Mundial 2018

The Hidden Flag: la bandera LGBT que desafió la homofobia en Rusia

Conversamos con las seis personas detrás de cada color de la bandera.

por Obed Ruiz
17 Julio 2018, 2:42pm

Foto: cortesía The Hidden Flag

Una de las principales preocupaciones de los aficionados de cara al Mundial de Rusia 2018 era el recibimiento y el comportamiento por parte de los rusos para con los fans y turistas de la comunidad LGBT, pues es conocido que en el país anfitrión las personas con distintas preferencias sexuales sufren violencia verbal e incluso física por parte de los ciudadanos y las autoridades.

Debido al régimen conservador que está fuertemente ligado a la presión de la iglesia ortodoxa, la comunidad LGBT debe vivir en la clandestinidad y pocos se atreven a manifestar públicamente su status en Rusia. La homosexualidad fue despenalizada en 1993 bajo el mandato de Boris Yeltsin, pero la acción se realizó por presión del Consejo de Europa y no por iniciativa propia. La aceptación es prácticamente nula ya que se sustenta en los vacíos legales de la Ley contra la propaganda homosexual, que entró en vigor en 2013; no se condena tener preferencias sexuales diversas sino que se prohíbe la difusión de cualquier tipo de propaganda de la homosexualidad dirigida a menores de edad. Obviamente, los límites no son claros y, según las autoridades rusas, se considera una violación a la ley cualquier tipo de manifestación amorosa de carácter homosexual en público debido a que puede “desorientar” a la niñez y a la juventud.

En el documental The Putin Interviews, del que se compartieron algunas escenas donde el presidente Vladimir Putin aclaraba la situación ante las preguntas de Oliver Stone, el presidente intenta justificar la postura de dicha ley, sin embargo sus palabras promueven la homofobia y la intolerancia. “Quiero dejar claro que no tenemos ningún tipo de limitaciones ni persecuciones basadas en el ámbito sexual”, asegura el líder ruso con tono defensivo, como si las acusaciones fueran falsas. Al aclarar los alcances oficiales detalla: “Hay una ley que prohíbe la propaganda homosexual orientada a menores de edad. La lógica de esta ley es dar a los niños la oportunidad de crecer tranquilamente sin que nadie influya en sus conciencias.”

En la escena siguiente continúa: “Puedo afirmar que, como jefe de Estado, considero que mi obligación es defender los valores tradicionales y familiares. ¿Por qué? Porque el matrimonio entre personas del mismo sexo no produce descendencia, mientras que nosotros debemos cuidar la tasa de natalidad el país”. Con dichas frases, en las que una risa cínica se le escapa, avala la negación a la apertura para que parejas distintas al “modelo tradicional” puedan contraer matrimonio y mucho menos adoptar, ya que en su defensa de tonos religiosos y nacionalistas no podrían aportar de forma natural un bien al crecimiento de Rusia.

La primera acción en contra de dicha postura sucedió el día de la inauguración del Mundial. El activista británico Peter Tatchell fue arrestado a unos metros de la Plaza Roja por manifestarse contra los abusos a los derechos humanos que se comenten contra los homosexuales. Semanas más tarde una campaña que pasó inadvertida para las autoridades dibujó en las calles de Moscú una bandera humana con los colores arcoíris, el símbolo más representativo de la comunidad LGBT y que hizo acto de presencia durante la Copa del Mundo bajo la campaña The Hidden Flag.

Foto: cortesía The Hidden Flag


La iniciativa corrió a cargo de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGBT), la más grande de la comunidad LGBT en España y se logró de la mano de la agencia LOLA MullenLowe. La protesta pacífica consistió en juntar a seis personas de distintos países y construir la bandera de la comunidad con las playeras del equipo de su país –que cada jersey correspondía a uno de los colores del estandarte. En las fotografías pueden apreciarse de izquierda a derecha la conjunción de los colores: rojo (España), naranja (Holanda), amarillo (Brasil), verde (México), azul (Argentina) y morado (Colombia). De esta forma, los seis activistas caminaron por las calles de Moscú, en puntos emblemáticos, para invitar a la reflexión.

La primera en reconocerse, que portó el rojo con la camiseta de España, fue Marta Márquez que vive en Madrid y me cuenta acerca de su descubrimiento: “Tenía veintialgo años y en un momento de mi vida me di cuenta que había algo que no encajaba y era que yo tenía una relación con un chico y había cosas que no terminaba de ver en comparación con mis amigas. Hice un viaje hacia mi interior y me di cuenta que mi orientación sexual era diferente”.

Parafraseando sus palabras, Marta tiene la suerte de vivir en España, uno de los países con más avances en cuanto a derechos LGBT, ya que las personas pueden andar por la calle libremente, pues la ley los ampara e incluso hay documentos donde se sostiene que la diversidad sexual de género y familiar debe impartirse como una materia curricular.

