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Identidad

Los Rucos de la Terraza, música para a gente frustrada

Una entrevista con los reyes del 'narco blues' o 'ranch metal'.
5.2.15

Fotos cortesía de Los Rucos de la Terraza.

El tufo a podrido se clava entre la nariz y la garganta. Flota por un rato luego del primer aguijonazo. Casi se saborea. El hedor emana del pellejo erizado de pollos crudos, crucificados en el patio de una casa deshabitada, algo siniestra. Una mano sube y baja frenética sobre la carne apestosa del animal muerto. Cadáveres putrefactos. Lucir y oler como muerto.

Notas rasposas acompañan lírica de culos, vergas, pederastas, prostitución, payasos borrachos y absurdos. Son los Rucos de la Terraza, "la caca del rock tapatío", "la peor banda del mundo", integrada ―en su formación más sólida después de 13 integrantes que han abandonado el proyecto― por Pablo Favela (guitarra), Masturberto (teclados), Pablo Arteaga (bajo), Herminio Arteaga (batería), y Siddharta Martínez (vocales). Su propuesta sonora fusiona blues, cumbia, norteño, boogie y hip-hop, aunque prefieren referirse a su sonido como "narco blues" o "ranch metal. Con esa puta obsesión que tenemos del norteño, de lo ranchero, de nuestros intentos de hacer rock duro, es una mezcla que se queda entre Los Bukis, José Alfredo y Nirvana con Síndrome de Down". Su primer disco, Katabuum!!!, fue editado por Favela Records, sello que también lanzará su segundo material.

Les han censurado el perfil de Facebook 38 veces. Hace años la misma reportera los dejó vestidos ―como prostitutas― y alborotados en el lobby de un hotel de la Calzada. Les han dicho que "son unos maricas" comparados con G.G. Allin. Se presentaron en el penal de Puente Grande y fracasaron; "nos mandaron al pito rotundamente". Y un político en cierre de campaña en Arandas, un domingo frente a la iglesia de San José Obrero, los negó ante el temor del desprestigio político; como respuesta, la improvisación: "Esto es una grabación, esto es una grabación/ una mala grabación, esto no está sucediendo /esto no está sucediendo, por aquí no hay novedad/ por aquí no hay novedad, aquí todo sigue igual/ aquí no hay nada".

Algo podrido, algo muerto y algo que eyacule sobre el escenario, los Rucos de la Terraza son garantía de perversión. "Venimos a cumplir sus más oscuras fantasías. Pueden meternos un palo de escoba por el culo, pueden meter el dedo a cada uno de los integrantes".

VICE: ¿Cómo nacen Los Rucos de la Terraza?
Los Rucos de la Terraza: Como una idea de mariguanos. Estudiábamos en de la escuela de artes plásticas y éramos unos drogadictos y unos alcohólicos, hasta el momento lo seguimos siendo. Inicia en 2008 de una forma tambaleante porque ni los integrantes del grupo lo tomábamos en serio. El pedo fue que poco a poco no lo fuimos tomando en serio hasta que fue incómodo para varios integrantes que se fueron retirando. Verdaderamente inician hace dos años, cuando se consolida la alineación más responsable que hemos tenido, que no lo ven como un estorbo o un secreto. Era bien culero que se saliera un integrante, entrara otro y había que enseñarle todo el puto repertorio, no podíamos avanzar

El problema de la pinche salida tan constante de integrantes tiene que ver con el contenido de la banda que trata mucho de nuestras obsesiones, traumas, vicos, responde a nuestras necesidades perversas. Algunos integrantes tenían problema con salir en pañales al escenario, pero en Los Rucos es indispensable embarrarse de mierda si es necesario; otros tenían conflictos religiosos. Todos tenemos un historial religioso muy fuerte, la mayoría somos cabrones de rancho, todos hicimos nuestra puta primera comunión, nuestra pinche confirmación y es algo que explotamos, el recurso religioso para nosotros es vital. Nuestras putas influencias son Cepillín, Los cadetes de Linares, Los Bukis, algunas cosas de punk, los putos Velvet Underground, Led Zeppelin, el absurdo regional mexicano, todo lo que salía con Raúl Velasco.

