de edad. Había sido un sueño para mí tener mi propio restaurante especializado en moles desde la primera vez que hice una tortilla a mano para sacarlo –tenía nueve años de edad. Había trabajado en algunos de los restaurantes mexicanos más famosos de Los Ángeles durante años; me acordé de lo emocionada que estaba cuando conocí a mi socia de restaurante para Rocio's Mole de Los Dioses y la intensa inspiración que sentí cuando me enteré de que iba a tener un lugar propio. Estaba tan profundamente agradecida.

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"El restaurante fue declarado como pérdida total y ahora tengo que empezar de cero otra vez".

También me sentí satisfecha porque finalmente estaba cumpliendo mi sueño de toda la vida. Sobre todo porque había salido de una mala situación con otra socia un par de meses antes de esta oportunidad con Rocio's Mole De Los Dioses (tuve que llevar a mi ex-socia ante la corte para liberar mi nombre). Todo esto solo para ver a mi restaurante volverse humo.

En los tres meses previos, habían entrado a robar a mi restaurante en cuatro ocasiones diferentes, por lo que finalmente conseguimos una caja fuerte para guardar nuestro dinero. Creo que el hecho de que los ladrones no pudieran encontrar dinero esta última vez los molestó y probablemente los hizo quemar todo como venganza. Pero esto es solo una sospecha.

"Si esos pirómanos están leyendo esto, quisiera que sepan que al quemar mi restaurante también afectaron a las familias de mis 20 empleados y su bienestar".

En total, mi socia y yo habíamos invertido alrededor de $150 mil dólares en el restaurante. Pero todo empeora a partir de ahí, ya que también descubrimos que nuestro seguro de restaurante había expirado unos días antes de este incidente; el restaurante fue declarado pérdida total y ahora tengo que empezar de cero otra vez. Afortunadamente, tuve la oportunidad de abrir otro restaurante en otra parte de la ciudad con una parte del dinero que gané en el que quemaron, pero ahora tengo miedo de que le suceda lo mismo.

Lo más loco es que mi restaurante no es el primero en quemarse en esta parte de la ciudad. Hace unos meses, otro restaurante mexicano especializado en tortas ahogadas también fue incendiado, presuntamente a manos de pandilleros. Tampoco era el único restaurante en esa parte de la ciudad al que se metían a robar constantemente.

Si esos pirómanos están leyendo esto, quisiera que sepan que al quemar mi restaurante también afectaron a las familias de mis 20 empleados y su bienestar. Y para otros empresarios restauranteros por ahí, no puedo hacer suficiente hincapié en la importancia de estar alerta y consciente de su entorno con el fin de evitar que algo como esto les suceda.

Una cuenta gofundme se ha creado como un esfuerzo para reabrir mi restaurante tan pronto como sea posible.

Como se lo contaron a Javier Cabral