Lo mejor que puedes hacer para joder al sistema es vivir con tus padres

Ni bombas ni Anonymous: los padres.

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13 Junio 2018, 4:00am

Foto modificada vía los usuarios de Flickr Chris y  Jason MeredithCC BY 2.0

Escúchame, tengo la solución. Es un método para que puedas vivir tranquilamente y no tengas que trabajar nunca más, al menos no como lo estabas haciendo hasta ahora. ¿Tengo tu atención? Bien, si me haces caso, todo irá bien y encima estarás reventando el sistema desde dentro. ¿Quieres joder “a los de arriba”?, me refiero a los banqueros y a los que nos oprimen y hacen que nuestra vida sea una mierda; todos esos que permiten que haya plásticos tirados en el mar, esos plásticos que matan ballenas; seguro que lo has visto en las noticias. Todos esos. Ya sabes. Bien, entonces escúchame. La cosa, el truco, es que te vayas a vivir de nuevo con tus padres (o nunca dejes de vivir con ellos).

Sí, esto es: vete a vivir con tus padres. ¿Estoy loco? CLARO QUE NO. El loco eres tú, que por vivir solo en un piso estás pagando 700 de los 1.100 euros que ganas al mes por trabajar en esa panadería. Luego te gastas lo que te queda en comida de mierda, gasolina y cubatas. En definitiva, que vives y trabajas solo para darle dinero a un propietario inmobiliario que ni conoces; a un empresario de una gran cadena de supermercados totalmente inmoral; a una multinacional de carburantes que colabora con genocidios en Oriente Medio y a un propietario de discoteca que quiere pagarse un trasplante capilar (eso aún es algo lícito). En fin, que tu existencia solo beneficia a unos cretinos. Y tú no eres uno de ellos.


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No importa la edad que tengas ni si tienes pareja o hijos; da igual, vete ya a vivir con tus padres. Y ya está, todo solucionado. Puede que la idea no te llame mucho la atención en un principio, puede que te haga sentir como un perdedor o como si te quitaran la libertad, como si fueras un inútil incapaz de tomar las riendas de tu vida, pero si le vas dando vueltas durante unos días, la idea empezará a cuajar, a tener sentido. Realmente es la cosa más sensata que podemos hacer todos nosotros.

Ya sabes cómo va: de ti se espera que te independices, que te compres un piso con más de dos habitaciones, que te pilles un buen coche, que te vayas de vacaciones en septiembre (“que es cuando ya no hay tanto turista suelto”) y que a los 45 años intentes tener hijos al tener cierta estabilidad económica pero no puedas procrear porque tu cuerpo ya estará hecho polvo y entonces decidirás pillarte un par de perros que odiarás porque realmente tú querías que fueran personas y que te llamaran “papá” o “mamá”, pero solo serán perros que harán “guau, guau” y tendrás que sacarlos a la calle para que caguen y meen y, ¿quién te sacará a ti a la calle para que cagues y mees y seas feliz como esos malditos perros? Nadie.

Si sigues este plan de vida —lo descrito en el párrafo anterior— estarás participando en el desarrollo y la consolidación de esta sociedad que lo único que quiere es que consumas y te mueras. Por lo contrario, si te vas a vivir con tus padres ahora mismo, estarás destruyendo las bases de esta estructura capitalista.

Niégate a participar y a alimentar el vil mercado del alquiler y compra de viviendas a base de anularte por completo como posible comprador / arrendatario. Vale, tus padres están alquilando o compraron su piso (“por lo que ellos están colaborando con el sistema” podréis pensar) pero es innegable que seréis varias personas viviendo bajo un mismo techo, por lo que generaréis menos demanda de pisos y, por lo tanto, los propietarios se verán obligados a bajar los precios de alquiler y ya no serán los amos de España. En fin, que habrá menos buitres (propietarios, administradores de fincas y grandes grupos de inversión) que estarán viviendo gracias a la especulación sin mover un solo dedo.

"Aprenderás que el poder del pueblo consiste, precisamente, en negarse a consumir, algo que puede destruir cualquier gobierno"

Si vas a vivir con tus padres, te ahorrarás todo ese dinero que te cuesta la vivienda —que es más de la mitad de tu sueldo actual—, cosa que te permitirá A) tener más dinero para tus mierdas o B) dejar ese curro de ochos horas y pillarte algo de media jornada o, incluso, intentar vivir de esa mierda que te gusta tanto —eso de hacer carteles de conciertos, escribir ese libro o inventarte una impresora 3D que haga cubatas—, en fin, eso a lo que llamas “tu sueño”.

Piénsalo: si “profesionalizas” tu pasión y le dedicas mucho más tiempo (quiero decir, pasar de dedicarle tres horas a la semana a cuarenta horas) puede que en algún momento te genere el dinero suficiente como para sufragar los pocos gastos que generáis en casa de tus padres y ya no hará falta que vayas a una oficina a trabajar ni tendrás que utilizar tu cerebro para hacer cosas que te la sudan. El fin de semana ya no será el único reducto de felicidad, ahora todas las horas, de lunes a domingo, te pertenecerán.

Resuelto el tema de la vivienda y el trabajo, la cosa sigue. En casa tendréis solo un televisor, una nevera y un coche, por lo que generaréis menos residuos y ayudaréis a que este planeta no se parezca tanto un vertedero. A la par, se creará un nuevo sentimiento de comunidad, seréis una manada que se sentirá unida por primera vez en mucho tiempo. Esta nueva configuración social será una lucha contra el individualismo moderno, contra la meritocracia personalista y contra la idealización del éxito profesional individual. Ahora eres parte de la familia en el sentido más estricto, ese elenco de seres que viven bajo un mismo techo y que se ayudan para sobrevivir.

Sí, tendrás que vivir con menos dinero pero las necesidades básicas las tendrás más que cubiertas. Aprenderás que el poder del pueblo consiste, precisamente, en negarse a consumir, algo que puede destruir cualquier gobierno.

Y, bueno, cuando se mueran los padres, ¿qué? Pues no sé. A mí no me liéis.