Foto: cortesía The Hidden Flag

Al recibir la llamada de invitación para que se uniera a la bandera para cuestionar la homofobia en Rusia su respuesta fue instantánea. “Me motivó mi activismo, la militancia, el tener ganas de cambiar el mundo, de hacer que las personas LGTBI vivan un poquito mejor si está de mi mano.”

De los seis representantes Marta es quien participa de forma más directa, trabaja en la FELGBT, tiene más de diez años como activista y organiza jornadas en toda Europa, no obstante, ser partícipe de The Hidden Flag fue una experiencia nueva: “Es la primera vez que hago algo a nivel internacional tan grande, tan llamativo, tan potente y la verdad me siento muy feliz por la repercusión mundial que está teniendo: es algo brutal”.

Al igual que los demás, el primer sentimiento que tuvo fue miedo al conocer la situación que se vive en Rusia, por lo que tuvieron que tomar sus precauciones, pero el miedo se fue disipando conforme caminaron por las calles y su acción pasaba desapercibida: "Para los turistas éramos simplemente un grupo de personas de diferentes países con nuestras camisetas disfrutando del Mundial como todo el mundo”, dice.

Foto: cortesía The Hidden Flag

Recuerda un encuentro con una pareja de lesbianas en la Plaza Roja: "Una de las personas de la producción tenía una amiga que se acercó con su novia a nosotros, nos contaron un poco cómo viven allí y me pareció muy valiente. Pienso que ellas simplemente con ese acto de ir por las calles de Moscú tomadas de la mano demostrando su amor es mucho más valiente que lo que hice yo”.

Aunque Holanda no participó en el campeonato, la tradicional playera naranja se hizo presente como el segundo color de la bandera, representado por Eric Houter. Él es heterosexual y se sumó a la iniciativa a petición de su hermano que no pudo asistir. Su presencia, más allá de cuestionar o suponer una fractura para la intención de The Hidden Flag fue una reafirmación para “que se vea que los heterosexuales también podemos luchar por esto”. “No solo defiendo los derechos de mi hermano, sino los de todo el mundo. El corazón es muy grande y debe ser libre”, así es como termina su testimonio en la página oficial.

El representante del color amarillo, que vistió la playera de Brasil con el nombre de Neymar en la espalda fue Eloi Pierozan. Nació en Paraí, una ciudad pequeña al sur de su país y actualmente tiene un año trabajando en Ámsterdam donde vive felizmente con su pareja. Para él no fue tan fácil abrirse, pues sabía que eso iba a provocar conflictos con su familia. El punto de apoyo surgió en su mamá, con quien siempre tuvo una relación muy cercana y que a pesar de que al principio fue difícil, después de pláticas y cuestionamientos encontró en ella y su papá el apoyo y el respeto necesarios, que también recibió su hermana lesbiana.

Me platica que para él la oportunidad llegó en un muy buen momento de su vida. Hace un par de meses se tomó un año sabático del trabajo y estaba interesado en hacer algo comprometido. Su momento de mayor tensión fue una de las primeras veces, cuando se pusieron junto a unos guardias, pero la gran cantidad de aficionados ayudó a no despertar sospechas. "La forma en que la gente nos veía era solamente como aficionados y era muy divertido”.

Foto: cortesía The Hidden Flag

Para él, la función del acto del que formó parte “Es sólo un mensaje de amor y aceptación para que la gente de la comunidad LGBT pueda ser quien es realmente en cualquier parte del mundo. Todos somos seres humanos y sólo queremos amar y ser amados y expresarlo, esto no es algo contagioso”, finalizó.

El cuarto activista fue Guillermo León, quien vestía el verde de la playera de México. La reacción de sus papás cuando les contó de su orientación fue distinta. “Cuando le conté a mi madre su reacción fue: ‘Siempre he creído que tienes la capacidad de amar a las personas por lo que son por dentro y no por lo que son por fuera’, pero a su papá le costó un poco más de trabajo, no fue sino hasta que Guillermo decidió mudarse a Barcelona que se dio el tiempo para que pudiera asimilar su situación. En esta ciudad conoció a Manuel Funez: “nos enamoramos profundamente y decidimos compartir nuestras vidas, el primero de junio cumplimos 5 años de casados”, redacta en el correo que me mandó. “[En México] es curioso porque puedes ser el mejor de la clase, el que mejor nada, el más amable, el más respetuoso, pero cuando dices que eres gay todo lo demás no cuenta, eres simplemente el gay y estoy seguro que mucha gente me recuerda simplemente así.”

En cuanto a su trato con los rusos puntualiza que todos con quienes pudo hablar fueron muy atentos, me confiesa que disfrutó la experiencia y que se quedará con los grandes recuerdos porque seguramente no le permitirán volver a Rusia en mucho tiempo o tal vez nunca, sin embargo, acentúa que por el proyecto es algo que vale la pena.

