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​Esta fotógrafa convivió con la muerte en un templo de Nepal durante un mes

La fotógrafa australiana Yani Clarke pasó un mes completo documentando la vida y la muerte en el Templo Pashupatinath de Nepal, donde se incineran más de 40 cuerpos al día.

por Fotos por ​​Yani Clarke
15 Abril 2015, 3:00pm

Todas las fotos por Yani Clarke.

Nota: algunas imágenes a continuación pueden resultar perturbadoras.

Este año, la fotógrafa australiana Yani Clarke pasó un mes completo documentando la vida y la muerte en el Templo Pashupatinath de Nepal, donde se incineran más de 40 cuerpos al día. Pashupatinath no es un lugar lúgubre a pesar de la presencia constante de la muerte y el dolor. En las fotos de Yani abundan hombres sagrados, monos y celebraciones. Aún así, este experimento es una forma muy íntima de enfrentar a la muerte por primera vez considerando que la fotógrafa tiene apenas 21 años.

VICE: ¿Por qué decidiste pasar tanto tiempo en el Templo Pashupatinath?
Yani Clarke:
Hace unos años ayudé a Jack Picone, mi mentor, a organizar un taller en Kathmandu y estuve un par de semanas en Pashupatinath. Desde entonces no dejo de pensar en ese lugar. Cuando me fui, me sentí culpable por no estar ahí. Regresé este año porque se supone que se va a abrir un crematorio eléctrico en unos meses. Esta costumbre se va a desvanecer poco a poco después de que se inaugure el nuevo crematorio.

¿Fue tu primer encuentro cercano con la muerte? ¿Fue difícil?
Aún recuerdo el primer cuerpo que vi y el olor de la carne. Mi mente dejó de trabajar. Poco a poco dejaron de afectarme las cosas que veía. Al final ya me había acostumbrado.

Tus fotos tocan otros temas además de la muerte. ¿Podrías contarme acerca de los hombres sagrados?
Hay muchos hombres sagrados en el templo que sólo van para ganar dinero y pasar el rato. Se la pasan fumando bajo el sol y cobran cuando los turistas les piden fotos. No me gusta pagar para tomar fotografías porque se pierde el significado. No debería ser necesaria una transacción financiera para capturar la imagen de una persona. Estos hombres, sagrados o no, eran muy amables. Unos hasta me agregaron a Facebook.

Las mujeres tienen prohibido entrar a las reuniones que capturaste. ¿Cómo lograste que te dieran permiso?
Todo depende de cómo reaccionas. Te ponen a prueba. Cuando entré, había cerca de 100 hombres reunidos. Uno de los hombres sagrados desnudos se acercó a mí y puso su pene en mi lente. Le tomé una fotografía y me reí, igual que todos. Después me fui a sentar junto a otro grupo de hombres desnudos. Trataron de ahuyentarme por horas. Cuando se dieron cuenta que no me afectaba, dejaron de notar mi presencia.

¿Cuál fue el ritual que más te impactó?
Una cremación budista que vi poco antes de irme. El cuerpo estaba envuelto en seda naranja y flores de cempasúchil. En la tradición budista, la hija se encarga de encender el fuego para cremar el cuerpo. Estaba a unos metros y vi cómo una niña de mi edad tuvo que prender el cuerpo de su madre. Estaba llorando. En ese momento se me acercó una mujer que no conocía y me abrazó. Las dos nos quedamos a ver la cremación. Fue muy gráfica. Se veía que le había pasado algo muy feo a esa mujer, su columna vertebral se le iba a salir por el esternón, además su cuerpo ya estaba en descomposición porque en el budismo se toman días para purificar el cuerpo. Cuando quitaron los velos de seda y la envoltura de plástico, casi se le cae un brazo.

Suena muy triste. ¿Crees que esta experiencia cambió tu opinión con respecto a la muerte?
Si no convives a diario con la muerte, te parece algo ajeno. Casi no se habla de la muerte. Tocaste una fibra sensible porque justo me acabo de enterar que un amigo murió en un accidente automovilístico. La vida es frágil. Todo cambia cuando muere alguien cercano a ti.

En general, ver tantos muertos hizo que le tuviera mucho respeto a mi entorno. Más que nada, tengo ganas de cumplir todas mis metas, ser honesta, abierta, y no aferrarme tanto a las cosas materiales. Todo es efímero y la muerte no tiene nada de malo. Lo único malo es nuestra forma de verla.

Entrevista por Laura Rodríguez Castro. Síguela en Twitter.