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Científicos dicen que una galaxia caníbal se comerá la Vía Láctea

Si en cuatro mil millones de años la Tierra sigue albergando vida, los futuros terrícolas serán deleitados con los cielos más espectaculares de la historia del planeta.

por Becky Ferreira; traducido por Daniela Silva
07 Octubre 2019, 5:51pm

Arte conceptual de la fusión entre Andrómeda y la Vía Láctea. Imagen: NASA

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

Andrómeda, nuestro vecino galáctico más cercano, se ha tragado múltiples galaxias más pequeñas durante su vida útil de 10 mil millones de años. Nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, está destinada a ser la próxima y más calórica comida de Andrómeda una vez que las dos galaxias colisionen en unos cuatro mil millones de años.

Para entender mejor la dieta y el pasado de Andrómeda —y para anticipar lo que nos espera como especie una vez que la Vía Láctea se fusione con ella— algunos científicos estudiaron el complejo halo de gas que rodea la galaxia con un detalle sin precedentes en un nuevo estudio publicado el miércoles pasado en la revista Nature.

Codirigidos por Dougal Mackey, investigador y astrónomo de la Universidad Nacional de Australia, los investigadores capturaron un panorama de Andrómeda que abarca cientos de miles de años luz.

Los resultados "ofrecen una idea de la historia de nuestro gran vecino más cercano", dijo el equipo de Mackey en el estudio. Las observaciones revelaron que Andrómeda ha sufrido al menos dos episodios importantes de alimentación: uno en los últimos miles de millones de años y otro durante una época mucho más antigua, cuando todavía era una galaxia joven.



Mackey y sus colegas probaron los restos digeridos de estos atracones galácticos con el Estudio Arqueológico Pan-Andrómeda (PAndAS, por sus siglas en inglés) operado por el Telescopio Canadá – Francia – Hawai en la cumbre de Mauna Kea, Hawai.

Como su nombre lo indica, el PAndAS se enfoca en reconstruir los orígenes, la evolución y la estructura actual de Andrómeda, haciéndolo parte de un subcampo astronómico especial llamado "arqueología galáctica".

Aunque la Vía Láctea también es una galaxia, Andrómeda parece haber estado más hambrienta en el pasado. Sus frenesíes de alimentación son conmemorados por dos grupos de cúmulos globulares, que son densas poblaciones de estrellas, orbitando a Andrómeda en ángulos perpendiculares entre sí.

"Los cúmulos globulares que medimos probablemente no se formaron cuando Andrómeda destruyó galaxias más pequeñas", dijo Mackey en un correo electrónico. "El escenario más probable, basado en las propiedades de los cúmulos, es que se formaron en las galaxias más pequeñas, y cuando esas galaxias fueron destruidas por Andrómeda, los cúmulos fueron depositados en el halo de Andrómeda".

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Andrómeda se ha comido varias galaxias más pequeñas, probablemente en los últimos miles de millones de años, con restos encontrados en grandes corrientes de estrellas. Imagen: Dougal Mackey, ANU

Los grupos de su evento de alimentación más reciente —que el equipo llamó el grupo GC-Sub— orbita alrededor de Andrómeda en un ángulo cercano al disco galáctico. En contraste, los cúmulos de la comida galáctica más antigua —llamada el grupo GC-Non— se arquean alrededor de la galaxia en ángulo recto con el disco. Esto sugiere que las dos comidas venían de diferentes direcciones cuando fueron capturadas y devoradas por Andrómeda, dijo el equipo.

The clusters from its most recent feeding event, which the team called the GC-Sub group, orbits Andromeda at an angle close to the galactic disk. In contrast, the clusters from the more ancient galactic meal, called the GC-Non group, arch around the galaxy at a right angle to the disk. This suggests that the two meals were coming from different directions when they were captured and devoured by Andromeda, the team said.

Mackey y sus colegas aún no están seguros de si Andrómeda se comió una galaxia grande durante cada uno de estos atracones, o si los cúmulos indican que se consumieron varias galaxias pequeñas.

Estudios anteriores han sugerido que M32, una pequeña galaxia satélite de Andrómeda, puede ser el núcleo despojado de una galaxia hipotética mucho más grande llamada M32p. M32p puede haber sido una cuarta parte de la masa de Andrómeda, pero gran parte de su volumen fue canibalizado por Andrómeda hace unos dos mil millones de años, por lo que la hipótesis continúa.

Mackey señaló que las observaciones de su equipo "son ampliamente consistentes" con este posible escenario, pero que actualmente hay "información insuficiente sobre el movimiento de M32 para vincular los eventos de manera confiable". Las observaciones futuras, incluso con el telescopio espacial Hubble, pueden arrojar más información sobre si el reciente evento de alimentación presentó un aperitivo cósmico o un platillo galáctico completo.

Será mucho más difícil descubrir qué estaba comiendo Andrómeda durante el atracón más antiguo, que debe haber ocurrido miles de millones de años antes del reciente.

"Ya no podemos ver las corrientes que quedaron de la destrucción de cualquier sistema o sistemas que hayan sido destruidos", dijo Mackey. "Las estrellas están allí, pero sus posiciones espaciales se han extendido desde hace mucho tiempo para formar una distribución general relativamente fluida".

Para desvelar ese misterio, los científicos tendrán que esperar hasta que los observatorios de próxima generación como el European Extremely Large Telescope (ELT) estén en funcionamiento. Estas instalaciones también podrían proporcionar observaciones de precisión de muchas galaxias cercanas y sus fusiones, lo que arrojaría luz sobre el pasado de Andrómeda y la Vía Láctea, y su futuro galáctico compartido.

"La Vía Láctea y Andrómeda tienen aproximadamente la misma masa", explicó Mackey. "Esto significa que la futura colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda no continuará de la misma manera que para las galaxias más pequeñas que Andrómeda se ha comido en el pasado".

"Con toda probabilidad, la colisión será muy perjudicial tanto para la Vía Láctea como para Andrómeda, lo que conducirá a la destrucción de sus discos espirales y a la formación de un sistema combinado mucho más elíptico", dijo.

Afortunadamente, los científicos predicen que esta colisión tendrá un impacto muy limitado en los sistemas estelares individuales como el nuestro, por lo que no hay necesidad de temer la próxima era de Milkdromeda. De hecho, suponiendo que el planeta todavía tenga vida en cuatro mil millones de años, esos futuros terrícolas serán deleitados con los cielos más estrellados jamás vistos en nuestro mundo.

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