Vanesa Ferrario es cordobesa, se descubrió gay a los 23, cuando se fue a vivir sola. Su infancia fue en el seno de una familia católica, pero desde el inicio tuvo el apoyo de sus hermanos. Actualmente vive en capital con su pareja Lau, a quien considera el amor de su vida y con quien está a punto de cumplir tres años juntas.

A diferencia de los avances y la apertura por la que se sigue luchando hoy en día, Vanesa llegó al activismo para brindar la ayuda que ella recibió en menor manera para aprender a identificarse y vivir su vida: “Cuando me sentí tan sola al principio lo primero que hice fue buscar en internet alguna respuesta a ver qué coños era lo que me estaba pasando y por el activismo pude entender qué me estaba pasando, porque los gays de mi generación creo que crecimos sin ejemplos de cómo es ser gay en este mundo, cómo formar una familia, si se puede o no se puede, entonces como que había medio que construirlo”.

Asimismo, la forma en que se percibió es similar a los demás integrantes, con el escudo y el pretexto del Mundial: "Éramos unos hinchas más. Yo soy hincha de mi selección, me veo todos los partidos, espero cada 4 años el Mundial y también la Copa América. Sigo a mi selección, pero haber participado del Mundial de esta forma, reinterpretando las camisetas de la FIFA para convertirlas en una bandera gay en un país homofóbico o que está sufriendo de homofobia me pareció un símbolo poderoso e importante. Tanto para la gente que no puede ser libre de vivir como quiere en Rusia y en otros países, como para la FIFA que tiene un discurso machista retrógrado. Me parece que eso es lo más importante de esta campaña, el hecho de configurar las camisetas de los equipos en un símbolo de libertad, de amor y de orgullo”.

Vanesa me relata con risas de complicidad la forma en que incluso los que se acercaban por la foto se volvían parte de la manifestación si darse cuenta: “Si se nos acercaba alguno con camiseta roja lo pegábamos a la camiseta de España, si se acercaba uno con una camiseta de amarilla le acercábamos a la de Brasil y así la bandera se iba haciendo un poco más grande gracias a los otros aficionados, que también fue una forma muy linda de integrarlos”.

Foto: cortesía The Hidden Flag

El último en la fila es Mateo, un colombiano que vive en Francia y usó la playera morada de Colombia en las calles moscovitas. Inicia contándome un poco de cómo ha sido su vida y las primeras emociones en Moscú: “La verdad yo nunca he sido una persona muy activista. Creo que puedo decir que yo he tenido como un Gay Privilege Life. Mis papás no tuvieron ningún problema conmigo saliendo del clóset, mis amigos tampoco, entonces creo que esa facilidad que he tenido en mi vida me mantuvo un poco alejado del activismo, Al final fue un encuentro muy grande con mi realidad porque frente a todo lo que yo he vivido y lo que no. Cuando llegué a Rusia entré en pánico y me empecé a dar cuenta de lo que viven las otras personas y fue como una epifanía. Ya estando en Rusia si fue algo como hay gente que vive esto toda su vida y yo lo vivo unos días y estoy cagado de susto”.

Me comparte en la llamada que es una persona muy nerviosa, él mismo se define como sociohipocondriaco pues siempre siente que todo el mundo siempre está al pendiente de lo que hace, por lo que admite que se sentía como el más asustado de todos, pero el temor desapareció de a poco e incluso pudo distinguir en los demás aficionados en Moscú rasgos nacionalistas que les hacia que la unidad de ellos fuera algo pintoresco: “Nos veían a seis personas con diferentes camisetas y era como ‘ay, tan lindos los que deberían estar agarrados del pelo están todos juntos abrazándose’. La gente nos veía a y era chistoso porque al tiempo también al vernos empezaban a hacer cuentas y nos decían ‘ay, les faltó el alemán’, entonces llamaban al alemán y nos empezaban a montar gente encima.

Las fotos y las notas de The Hidden Flag no comenzaron a hacerse públicas sino hasta cuatro días después de que salieron de Rusia, cuando ya todos estaban en sus ciudades y no corrían ningún riesgo. Tal vez las personas en la calle no advirtieron la intención del acto de los que ahora son amigos, pero eso también debería implicar que los rusos se cuestionen los falsos estereotipos y los señalamientos que hacen a la comunidad LGBT, porque su postura homofóbica, y es algo que pudo evidenciar The Hidden Flag, solamente es un mecanismo que surge cuando están alertas y no ven solamente personas sino señalamientos que impiden un mejor desarrollo en las personas, porque fuera de contexto nadie tuvo problemas de tomarse la foto con los seis activistas ni tampoco se sintieron amenazados.

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