'Ha sido doloroso tocar protegido por policías': VICE News habla con Matisyahu

Tras ser vetado y readmitido por el festival Rototom y negarse a hacer una declaración reconociendo el estado de Palestina, el cantante judío Matisyahu celebró su único concierto en España rodeado de varios policías de incógnito.

|
23 Agosto 2015, 3:50pm

Imagen por Luca Sgamellotti/Rototom 2015

Matthew Paul Miller, aka Matisyahu, se siente "realmente bien". Son las 2h de la madrugada, han pasado 20 minutos tras la finalización de su concierto en el Festival Rototom, el evento de reggae y cultura rasta más importante de Europa, y una "sensación de liberación" recorre la cara con ojeras de este cantante judío de 36 años que en la última semana ha protagonizado uno de los episodios más tensos del verano musical en España.

La cancelación de su concierto hace una semana por parte de la organización del festival abrió una polémica que empezó en la red y llegó hasta los gobiernos de Valencia — la comunidad española donde se celebra el Rototom desde hace seis años — España, Estados Unidos e Israel. Todos criticaron el veto al artista hebreo, que la embajada de Israel en España calificó de "censura ideológica".

El detonante fue lo que la dirección del Rototom denunció en un comunicado oficial como un "boicot" y una serie de "presiones, amenazas y coacciones promovidas por BDS Valencia [franquicia española de la organización transnacional Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel] al considerar que podían alterar gravemente el normal funcionamiento del festival". Esa situación, según su equipo directivo, "impidió gestionar la situación con lucidez".

En el comunicado el festival afirmaba que "rechaza el antisemitismo y cualquier tipo de discriminación religiosa; respetamos a la comunidad judía".

Con un pasado ultraortodoxo de tirabuzones, sinagogas, ritmos reggae y hip hop y abuso esporádico de drogas; con un repertorio musical cada vez más pop y letras a medio camino entre la reflexión religiosa y las tribulaciones espirituales; con una barba que al desaparecer de su rostro provocó el enfado de miles de fans; convertido en estrella global como solista de reggae, rap y beatbox, Matisyahu llegó a la noche estrella del Rototom, el día de cierre, entre fuertes medidas de seguridad.

Al terminar el concierto, en el que él y su banda actuaron protegidos por varios policías españoles de incógnito, el cantante estadounidense atendió a VICE News para reflexionar sobre los momentos previos, las presiones y su decisión de actuar delante de miles de fans que corearon sus canciones y con cerca de un centenar de activistas pro-palestinos concentrados en las primeras filas del escenario principal con banderas de Palestina.

Hola Matisyahu, ¿cómo te sientes después de todo lo que ha pasado?
Matisyahu: 
Me siento realmente bien. Ha sido difícil pasar por esto, sobretodo sacar adelante el recital. El boicot que sufrí al principio en el festival fue doloroso, pero una vez que ha pasado este día, y después de ver a la gente haciendo fuerza y dándome apoyo… sinceramente me he quedado sorprendido. Viéndolo desde la perspectiva de este momento, ha sido maravilloso.

¿Cómo ha sido la experiencia durante el concierto?
Como te digo me siento bien… pero el concierto ha sido una experiencia difícil. Ya sabes, no ha sido un trago sencillo cantar sabiendo que tenía a varios policías protegiéndome a mi lado y ver a cientos de personas dándome la espalda y enseñándome el dedo del medio [Matisyahu levanta la mano izquierda y hace el gesto].

Imagen por Gemma Badia

¿Qué pensabas cuando te has visto tocando delante de cinco banderas del estado de Palestina?
Las banderas estaban literalmente delante de mi cara, no podía ver casi nada, la verdad.

¿Le has gritado al público que si "las banderas representan un sentimiento", que "es lícito usarlas"? ¿Lo piensas realmente?
Creo que de algún modo [el cerca de un centenar de personas que han silbado su actuación y han ondeado banderas de Palestina] han cumplido lo que trataban de hacer. Han logrado hacer que se sintiera su presencia. Eso ha sido indudable. Pero no me lo he tomado mal, lo he usado como gasolina para mi fuego y mi pasión, para crear una experiencia positiva y de unificación para todo el mundo. Espero haberlo logrado.

"Esta noche no ha sido fácil pero después de todo me siento agradecido por haber tenido la oportunidad. Gracias!"