Además de perversiones, religión, y asuntos siniestros, ¿qué otras temáticas les interesa abordar en su lírica y cómo construyen su propuesta escénica?
En cuanto a lo escénico nos basamos mucho en el teatro de lo absurdo, investigamos algo al respecto, y sobre todo veíamos muchas putas películas de ficheras, pendejadas de Jodorowsky o películas surrealistas de los sesenta o las putas películas de Andy Warhol; no entendíamos ni vergas pero comprendimos que hay un factor absurdo que se convierte en artístico y lo retomamos. Luego nos dimos cuenta que proyecto era absurdo de por sí, no había necesidad de planear mucho el performance, somos un puto happening. Utilizamos siempre carne, el olor a podrido es fundamental en un espectáculo de Los Rucos, lo fálico, debe haber una verga de fuera, mecos, sangre, cosas que parezcan caca. Es un puto juego. Nos han comparado con G.G. Allin para decirnos que no valemos verga, pero él respondía a sus necesidades y nosotros respondemos a nuestras obsesiones, a nuestras perversiones. No tratamos de ser la banda más brutal del planeta, somos unos pendejos de rancho frustrados que tenían que hacer cosas a escondidas hasta la adolescencia. Nuestro contexto es muy tapatío: muy pinche mocho, familia católica, que según te ven te tratan, llevamos clavado lo religioso en el culo.

¿Son terapéuticos Los Rucos de la Terraza?
Totalmente. Si no existiera no valdríamos verga porque no encajamos en una puta oficina, no encajamos en una pinche escuela, tenemos trabajos que nos frustran, y Los Rucos de la Terraza son un pinche puñetón cabrón. El contexto tapatío es un pinche marco para un proyecto como el nuestro en el que se profanan cosas como lo religioso. La puta doble moral de la sociedad tapatía es también especial para estar provocando. Cualquier cosa que salga de cierto patrón provoca, aunque todos lo hagan en la intimidad. Mucha gente va con putas, pero cuidado sí sales al escenario a representar a una puta que eyacula al público con un pito falso porque se vuelve escandaloso. Se identifica mucho con nosotros el trabajador frustrado, hay un putazo de gente clase mediera en nuestros conciertos, que trabajan en oficinas, con cierto nivel académico, pero que son unos pendejos que están igual de frustrados que nosotros. Hemos tocado con cholos, en la cárcel y ahí se levantaron y nos mandaron a la verga; no era el espectáculo que ellos necesitaban. Somos un proyecto orientado a gente frustrada.

¿Qué es lo pornográfico para ustedes?
Todo aquello que pueda presentarse en sus variantes más extrañas, fantasiosas. Tragarse un pollo, algo que sucede en los toquines de Los Rucos, me parece pornográfico porque es un fantasía. Ver a un gordo que está comiendo de manera obscena se me hace pornográfico. Todo aquello que tenga que ver con deseos que se sacian en su manera más pinche extravagante y obscena. Lo que pretendemos es mostrar nuestras fantasías, lo que necesitamos ver; somos personas puercas pero que funcionan en la sociedad, tenemos una doble vida. Hay gente que necesita reflejarse en otra cosa puerca para saber que no son los únicos. La de Los Rucos es una función social, como la de las putas, la lucha libre o una pinche cantina. Representamos el desfogue de un puño de ñoños cabrones de oficina.

Sobre Los Rucos de la Terraza

Herminio Arteaga, batería

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"Un espectáculo como el de Los Rucos de la Terraza refleja los increíbles niveles de insatisfacción y violencia contenida causada por décadas de control y represión pasiva".

Pablo Arteaga, bajo

"Los Rucos de la Terraza son una válvula de escape que permite fugar emociones, pensamientos y negatividades. Es una catarsis. Desde el punto de vista artístico, Los Rucos de la Terraza somos una burla. Internamente, es una hermandad, algo así como un barco pirata que navega en la escena musical con la bandera de lo obsceno. Nuestra profesión es ser payasos".

Pablo Favela y Masturberto. Guitarra y teclados

"Los Rucos de la Terraza son unos señores que nos violaban de chiquitos. Representan lo perverso, lo prohibido, lo indeseable. Los Rucos de la Terraza son un tío violador, un padre abusivo. El señor que te enseña la verga en la calle o que se la jala en el camión. El sujeto que te grita cosas puercas desde la ventana. Alguien que siempre quiso manosearte. El viejo del costal".