Sexo

¿Qué pasa si no te lavás el pene después de coger?

Enfermedades, infecciones y contagios que pueden prevenirse fácilmente. En VICE te explicamos cómo: con muy poco no te jodés la vida
6.9.18

Artículo publicado por VICE Argentina.

Hongos, manchas, sangre y olores raros. Semen seco sobre la piel, flujo húmedo por ahí. Un cuerpo sexuado y tibio sobre otro cuerpo en espejo. El mundo del sexo está lleno de mitos: que no pasa nada, que pasa de todo. Ahora bien, por el momento, no hay perspectiva, óptica ni anécdota que supere a la ciencia y a la medicina. ¿Qué pasa si no te lavás el pene después de coger? Un resumen de recomendaciones sexuales más o menos veloz diría lo siguiente: usá siempre preservativo y lavate siempre bien. Entre otras cosas, tu pene puede pegarse hongos pero también puede ser un transmisor asintomático. ¿No te ves nada? Bueno, podés tenerlos también. A la sazón, los especialistas recomiendan una serie de prácticas y costumbres para el cuidado genital. Y, de pronto, es hora que lo vayas sabiendo, cuidar tu pene es, además, cuidar a los demás.

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“Siempre les digo a los pacientes que no es que una vez que tengan relaciones sexuales tienen que salir corriendo al baño, pero sí: lo primero que hay que hacer es orinar. El orinar limpia la uretra, sale la orina y eso elimina las bacterias que se pueden obtener por medio del intercambio sexual por parte de la penetración. Después, una higiene normal. Con agua tibia es suficiente. No hay que usar jabón ni nada de eso, porque a veces, por la misma penetración, se producen irritaciones o laceraciones y el jabón puede lastimar o resecar más la piel o producir un poco más de daño”, dice Carlos Andrade, urólogo y médico de planta del Hospital Central de San Isidro y médico asociado del Hospital Italiano.


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Lavarse las manos y la boca (en caso de practicar sexo oral) evita alguna que otra enfermedad que se pueda producir por transmisión sexual. ¿Qué pasa si no te lavás nada? “Bueno, si no te lavás nada aumenta la probabilidad de contraer o contagiarse alguna enfermedad de transmisión sexual, ya sea una enfermedad bacteriana, fúngica o viral”, sigue el Doctor Andrade. Por eso, de nuevo, con una buena higiene de agua tibia está más que bien. El dato relevante: secar las partes de los genitales evita la humedad que facilitaría el crecimiento de estos entes.

“Las infecciones más comunes que pueden producirse, por el mismo intercambio del pH, son las micóticas. Todo lo que tiene que ver con los hongos crecen fácilmente en los medios húmedos. Y después de tener relaciones sexuales, a partir de los flujos, semen, lubricaciones, los pH que maneja la piel facilita a que se produzcan ese tipo de infecciones. También puede haber infecciones bacterianas, virales, que son menos comunes, pero que también son enfermedades de transmisión sexual que pueden aparecer específicamente después de no hacer una buena higiene. Por eso, también, siempre se recomienda tener protección”, asoma Andrade.

Foto cedida por Edu Beber

Si bien el placer sexual no está íntimamente ligado con lo anatómico y podemos disfrutar del sexo como queramos siempre y cuando se tomen las debidas precauciones, en términos médicos, el sexo vaginal y el anal tienen sus marcadas diferencias. En rigor, la vagina es una zona genital que está “preparada”, desde sus diferentes formas (el pH, la piel, la misma forma y todo lo que interactúa), para producir una relación sexual “acorde”. El ano no tiene la misma higiene, ni tiene lubricación natural. Entonces, resulta recomendable tener ciertos cuidados con el sexo anal.

“Siempre es recomendable usar preservativo con muy buena lubricación. Al no tener lubricación pueden producirse laceraciones y esas mismas laceraciones facilitar infecciones de transmisión sexual. Al haber laceraciones podrían entrar de forma más fácil los virus, hongos, bacterias y aumentar la probabilidad de las transmisiones de enfermedades sexuales”, aclara el Doctor Andrade.