Más allá de banderas, ¿qué le dirías a la gente que te silbaba y gritaba "¡Palestina libre!"?
Que no son capaces de ver más allá de algunas cosas que creen que saben de mí. No ven más allá de sus puntos de vista y sus ideas, pero yo simplemente he salido ahí y he tratado de sacar adelante un mensaje de paz y de amor a través de la música. Como sabéis, no quiero hablar de ello demasiado. Solo dar las gracias a mi banda, porque ellos no son judíos y se han visto envueltos en esto sin poder decir nada. Me han apoyado y son mis amigos.

Los grupos que pedían que no dieras el recital te acusaron de hacer apología de la violencia mediante tu canción Heights, en la que cantas "Dropping bombs on your moms, yes, unto your dismay" ["Lanzando bombas sobre vuestras madres, sí, hasta vuestro desmayo"]
Es ridículo. En Estados Unidos, en la jerga del hip hop, y más cuando escribí la canción, en los 90, cuando era un niño, "dejar caer bombas" significa dejar caer las letras. Es decir, que si digo que "dejo caer mi bomba sobre ti" es que estás escuchando mis letras. No tiene nada que ver con estas cosas que he leído en Internet y que son completamente ridículas.

También te han acusado de tocar en un concierto en apoyo de una asociación de amigos de las Fuerzas de Defensa Israelíes.
También he cantado con raperos palestinos, y de eso no habla nadie. Yo toco con quien sea. Al fin y al cabo esa es mi actitud. Toco para quien quiera escuchar mi música.

¿Cómo ha sido la semana desde que te pidieron escribir esa declaración sobre el estado palestino? ¿Realmente te negaste?
Soy un músico judío, nada más. Ha sido una semana emotiva pero lo cierto, lo que hay que entender, es que estoy de tour y cada noche tengo que salir a actuar; cada día me tengo que sentar en la furgoneta durante seis horas, dormir mal, comer en cualquier sitio y dormir cada día en un sitio. Así es la vida de un músico de gira: te olvidas del mundo a tu alrededor y simplemente te subes al escenario y haces tu trabajo.

El boicot a Matisyahu en España: las voces y los matices de la polémica. Leer más aquí.

¿Siempre ha sido así? ¿Cuanto peso tenían la religión y las costumbres jaradíes [una de las ramas más ortodoxas del judaísmo] en tu música y tu vida y cuál tienen ahora?
Te lo cuento a grandes rasgos para que puedas entenderlo: cuando era joven de algún modo me sentía perdido, muy perdido. Buscaba respuestas y pensaba que esas respuestas iban a solucionar mis preguntas y hacerme sentir completo, hacerme sentir un todo. El caso es que con el paso del tiempo he empezado a encontrar preguntas y respuestas más cómodas. He descubierto que es más auténtico dejar de sumar y sumar ideas, respuestas y cosas que creo que sé y empezar a estar más interesado en las preguntas. Tener la mente más abierta… aunque esto no ha cambiado ni desplazado mi identidad judía.

¿Qué le dirías a los que te critican?
Que la libertad de expresión es la libertad de expresión. Acabo de bajarme del escenario y podría estar muy enfadado y cabreado con los que han intentado molestarme o llegar hasta mí, pero en realidad no lo veo así. Lo que pienso es que se me ha dado la oportunidad de tocar mi música, y punto. Si luego quieren meterse en Internet y llamarme capullo, son libres y pueden hacer lo que quieran, cada uno tiene su karma. Éste es mi mensaje: nada de grandes ideas, y nada de obligar a aceptar o prohibir nada, aunque sea desde una perspectiva política. Mi mensaje es que lo que dejas en el mundo, la energía que mandas, todo lo que hagas… te vendrá de vuelta en un momento dado.

¿Qué quieres decir?
Odio decirlo pero siento que hemos sido echados a perder en lo relativo al antisemitismo: durante 3.000 años la gente ha estado peleando contra el antisemitismo, y yo me siento dentro de esa tradición. Ser un judío en este mundo significa que a veces tienes que superar obstáculos y luchar contra las opiniones que vierten sobre ti.

¿Sientes que te han juzgado por tu pasado?
No. No lo pienso. No creo que el problema haya venido por esto. Creo que se me conoce como a un intérprete judío, un artista judío. ¿Y sabes lo que te digo? Esto es algo que mi generación entiende bien: yo creo que es antisemitismo, y no de todo el mundo. 

Sigue a Quique Badia en Twitter: @qbadiamasoni

Imagen de portada por Luca Sgamellotti/Rototom 2015