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La historia de la publicación DIY que mantuvo a las bandas de gira durante décadas

La revista 'Book Your Own Fuckin' Life' ayudó a innumerables bandas de punk en la era anterior a internet.

por Kevin Warwick; traducido por Álvaro García
03 Junio 2019, 4:00pm

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

Cuando Maximum Rocknroll anunció a mediados de enero que dejaría de publicar su revista impresa tras la edición de mayo —que termina en el número 432 para ser exactos— hubo indignación pública por parte de los punks de todo el mundo. Como se esperaba, la gente compartió muchos recuerdos en internet, que es exactamente donde quedará alojado todo el contenido de MRR en el futuro a partir de ese momento.

Durante mucho tiempo, los devotos de Maximum Rocknroll elogiaron a la revista y a su personal por escuchar y revisar cada cassette demo que les enviaban por correo, especialmente teniendo en cuenta que muchas de esas reseñas representaron los primeros artículos de prensa para las bandas punk principiantes. Más aún, se volvieron poéticos acerca de cómo MRR y su fundador, el fallecido Tim Yohannan, trabajaron para conectar escenas underground o poco reconocidas de un código postal a otro, fomentando el descubrimiento de músicos, fundadores de disqueras, escritores de música y aficionados a las revistas con ideas afines (y accesibles).

Esa última parte es clave, por supuesto. Maximum Rocknroll fue fundada por parias, para parias, y gran parte de su misión durante los 36 años de su existencia impresa ha sido potenciar a este último grupo al exponerlo a redes de subculturas que se adhieren a un código de resistencia similar. Y, a su vez, facilitar las relaciones entre esas redes.

A principios de los años 90, la revista dio un paso más allá al convertir lo que describe como su "entusiasmo incansable por las bandas y escenas de punk y hardcore DIY de cada continente habitado del mundo" en la guía más crucial de recursos para salir de gira para las bandas punk sin recursos. Durante la siguiente década, se podían encontrar copias de Book Your Own Fuckin 'Life en cada camioneta de los años 80 recorriendo Ohio con una remolque de mudanzas y una calcomanía de "Minor Threat" pegada en su ventana trasera. Solo pregúntenle a Beto sobre eso.

Los orígenes de Book Your Own Fuckin 'Life se remontan a la edición de junio de 1989 de Maximum Rocknroll (#73) en la que Kamala Parks escribió una columna titulada "Book Your Own Fucking Tour". En ella, Parks —que era colaboradora habitual de MRR en los años 80, así como cofundadora de Berkley's 924 Gilman St., un recinto punk para todas las edades— daba consejos y explicaba los procesos que usó para agendar giras para bandas del Área de la Bahía como Operation Ivy, Neurosis y Crimpshine.

Desglosada en siete pasos distintos —como "Paso 1: Haz conexiones con todas las personas del mundo del Punk Rock" y "Paso 4: ¡Comiencen a hacer llamadas, por dios!"— la columna defendía la etiqueta, la preparación y la organización mediante "muchísimas" formas (aunque las formas son "muy poco punk"). Al final, los editores de Maximum Rocknroll también incluyeron un anuncio en el que cuestionaban si deberían publicar una sección en cada número que enlistara a los "encargados de reservaciones, sus ciudades y números de teléfono, así como si era un club o no, para todas las edades o no". Se alentaría a los encargados de reservaciones a enviar postales con su información pertinente y a hacerlo cada mes para que MRR pudiera realizar un seguimiento de las operaciones. Se alentaba a que las bandas enviaran comentarios buenos y malos sobre los encargados de las reservaciones.

La sección mensual "Book Your Own Fuckin' Tour" de Maximum Rocknroll se convirtió en un proyecto masivo que requería su propia impresión. Book Your Own Fuckin 'Life debutó con su edición de 1992 e hizo más que solo ofrecer información de contacto para los encargados de las reservaciones. Proporcionaba listas de otras bandas, disqueras, lugares, estaciones de radio, distribuidores, tiendas de discos y libros, revistas y otras herramientas misceláneas, por estado, por provincia y por país. Ahora había miles de números de teléfono reales para llamar a seres humanos reales, y había direcciones reales para enviar música real a buzones reales. Por el precio de un dólar, tu banda tenía todo lo que necesitaba para reservar su propia gira.

"Definitivamente tuve copias de Book Your Own Fuckin 'Life antes de tener copias de Maximum Rocknroll ", recuerda Laura Jane Grace de Against Me! y The Devouring Mothers. "Era el santo grial de la información, particularmente en el sur de Florida. Recuerdo específicamente haber contactado a Legion of Doom en Columbus y pensar 'tengo su dirección ahora y puedo enviarles una cinta'. Así fue como llegué a ABC No Rio por primera vez. Con el recurso de: 'Ahí está la dirección'".

