Elecciones Catalunya

Arrimadas e Iceta: dos horas de mitin electoral en casa de Bertín Osborne

Con el beneplácito y la colaboración del presentador, el programa se convirtió en el espacio electoral soñado por cualquier político.
30.11.17
Tdoas las imágenes vía Mediaset España

Pocas veces Inés Arrimadas y Miquel Iceta lo tendrán tan fácil en la campaña electoral que arranca el 5 de diciembre. Ayer visitaron la franquicia de spas y balnearios que ostenta Bertín Osborne y salieron de ahí encantados, con un paquete completo de baño, masaje, manicura, pedicura y tratamiento exfoliante que evidentemente no repetirán en la gran mayoría de espacios televisivos que visiten en los próximos días.

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Incluso antes de que haya arrancado la campaña electoral para los comicios autonómicos del 21D, ambos, pero especialmente la representante de Ciudadanos, ya han disfrutado de su primer acto de gloria. Y menudo acto.

Inés Arrimadas Albert Rivera Ciudadanos Bertín Osborne

Arrimadas cocinado botifarra amb mongetes (un plato típico catalán) junto a Albert Rivera y Bertín Osborne

A los cinco minutos de programa ya teníamos dos claros síntomas de lo que se avecinaba: Osborne tirándole los trastos a Arrimadas y Arrimadas forzando y exagerando su acento andaluz. Esto último es un virus endémico de la televisión: desde María Teresa Campos hasta María Patiño, la lista de personajes que impostan su deje andaluz cuando se sientan delante de una cámara es infinita. Y la política, consciente del target de “Mi Casa Es La Tuya”, puso toda la carne en el asador para adaptarse al medio.

La entrevista fue un encomiable acto de servicio del cantante y presentador. Decididamente en sintonía con los mandamientos de Ciudadanos, Osborne se limitó a introducir una serie de ítems temáticos y dejó que Arrimadas se explayara a gusto. Un mitin de los de toda la vida que siguió punto por punto el guión más previsible y esperado de su programa electoral: fuga de empresas, dos millones de catalanes abducidos y engañados por cuatro políticos o defensa concienzuda del 155 (“se ha demostrado que el 155 era necesario. Le dije hasta el último día a Puigdemont que convocase elecciones”).

La entrevista fue un encomiable acto de servicio del cantante y presentador. Decididamente en sintonía con los mandamientos de Ciudadanos

Y, por supuesto, esa insistencia malsana en que la única solución posible para todo es el voto a su partido: “me gustaría ser presidenta. Muchos catalanes se podrían comer las uvas muy tranquilos”. Como viniendo a decir que si votas cualquier otra opción que no sea Ciudadanos vendrá el Coco y te comerá. Arrimadas sazonó su speech político con algún recadito a Iceta (“Nosotros hicimos a Susana Díaz presidenta, que se dejen caer un poco, ¿no?”) y con unas gotas de victimismo ("todo el mundo me dice que soy una chica muy valiente. Recibo diariamente el odio y el cariño más espectacular") sin la menor oposición de su entrevistador.

Inés Arrimadas Bertín Osborne entrevista ciudadanos Pep Guardiola

Entregado desde el minuto uno, a Bertín Osborne se le pasaron por alto detallitos sin importancia como el 1 de Octubre, el silencio de su invitada cuando los amenazados son otros o el papel jugado por su partido en el clima de crispación generalizado que se ha vivido estos meses. Tampoco hubiera estado mal recordarle a su entrevistada que un andaluz, José Montilla, ha sido President de la Generalitat. Esto no tocaba. Sí tocaba, en cambio, ayudar a Arrimadas a proyectar una imagen idílica ante el resto de España y vender bien el producto. E incluso mostrar preocupación por si había vivido en primera persona el machismo en la política: algo así como si Eduardo García Serrano preguntara por la homofobia.

Aquí es donde el tratamiento detox del spa Osborne no falla: después de declarar su amor juvenil por Pep Guardiola, ahora ya desvanecido (“No lo he conocido en persona pero me voy a quedar con su etapa de futbolista y de entrenador que nos ha hecho disfrutar mucho”), de recordar sus años de aprendizaje autodidacta del catalán, de rememorar su primera presencia en un mitin del partido y de compartir una partida de futbolín con Albert Rivera, el programa puso la guinda a esta hora de marketing en estado puro.

Con Iceta hubo menos flirt político. Osborne defendió a Pedro Sánchez, un poco como cuando un xenófobo dice que tiene amigos marroquís

La charla vía Skype con su marido, Xavier Cima, indudablemente fue el momento más interesante y conseguido del programa, el plus que se le presupone a una entrevista de estas características. Algo que hasta ahora no habíamos visto. Y también el favor más rotundo que el programa le hacía a la candidata: un nacionalista entregado por completo a la causa de Ciudadanos, símbolo de esa iluminación divina a la que aspira el partido para reconducir el país.

Inés Arrimadas Xavier Cima Bertín Osborne entrevista ciudadanos

Con Iceta hubo menos flirt político. Osborne defendió a Pedro Sánchez, un poco como cuando un xenófobo dice que tiene amigos marroquís, pero se le notaba mucho menos volcado ideológicamente que con Arrimadas.

Y eso convirtió la entrevista al líder del PSC en un repaso más personal e íntimo en el que Iceta habló de su homosexualidad, sus complejos (“Soy un hombre bajito, gordito, calvito y gay… No me pensaba candidato nunca”), su infancia, su pasado religioso (“fui religioso hasta los 17. Me fui separando, en parte, por tener que confesar que tenía relaciones con chicos. Se me hizo muy incómodo") o su talento para el baile y la canción: “La primera vez no fue premeditado. Pedro Sánchez se pensó que me había vuelto loco. Muchos compañeros me criticaron pero luego se animaron todos”.

Miquel Iceta PSC Bertín Osborne

Miquel Iceta, el candidato del PSC, en su momento de mitin con Bertín Osborne

Iceta cantó, y no precisamente bien, se dejó querer por Inés Arrimadas y volvió a ejercer de equilibrista político. No encontró la menor resistencia por parte del entrevistador, al que seguramente le traen al pairo las contradicciones de su partido, las listas electorales o la deriva ideológica del PSOE, e Iceta aprovechó al máximo una hora larga en prime time que difícilmente volverá a tener en lo que queda de campaña.

Si la intención del programa o de la cadena era cederle un jugoso espacio televisivo al bloque unionista —en hora punta y ante un target bastante diferente del que es habitual cuando los políticos catalanes intervienen en televisión—, vender bien su tesis y hacer campaña política sin contratiempos, el objetivo está más que conseguido. Un trabajo fino, niquelado. Y mientras estás leyendo esto e intentas encontrar una respuesta que justifique todo esto, Bertín Osborne se enciende un habano, mira a cámara y dice: “Me encanta que los planes salgan bien”.