Las mujeres de las minas ilegales de oro en Perú

El fotógrafo Peruano Omar Lucas viajó a la ciudad La Rinconada para pasar tiempo con mujeres que trabajan 12 horas al día buscando oro.

por Omar Lucas
14 Julio 2015, 3:00pm

En Perú, las minas ilegales que están 5.400 metros por encima del nivel del mar, les proporcionan empleo peligroso y no regulado a los habitantes de la ciudad La Rinconada. Con frecuencia el clima baja a menos cero, y toda el área tiene recursos sanitarios y de cañería muy limitados. Supersticiones antiguas dicen que las mujeres no tienen permitido trabajar en las minas; por eso, se ven forzadas a buscar el oro sobrante en los deshechos que extraen los hombres del lugar. Se les conoce como las Hijas de Awichita, o pallaqueras, un nombre que hace referencia al dios que protege a los mineros.

El fotógrafo Peruano Omar Lucas viajó a La Rinconada para pasar un tiempo con estas mujeres. Logramos contactarlo por teléfono para que nos contara acerca de su experiencia.

VICE: Hola Omar. ¿Qué te dijo la gente sobre La Rinconada antes de que fueras allá?
Omar Lucas:
Me dijeron que era frío y rocoso pero que la gente podía ir y ganar mucha plata. Esto es mentira. La gente que va a menudo se queda porque no tiene más opciones, especialmente la población rural. La única gente que se vuelve rica son los contratistas mineros.

¿Por qué las mujeres no pueden trabajar en la mina?
La gente cree que si ellas trabajan el oro se va a desaparecer. El machismo es muy común en Perú y es reforzado por creencias antiguas. Entonces tienen que trabajar a unos metros de la entrada de las minas, donde buscan oro en los desechos que dejan los camiones.

¿Cómo es un día de trabajo de ellas?
De la ciudad a la mina hay como 40 minutos o una hora. Lo primero que hacen es un ofrecimiento al dios Awichihita. Hacen un hueco en las piedras donde ponen hojas de coca, licor anisado y dejan un cigarrillo prendido. Después se quedan desde las 6 a.m. hasta las 5 p.m buscando oro. A las 6 p.m. se ven más pallanqueras llegar.

Son días de trabajo muy largos. ¿A qué riesgos de salud se enfrentan?
Las enfermedades más comunes que afectan a los mineros son los problemas respiratorios como la tuberculosis. Las mujeres sufren de muchas infecciones urinarias porque no hay cañería o agua limpia; trabajan hasta 12 horas al día y no tienen ningún seguro médico.

¿Reciben alguna ayuda del gobierno? El lugar es considerado un tugurio, no tiene la legalidad de una ciudad o un distrito y la población depende más que todo de la minería. El gobierno lo sabe y ha habido un proceso de formalización de la industria muy lento en los últimos años, pero nada más. La pobreza es extrema.

¿Cómo encuentran oro en la oscuridad?
Aprenden después de pasar ahí tantos días. Para mí todas las piedras eran iguales, pero una noche que fui con ellas me di cuenta de que podían reconocer qué camión llevaba oro. Creo que saben por el tamaño de las piedras.

¿Hay algún otro futuro al que ellas puedan aspirar?
En la ciudad hay muchos bares y restaurantes. Me sorprendió la cantidad de cerveza, está en todas partes. Vi camiones gigantes entrando todos los días. Hay prostitución, especialmente de niñas menores de edad, y no hay control. Vi alrededor de diez policías sirviendo a un lugar de 50.000 a 70.000 personas, es ridículo.

¿Cómo te sentiste cuando retomaste tu vida después de llevar a cabo una tarea como esta? Definitivamente me afectó. La cámara tiende a ser una máscara que te protege pero cuando te la quitas en verdad te impacta como persona. La pobreza en Perú y en Latinoamérica esta en todas partes; incluso en la periferia de Lima puedes encontrar gente viviendo en las condiciones más precarias. Estar en contacto con estas realidades realmente te cambia la vida y te hace valorar las cosas de una manera diferente.

Entrevista por Laura Rodríguez Castro. Síguela en Twitter.