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A veces, con ciertas prácticas sexuales puede haber micro laceraciones (cortecitos imperceptibles) y sangrado que, obviamente, producen dolor y molestias y que, posteriormente, podrían facilitar a que aparezcan estos mismos síntomas y molestias en otras relaciones sexuales. Así las cosas, una vez más, siempre es importante usar preservativo. Sobre eso, justamente, agrega el Doc: “No volver a tener penetración hacia la vagina o la boca con el mismo preservativo y hacer toda la higiene correspondiente. No volver a la zona vaginal o bocal porque puede haber transmisión o traslocación de bacterias de la zona intestinal hacia otro lugar que facilite infecciones”. La misma dinámica de usos y costumbres podría trasladarse a la utilización de dildos y complementos sexuales.

En conclusión, lo más importante para cuando terminaste una relación sexual es: orinar, lavarse y secarse bien. Con eso se evitás infecciones a futuro y vas a tener una buena higiene post coito. Luego, un buen lavado de manos y boca en caso de realizar sexo oral. “Siempre es bueno revisarse y consultar con su médico. Con eso vas a andar bien”, cierra. A propósito, y a modo ilustrativo, acá van algunas historias de personas que no se lavaron ni cuidaron debidamente después de coger. ¿Qué pasa si no te lavás el pene después de tener sexo? Aquí, estos testimonios:

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¿Siempre lo tenés así de grande?

Vísperas de Pascuas, tenía aproximadamente unos 20 años. Eran como las 9 pm, volaba en fiebre y solo me dolía la zona del apéndice. Ya había sido operado anteriormente así que eso no era. Me llevaron a la guardia del Hospital Británico y no me encontraron nada, así que me mandaron a hacer reposo e Ibuprofeno. A los 20 minutos tuvimos que volver a la guardia porque volví a tener otro pico de fiebre. En esta ocasión, me tocó una doctora de unos 30 años aproximadamente. Me revisó todo, tampoco me encontró nada. Hasta que me pidió que me baje los pantalones, lo cual procedo y la escucho decir: “Eh… ¿siempre lo tenés así de grande?” Mi sentimiento de creerme un campeón pijudo, pasó a ser el terror absoluto al verme el huevo mutante que tenía resultado de una infección llamada epididimitis, fruto de no lavarme. Me dieron un calmante intramuscular en la nalga y me mandaron a casa. Dato aparte: todo esto sucedía mientras el jefe de guardia les daba clases a sus estudiantes.

— Fernando, 32 años

Foto cedida por Edu Beber

Ponete el forro, forro

No tengo pito pero por dejar la chanchada del otro adentro me agarro hongo candida y es un bajón. Lo peor del mundo. Encima soy re virga, ni promiscua: por lo menos lo pasaría bomba. Pero bueno, cuestión: usen forro. Y si sos un machirulo no te hagas el boludo y no te lo saques en el medio del acto. La candidiasis es lo peor que hay: básicamente es enduido (masilla) que te sale por la puerta de la casita. Esto me pasó a los 21, con mi primer novio, que era un boludo. Yo no tenía mucha autoridad para decir “no” o decirle “ponete un forro”. De hecho, me daba vergüenza decir la palabra “forro”. Lo peor es que la candidiasis vuelve con cada situación de estrés. Y tengo ansiedad, entonces vuelve todo el tiempo porque soy muy nerviosa. Tengo que tomar una medicación de por vida que se llama Fluconazol y me da migraña. Pero prefiero migraña antes que me pique la casita todas las semanas y lastimarme en cada relación sexual. Y todo por acabar adentro y no limpiarlo. Tris-te-za.

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— María, 24 años


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Los dos en la volteada

Ya me había pasado alguna vez pensé que era un pelo encarnado que me cortaba la piel. Pero era un hongo de mierda. En la visita al urólogo le mostré bien todo el asunto. Sólo se veía con el pito duro sino era muy pequeño. Él me decía que no veía nada. Me dio un antibiótico power que no tome hasta saber qué tenía y después me hice el análisis para comprobar que no sea una venérea. Después, visité a un dermatólogo, ya con foto del pito duro para que se vea bien. Me mandó a ponerme Piocidex en spray, que cuando lo usas te quema más que el culo del Diablo. Finalmente era un hongo que nos lo pegamos los dos. Eran unas llagas pequeñas que ardían mucho. Es muy probable que nos la hayamos agarrado por no lavarnos. Si bien siempre me limpio, pudo haber sido por eso. No lo puedo asegurar muy bien.

— Ramón, 42 años

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