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Salud

La ketamina podría ser utilizada para tratar el alcoholismo

La ketamina, un poderoso anestésico de caballo que también se consume de manera recreativa, podría convertirse en una sustancia clave para tratar a los alcohólicos que han decidido dejar de beber durante sus primeras semanas de sobriedad.

por Stephen Buranyi
25 Julio 2016, 6:20am

Imagen vía Flicker

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Aquellos que quieran combatir sus problemas con el alcohol en el Reino Unido podrían ser tratados con ketamina. Esta sustancia, un poderoso anestésico de caballo que muchos jóvenes consumen de manera recreativa cuando salen de noche, se utilizaría durante las primeras semanas de abstinencia.

En un nuevo ensayo realizado en la Universidad de Exeter y en el Hospital universitario de Londres, los investigadores han empleado pequeñas dosis del potente anestésico conjuntamente con tratamientos convencionales psicoterapéuticos para comprobar si resultan efectivos en la lucha contra el alcoholismo.

"Los actuales tratamientos para combatir el alcoholismo son, en el mejor de los casos, precarios: alrededor de tres cuartas partes de quienes se someten a ellos terminan regresando a la bebida 6 meses después, de manera que existe una necesidad urgente de encontrar tratamientos alternativos", cuenta Celia Morgan, profesora de psicofarmacología en la Universidad de Exeter, y una de las principales responsables del estudio.

'Podría ayudar a gente que se haya quedado atrapada en alguna espiral alcohólica. Podría impulsar a tu cerebro a registrar nuevas experiencias'

Lo cierto es que la ketamina ya ha demostrado ser un ingrediente de lo más efectivo para el tratamiento de la depresión, algo que ha rehabilitado su castigada reputación como anestésico de politoxicómanos. La ketamina ha revelado ser un antidepresivo único. Su efecto es muy rápido y a menudo los pacientes reconocen experimentar una mejoría anímica al cabo de uno o dos días de haber empezado a consumirlo.

Tal sería una indicación inmejorable para el tratamiento de las primeras semanas de sobriedad entre los alcohólicos. A menudo, es en este período, durante los primeros días de abstinencia, cuando la depresión golpea con más dureza al enfermo.

"Sabemos que en los casos de dependencia del alcohol, la depresión es un indicador de la recaída entre los pacientes durante las dos primeras semanas. Por eso, la idea sería ofrecer ketamina cuando las posibilidades de recaer son más elevadas", ha contado Morgan.

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El ensayo ha sido financiado por la sociedad benéfica de investigación médica del gobierno del Reino Unido y se ha diseñado en siete sesiones de terapia durante los cuales serán administradas un total de tres dosis de ketamina. Se petende que la ketamina actúe como una suerte de estabilizador de la depresión para que la terapia sea más efectiva.

Morgan asegura que los experimentos con animales demuestran que la ketamina podría ayudar a estimular las conexiones neuronales del cerebro. Y eso podría significar que actúe a favor de la terapia; esto es, aumentando las probabilidades de que los pacientes no la abandonen.

"Existen nuevas evidencias científicas en ensayos con animales que sugieren que sus cerebros tienden a ser más receptivos al aprendizaje tras haber consumido ketamina", comenta. "Ello podría ayudar a la gente que se haya quedado atrapada en la espiral del alcoholismo. Podría ayudar a que el cerebro del enfermo registre nuevas experiencias".

'Esto no tiene nada que ver con la búsqueda de ninguna experiencia mística'

Morgan no es la única que apuesta por esta teoría. Elias Dakwar, profesor de psiquiatría clínica en la universidad de Columbia, en Nueva York, trabaja para llevar a cabo un ensayo similar en el que pretende conjugar el uso de la ketamina con el de la terapia motivacional para combatir el alcoholismo. Según él, la manera en que el cerebro de la gente se adapta a la adicción es parecida a cómo lo hace con la depresión".

"En los procesos alcohólicos y depresivos, a menudo la gente reniega de su voluntad y de la fe en su autoeficacia y existe cierto sentimiento de resignación", comenta. "La idea de acudir a la ketamina para tratar la depresión procede de la convicción de que esta será capaz revertir la adaptación a la depresión a través de la plasticidad neuronal".

En otras palabras, la ketamina podría conseguir que el cerebro estuviera más dispuesto a generar nuevas conexiones y que dejara atrás los viejos patrones de comportamiento. Si eso sucediera, la ketamina se convertiría en una compañera ideal para una terapia cuyo objetivo no es otro que ayudar a la gente a cambiar por completo de hábitos.

Las dosis de ketamina que pretende emplear el tratamiento de Morgan es más elevada que la empleada en los tratamientos habituales de depresión, aunque no es suficiente como para generar la clase de disociación total que ha llevado a algunos científicos a considerar la ketamina como una sustancia psicodélica. Igualmente, la dosis de Morgan también será considerablemente inferior a la dosis empleadas habitualmente cuando se quiere utilizar a la ketamina como anestésico.

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"No es que estemos buscando ninguna experiencia mística", comenta Morgan. "Estamos hablando de un tratamiento que podría llevarse a cabo a través de la Administración de Sanidad inglesa (NHS en sus siglas inglesas). Se trata de una iniciativa que ha sido financiada por el gobierno, de manera que estamos considerando hacer cosas que son aceptables en ese contexto".

Ambos ensayos todavía están en fase embrionaria: el de Morgan arrancó en junio y se prevé que se extienda hasta 2017, mientras que el de Darkwar debería de estar concluido para finales del año que viene. Claro que si los resultados son positivos, el uso de la ketamina podría expandirse rápidamente.

El alcoholismo, como la mayoría de las adicciones, es rematadamente complicado de tratar y existen muy pocos fármacos que resulten efectivos para combatirlo. De acuerdo con el NHS, el nueve por ciento de la población masculina y el cuatro por ciento de la femenina del Reino Unido, estarían, actualmente, consumiendo alcohol a un nivel que se consideraría adictivo.

"Se trata de uno de esos trastornos prácticamente intratables para los que la gente lleva buscando una solución a base de fármacos desde hace mucho tiempo", concluye el doctor Dakwar.

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