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#KuToo: el movimiento japonés contra el uso de tacones en el trabajo

Haciendo referencia al #MeToo, este movimiento juega con las palabras japonesas zapato (kutsu) y dolor (kutsuu).

por Shamani Joshi, y Edoardo Liotta; traducido por Daniela Silva
05 Mayo 2019, 2:30pm

Foto vía Pexels

Artículo publicado originalmente por VICE Asia.

Usar tacones duele. Para algunas personas, son un método de tortura moderna, para otras son un mal necesario. Sobre todo en Japón, donde muchas empresas aún esperan que las mujeres usen tacones para trabajar. Dejando de lado la situación profesional, incluso algunos bares han empezado a dar descuentos a las mujeres dependiendo de la altura de sus tacones.

Y ahora, alrededor de 19,000 mujeres en Japón se están oponiendo al código de vestimenta no oficial en oficinas que esperan que las mujeres usen tacones altos en el trabajo. Todo comenzó cuando la actriz y escritora independiente Yumi Ishikawa fue obligada a usar tacones mientras trabajaba en una funeraria, lo que la impulsó a lanzar una petición que se viralizó con bastante rapidez. Ella tuiteó sobre esto, expresando que su lugar de trabajo tenía un requisito de facto para que ella usara tacones a pesar de la incomodidad y obtuvo alrededor de 30,000 acciones. Esto es lo que dio origen al movimiento #KuToo de Japón.

Irónicamente, la palabra japonesa 'Kutsu' significa 'zapatos', mientras que 'Kutsuu' se traduce como 'doloroso'. Entonces, Ishikawa decidió combinar este sentimiento con el movimiento global #MeToo contra la misoginia para dar paso al propio movimiento de mujeres #KuToo. Después de una reunión con los funcionarios del ministerio de trabajo, Ishikawa emitió a los reporteros una declaración que decía: "Hoy presentamos una petición pidiendo la introducción de leyes que prohíban a los empleadores forzar a las mujeres a usar tacones como discriminación sexual o acoso". Agregó que incluso cuando se acercó al gobierno para hablar al respecto, una mujer dijo que simpatizaba con la petición y que era la primera vez que una voz tan predominante de mujeres había captado la atención del ministerio. "Después del trabajo, todas se cambian los zapatos por tennis o flats", dijo en su petición, enfatizando que los tacones a menudo causan juanetes, ampollas y dolor en la parte inferior de la espalda. "Es difícil moverse, no puedes correr y te duelen los pies. Todo por los modales", escribió, señalando que no se esperaba lo mismo de los hombres.



Para Ishikawa, este es el primer paso para un futuro libre de misoginia y en donde predomine el uso de zapatos planos, lo cual es un tema bastante alarmante en Japón. Apenas el año pasado, un parlamentario japonés hizo una declaración diciendo que las mujeres no deberían ser solteras y deberían tener múltiples hijos para no convertirse en una carga para el estado más adelante en el futuro.

El movimiento no exige ningún cambio radical, solo que las mujeres japonesas estén protegidas de la regla de facto de que deben usar tacones mientras trabajan o buscan trabajo. Para hacer esto, han pedido la implementación de leyes que prohíban a los empleadores discriminar a las empleadas que no usan tacones para trabajar.

Ahora, la petición ha dado paso a una discusión más amplia, comparando los tacones con la perturbadora práctica de vendarse los pies (en la que las jóvenes en China estaban obligadas a hacerlas más pequeñas), e incluso diciendo que la norma que obliga a los hombres a usar trajes formales para trabajar también debería cambiar.

Japón no es el primer país que lucha por tal cambio. Algo similar ocurrió en 2016, cuando más de 1,50,000 personas firmaron una petición contra los tacones altos en el trabajo en el Reino Unido. Esto fue para apoyar a la recepcionista Nicola Thorp, quien fue enviada a casa del trabajo por usar zapatos planos por la empresa de contabilidad PwC en su primer día como recepcionista temporal. Esto abrió la conversación sobre hasta qué punto las pautas de apariencia personal se percibían como sexismo, y una investigación sobre los códigos de vestimenta en el lugar de trabajo hizo que el comité de parlamentarios se diera cuenta de que incluso se esperaba que las mujeres que hacen trabajos como subir escaleras o cargar cosas pesadas usaran tacones. E incluso entonces, la norma se mantuvo porque el gobierno sintió que el margen de reparación ya existía en virtud de la Ley de Igualdad 2010. Sin embargo, esto sigue sucediendo, ya sea en la alfombra roja de Cannes, que requiere que las actrices usen tacones o Norwegian Air que le pide a sus azafatas que lleven una nota del médico si quieren usar zapatos planos.

Hay esperanza de que se implementen leyes para proteger a las mujeres que no quieren usar tacones altos. En 2017, el estado canadiense de Columbia Británica promulgó una ley que prohibía a los empleadores obligar a las mujeres a usar tacones para el trabajo, calificándolo de una práctica discriminatoria.

A las mujeres se les ha dicho históricamente que los tacones las harán parecer más "refinadas" y "femeninas" . Pero, bueno, ¿quién tiene tiempo para tacones cuando estamos huyendo de la misoginia?

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