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Quesadillas de león, chinches y alacranes: lo más raro del mercado de San Juan

La consigna fue probar las cosas más extrañas que encontrara en este lugar y creo que lo logré.

por Ollin Velasco
21 Agosto 2018, 7:44pm

Fotografías de Paulina Munive. 

Artículo publicado por VICE en Español.

Luego de todo el revuelo que causó el decomiso de cuatro tarántulas que se iban a vender en tacos dentro del mercado de San Juan de la CDMX, la curiosidad me llevó hasta sus pasillos repletos de comida exótica. La consigna era clara: tenía que probar las cosas más raras que encontrara, y creo que lo logré.

Este mercado es una joya gastronómica de la capital del país, casi todos lo conocen por sus insólitos productos comestibles, no obstante, también tiene carnicerías tradicionales, pescaderías, fruterías, restaurantes y una zona gourmet en la que se venden quesos finos, locales e importados, así como tapas y vinos.

El mercado de San Juan existe desde 1855 —en ese tiempo era un tianguis indígena en el que se rumora que llegaron a vender hasta esclavos— y ahora recibe cada año a miles de locales arriesgados, así como extranjeros bien informados que buscan un poco de peligro en sus cerca de 360 locales.

Las carnes exóticas en San Juan sólo están permitidas para la venta si cuentan con un permiso especial emitido por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), mediante el que se certifica que esos animales no están en peligro de extinción, ni bajo protección especial.

Esa fue la razón por la que decomisaron las tarántulas: eran de una variedad conocida como "rodillas rojas", de la cuál ya no hay ejemplares. En teoría, todas las carnes raras que se encuentran reglamentadas en este lugar provienen de granjas, con ello evitan la caza de animales en vida silvestre que pudieran estar en riesgo.

El hambre y la afición por lo desconocido no tienen límites, para muestra, estas rarezas que harían dudar hasta al más fuerte de estómago.


JABALÍ


Esta cabeza no estaba en venta ni a disposición de algún comensal despistado. Eran los restos de un ejemplar de cerca de 80 kilos que pronto sería confinado en alguno de los congeladores cercanos, para luego ser pregonado a los cuatro vientos.


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Precio: El kilo de esta carne, lista para convertirse en hamburguesas, cuesta 600 pesos mexicanos (32 dólares).


Alacranes


En taco o solos, son igual de terroríficos. Se supone que están completamente libres de veneno, pero eso no quita la sensación de estar esperando una ambulancia para ir al hospital más cercano al hincarles el diente. Estos, aseguran los vendedores, son de los favoritos de los turistas estadounidenses y chinos.


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No me pasó nada, pero sin duda prefiero verlos nadando dentro de una botella de mezcal o caminando en su hábitat natural, que así de sueltos por el mundo.

Precio: Cada uno de ellos vale 130 pesos (7 dólares).


Hormigas voladoras


Son de mis insectos favoritos. También les llaman chicatanas y casi siempre se les pasa por un comal, así que son crujientes y tienen un sabor final parecido al chocolate. En estados como Oaxaca e Hidalgo se les prepara en salsas picantes y son deliciosas para acompañar cualquier platillo, o simplemente para ponerlas en medio de una tortilla caliente y hacerlas taco.

En esta temporada saben más ricas porque abundan con las lluvias y puedes estar seguro de que te las están vendiendo frescas.

Precio: Un kilo de esta diminuta especie voladora cuesta 5 mil 500 pesos (293 dólares), pues su disponibilidad está condicionada por la cantidad de agua que caiga del cielo entre junio y octubre.



Quesadilla de saltamontes


Para mi gusto, el acompañamiento fue bastante raquítico. Pero al final el platillo estuvo a la altura de mis expectativas. Un saltamontes más en la tortilla quizás hubiera estado ideal.

No es muy agradable comer algo que te mira fijamente, pero en estos casos siempre tendremos la opción de cerrar los ojos, sentirlos crujir en la boca e imaginarlos siendo felices brincando en el monte.

Nada como un animalito que sí es capaz de sólo alimentarse con hierbas.

Precio: Cada saltamontes tostado cuesta 30 pesos (2 dólares), y un taco como el de la foto, 90 (casi 5 dólares).


Cocodrilo


Mordisqueé la esquina de una rebanada y me supo a pescado. Le tengo un amor especial a todo lo que provenga del agua, pero el cocodrilo sabe mucho a humedad, difícil de definir. Es chicloso, no volvería a probarlo otra vez.

Precio: Un kilo de esta carne ronda entre 600 y 700 pesos (De 32 a 37 dólares).



Quesadilla de león


Por fortuna tenía queso y trozos de pimiento morrón asados, porque por sí misma la carne de león es dura y se siente pegajosa. El sabor es muy bueno, pero no sé si a ello también contribuyeron las gotas de salsa roja que le puse.


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Imaginarme al león me desacomodó las vísceras, pero igual terminé comiéndome todo.

Precio: La quesadilla vale 80 pesos (4.5 dólares), pero el kilo de león, listo para echarlo a la parrilla, cuesta 850 pesos (45 dólares).



Jumiles


También se les conoce como "chinches de monte" y son unos insectos consumidos principalmente en los estados de Morelos y Guerrero. Tienen un sabor bastante leve: primero saben a tierra y al final dejan una sensación ligeramente picosa. Pero saben bien, los pondría sin problemas sobre un guacamole.


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Precio: En el puesto donde los probé me dijeron que el kilo cuesta 6 mil pesos porque son muy difíciles de recolectar, y que son más ricos si se les prueba vivos.


Lechones de treinta días


A estos sólo fui capaz de verlos de lejos. Sé que hay mucha gente que es fan de comerse a estos cerditos recién nacidos porque tienen un sabor único, pero a mí la sola imagen se me hace bastante atroz. Descansen en paz, bebés.

Precio: Los que pesan entre 5 y 8 kilos, cuestan 800 pesos la pieza (42.5 dólares), y los que están entre 8 y 12 kilos, 1200 (cerca de 64 dólares).


Paleta de alacrán


Después de un día de sobresaltos y descubrimientos agridulces, creí que encontraría consuelo en una paleta de caramelo. Pero en el mercado de San Juan hasta los dulces pueden venir con premio.

Precio: Podría decir que este dulce no tiene precio, pero la verdad es que me costó 30 pesos (cerca de 2 dólares).


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