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Esto es lo que pasa si te pillan haciendo trampas en un concurso de la tele

Una leyenda viva de los concursos en España y una abogada explican qué te pasaría si te pillan haciendo trampas.
Imagen cedida por la dirección de Ahora caigo

La picaresca, una virtud, un sello personal, un subgénero literario y, por encima de todo, una cualidad muy typical spanish. Asimismo, esas cualidades están intrínsecamente relacionadas con algo que no está tan bien: la TRAMPA. Pero, ¿qué ocurre si haces trampas en un concurso de la televisión en España?

La pregunta surgió a raíz de recordar el sonado caso de 2001 del programa de la versión británica de ¿Quieres ser millonario? cuando se demostró que el concursante que se llevó el gran bote tuvo la ayuda de su pareja y un amigo que se encontraba en el público. Imagínate la que se lió cuando destaparon que el cuarto de millón de libras era fraudulento. Él y sus compinches fueron condenados a varios meses de cárcel, además de devolver el premio y llevarse una multa.

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El tipo, Charles Ingram, escribió una novela sobre su “hazaña” ocurrida en 2001, hecho que influyó claramente en la creación de la oscarizada Slumdog millionaire.

Este rocambolesco y apasionante caso que copó decenas de portadas en su momento y que todavía despierta dudas, no tiene un homólogo en España, más allá de las trampas de estos días de los concursantes Maestros de la costura o de Supervivientes, sin pasar por alto la reciente expulsión de Saray Montoya. Dejando a un lado estos casos, no hay registros en medios de comunicación de nadie que haya hecho trampas en Pasapalabra, Saber y ganar, La ruleta de la suerte o cualquiera programa. Raro, si contamos con el atenuante cultural de la picaresca.

Para salir de dudas y saber los mecanismos internos de los concursos de nuestro país en materia antitrampas, me pongo en contacto con una de las personas que más sabe de concursos del país, Montse Claros, productora ejecutiva de Gestmusic con más de 5.000 capítulos dirigidos de los memorables Allá tú, No te rías que es peor o Alta tensión, entre muchos otros.

¿Qué pasa si algún concursante hace trampas en uno de los muchos concursos?, pregunto. “En ese supuesto, porque no me consta que haya pasado, si descubro que alguien hace trampas en, por ejemplo, ¡Boom!, lo primero que se me plantea es: ¿Puedo demostrarlo? Si es así, por el contrato que firman todos los concursantes, puedo impugnar la grabación por algo inusual. En paralelo, el departamento jurídico investigaría las consecuencias más allá del episodio a ver dónde acaba. Pero si no lo puedo demostrar al 100 por cien, sería muy difícil”. Es aquí donde entra Thaïs Tarragó, abogada experta en derecho del entretenimiento.

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“Si ganas un concurso haciendo trampas, te quedas con el dinero y luego te descubren, es cuando incumples más allá de la palabra y trasciende al plano privado deviniendo fraude"

“¿Sabes qué pasa en la mayoría de países? Que si sale algún caso, lo arreglan sin ir a juicio y no se habla de ello”, explica la experta. Thaïs también cuenta que si te pillan haciendo trampas, difícilmente puede acabar en cárcel, excepto si… Bueno, para que lo entiendas bien, mejor empezar por el principio. “En cualquier concurso, ya sea de la tele o no, aceptas unas bases con carácter legal. Si las aceptas o las firmas y te pillan con alguna regularidad, quedas automáticamente expulsado”. Esto es lo que le ha ocurrido a Saray Montoya, ya que la agresión a otra concursante tiene la penalización de la expulsión.

“Por otro lado”, sigue la abogada, “si ganas dicho concurso, te quedas con el dinero y luego descubren tu trampa, es cuando incumples más allá de la palabra y trasciende al plano privado deviniendo fraude. Aquí, además de incumplir el contrato, estás estafando. Sales del campo de incumplimiento contractual con un delito tipificado en el Código Penal. Mediante engaño, consigues sacarle dinero o algún bien a un tercero. Para que se entienda, es el mismo principio de los casinos”.

Respecto a la posibles penas de prisión por estafa, en el Código Penal Español se contemplan para estafas de mas de 400€, penas de entre 3 meses y 8 años, dependiendo no sólo de la cuantía estafada sino también de otras circunstacias.

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Así que si estás dispuesto a jugártela en tu minuto de gloria en Saber y ganar, y has conseguido burlar la seguridad con algún tipo de audífono o cualquier artilugio, mejor que te pillen con las manos en la masa que salir victorioso con tu bote y que te denuncien después. Es ahí donde la has cagado.

Supongo que cuando se diseña un concurso, se deben tomar todas las precauciones posibles para que no ocurra. Imagina un plató repleto de gente con una docena de concursantes y debes asegurarte de que ningún concursante ni ningún asistente tenga conexiones entre sí, además de poner los mecanismos in situ para detectar cualquier tipo de dispositivo electrónico en unos tiempos donde la tecnología ha dado un salto enorme. Como Montse es quien arranca los primeros programas en la dirección cuando un concurso de Gestmusic se estrena y, además, está detrás de toda la producción, le pregunto cómo se diseñan los principales concursos del país en materia de seguridad y confidencialidad.

"En los concursos, todo el contenido, ya sea preguntas o dinámicas, se trabaja desde dentro, no se externaliza nada"

“Cuando haces un concurso, la honradez desde dirección tiene que ser del 100 por cien. Todo el contenido, ya sea preguntas o dinámicas, se trabaja desde dentro, no se externaliza nada, y contamos con una base de datos que no se puede transferir en un pendrive. Por ejemplo, ahora en ¡Boom! hay un bote de 2,5 millones de €. Como la tecnología ha avanzado tanto, las preguntas se introducen en el ordenador 2 minutos antes de la prueba. Ni el presentador ni los concursantes tienen acceso al contenido hasta ese momento. ¿Deben tomarse tantas precauciones? Seguramente no, pero no cuesta nada prevenir cuando hay tantísimo dinero en juego, y es un procedimiento que solo suma”, explica Montse.

Por último, falta conocer la parte contractual, lo que firmas si vas a la tele, vaya. La experta en derecho del entretenimiento tiene una larga experiencia en materia contractual y pronto me insta de las consecuencias de firmar o aceptar los anexos de concursos como Pasapalabra o Gran Hermano.

“Se hace un contrato para todos en función de las reglas que hacen los creadores del programa y se ponen en los anexos. Se especifica que es lo que cedes, a lo que te comprometes y lo que cobras. Te puede decir que no tienes libertad, porque te piden ir a ciertos programas de la cadena o privarte del derecho constitucional de la intimidad, por ejemplo, o incluso puedes aceptar que habrán nuevas normas en un futuro que debes cumplir sí o sí. Esto ocurre en los realities, sobre todo”.

Esto es todo. Si pensabas inscribirte en un Pekín Express o en ir a visitar al bueno de Jordi Hurtado y querías diseñar algún tipo de artimaña para contar con ventaja sobre tus competidores, piénsatelo dos veces. O mejor tres, para analizar tu plan, porque además de la picaresca, en España somos especialistas en las chapuzas.