"Recuerdo haber visto una copia en una tienda de discos en Rapid City, Dakota del Sur. En ese momento, no conocíamos a nadie, así que fue genial tener la oportunidad de reservar conciertos en otros lugares", explica Kody Templeman, de las bandas de Wyoming The Lillingtons y Teenage Bottlerocket. "Estaba entusiasmado. Cuando salió el siguiente número, pusimos nuestra información allí y lo usamos para reservar casi toda la primera gira de The Lillingtons". (Su listado está en la edición del '96.)

"[Todos los miembros de Chisel] fueron a la universidad en Indiana y comenzaron a hacer amigos en la escena punk de Chicago, pero en cuanto a las giras, Book Your Own Fuckin 'Life nos sacó del Medio Oeste", explica Ted Leo, de Chisel, Ted Leo & the Pharmacists, y The Both. "Sabíamos dónde se estaban haciendo los conciertos. Simplemente no sabíamos con quién hablar. Lo bueno de Book Your Own Fuckin 'Life era toda la gente que no trabajaba en clubes y no estaba inundada con demos. Ellos invertían su tiempo en tener una escena y hacer que las cosas sucedieran".

Algunas de esas personas también se ofrecieron como voluntarios para recopilar y repasar las bolsas de correo de los listados que llegaron después de que la revista publicara su convocatoria anual. Mientras que Book Your Own Fuckin' Life fue guiada por Maximum Rocknroll, se reclutaba a un colaborador cada año para ayudar a presentar el próximo número a cambio de un poco de dinero, algo de distribución compartida y exposición junto con la marca MRR. El único detalle es que el "co-presentador" era el responsable de darle cohesión a todo el asunto de la manera más digerible y comprensible.

El colectivo anarco-punk con sede en Minneapolis Profane Existence, que existe hasta el día de hoy, asumió la tarea poco envidiable el primer año. También comenzaron la tradición de incluir un prólogo en el que se detallaba lo laborioso y minucioso del proceso de revisar miles de postales, a veces ilegibles. De hecho, viajando al pasado y mirando esas 65 páginas de listados de la edición del '92, con entradas de Screeching Weasel, Born Against y Rancid (que incluía el número telefónico de "Lint", también conocido como Tim Armstrong), el esfuerzo sigue siendo muy apreciado.

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Como una de las varias colaboradoras que trabajó en la edición de 1994 de Book Your Own Fuckin 'Life, Melanie Walski tuvo el privilegio de escribir su propio prólogo. El texto divertido simplemente comenzaba: "No sabía exactamente qué demonios iba a experimentar cuando acepté trabajar en esto. Realmente fue una mierda". Lo escribió como parte de Rocco Publishing, una pequeña editorial con sede en Chicago que en su mayoría publicaba pequeñas series de revistas y vinilos de 45 RPM y que se había asociado con MRR para trabajar en el tercer número de BYOFL.

"Todos teníamos como 20 años. Estaba en Universidad del Sur de Illinois Carbondale en ese momento y recuerdo haber estado en casa y haber recogido decenas y decenas de postales que las personas nos enviaban", explica Walski, ahora profesora de alfabetización en la Universidad del Norte de Illinois. "Ingresábamos la información de las postales en una gran computadora de escritorio que tenía Jason. Nadie tenía computadoras. Casi cualquier banda que enviara algo, siempre y cuando cumpliera con los criterios —con los valores de todo— lograba entrar".

Hay algunos listados legítimos de eventuales bandas rockstar como AFI y Jimmy Eat World. Esta última incluye la dirección del hogar de un joven Jim Adkins en Mesa, Arizona, acompañado de la excelente descripción: "Fuertemente influenciado por MTX, Radon y Horace Pinker, pero no dejes que eso te engañe". Otra gema particularmente extraña de esa edición del '94 es para el Cook County Hospital en Chicago, que dice: "Si estás quebrado, tienen que curarte. Si tienes un doctor en casa que te respalde, te darán medicamentos gratuitos". La dirección y el número de teléfono también fueron incluidos.

"Había tanta información inexacta o incompleta", recuerda Walski. "Solo tratar de ubicar cosas sin internet, un lugar donde puedes escribir 'Código postal de St. Louis'... No recuerdo exactamente cómo lo hicimos, pero sí recuerdo tener libros físicos de códigos postales. Fue un gran trabajo".

El Book Your Own Fuckin' Life en el que Walski trabajó con Rocco se había duplicado en tamaño desde la edición del '92, compilada por Profane Existence. Con un total de 137 páginas de listados, y varias páginas más de anuncios, la guía del '94 —incluso hoy en día— parece que fue un recurso importante no solo para las bandas que querían salir de gira, sino también para los chicos dispuestos a reservar sótanos y salones comunitarios en sus pequeños poblados poco frecuentados. Una revisión rápida de "Promotores & Lugares" revela listados para un Pizza Express en San Carlos, Arizona, así como un lugar en Shreveport, Louisiana, llamado "Jeff's Place", que si lo imaginamos, no es más que el lugar donde vive un tal Jeff.

"Recuerdo que me sorprendió la cantidad de jóvenes que estaban organizando conciertos en sus casas y sótanos. Eso me impresionó mucho", cuenta Walski. "Jóvenes, no adultos. Los adolescentes se arriesgaban y decían: 'Puedes venir y quedarte en mi casa'. Confiaban los unos en los otros porque todos compartían un código determinado".

Gracias a Book Your Own Fuckin 'Life, ese código se extendió con rapidez. A medida que más y más bandas se aventuraban fuera de sus escenas locales, creando redes de subculturas en Norteamérica y otras partes del mundo, las giras resultantes a menudo presentaban obstáculos entretenidos. O se asemejaban a diferentes grados del infierno. Dependiendo de tu umbral de dolor.

Reservar una gira de tres semanas con un par de meses de anticipación parece ser el enfoque perfectamente responsable (¡quizás demasiado responsable!) para cualquier banda de punk, pero cuando te dispones a conducir a través de varias zonas horarias, mientras dependes de adolescentes ambiciosos para conseguir lugares con electricidad, las cosas pueden ponerse difíciles.

Para Laura Jane Grace, la primera gira de un mes de Against Me! —que reservó por completo a través de Book Your Own Fuckin 'Life y amigos por correspondencia— fue en realidad una experiencia entretenida: "Había una falta de fiabilidad que aportaba un sentido de aventura. Imagínense dejar un teléfono celular dentro de alguna casa punk y que la persona que contesta es con quien vas a reservar el concierto. Es posible que ni siquiera viva allí para cuando llegue la fecha de la gira. Había una gran probabilidad de que llegaras y nadie tuviera idea de que iba a haber un concierto".

"Creo que nuestro primer concierto punk fuera del estado fue en The Pink House en Carolina del Norte. Fue organizado por Aaron Cometbus y reservado a través de Book Your Own Fuckin 'Life. Llegamos y eran siete u ocho bandas más. Tocabas cinco o seis canciones. Yo estaba feliz de tocar esas cinco o seis canciones".

Kody Templeman se ríe de la primera gira de The Lillingtons y recuerda su aventura de una manera un poco diferente: "Estoy seguro de que había muchas personas que pensaban, 'Claro que sí, voy a poner un listado en Book Your Own Fuckin' Life para poder reservar algunas bandas'. Muchos de los lugares eran salones comunitarios, y muchas veces la policía cancelaba los conciertos. Llegábamos a algún lugar y alguien decía: "Sí, nos clausuraron la semana pasada". Tenías que llamar con anticipación para pedir instrucciones. Era un tiro de dados que alguien contestara el teléfono. Pasabas mucho tiempo en la gasolinera, en el teléfono público, con tu tarjeta de llamadas".

Con cada nueva edición de los años 90 de Book Your Own Fuckin 'Life, los listados continuaban aumentando a medida que el underground se hacía más consciente de sí mismo. La edición del '96 incluyó 138 páginas, mientras que la edición del '99 alcanzó el máximo de 153 páginas. Muchos de los listados adicionales parecían provenir de bandas, distribuidores o revistas ubicadas en estados originalmente subrepresentados como Wyoming o Rhode Island, así como países como Yugoslavia y Argentina (hay una gran cantidad de listados argentinos). Las escenas fueron sin duda reforzadas o incluso establecidas cuando las copias de BYOFL llegaron a las manos de punks emprendedores.

A medida que aumentaba el tamaño de cada edición, el arte de compilar se hacía cada vez más difícil. Rich Black, que anteriormente publicó una revista punk de larga duración en Long Island llamada Under the Volcano, admite que aceptó casi con aprensión la tarea de co-presentar la edición de 1997 de Book Your Own Fuckin 'Life (El número 6, para aquellos que llevan la cuenta) .

"Entonces Maximum Rocknroll dijo: 'Oigan, todavía estamos esperando que alguien colabore'. Realmente fue por la desesperación de traer algo al mundo que pensé que debía existir", explica Black. "Hubo alrededor de 4,500 listados, la mayoría de los cuales llegaron por correo postal. Fue un desastre, pero un buen desastre".

Además de mantener el barco a flote, Black, quien después de trabajar en un sindicato durante casi 30 años ahora trabaja en la tienda de vinos de un amigo, dice que estaba apagando pequeños incendios constantemente. Por ejemplo, usaba WordPerfect en lugar de un procesador de texto compatible con Mac, que usaban en Maximum Rocknroll, así que la clasificación de los listados se convirtió en una pesadilla ("Pensé que solo tendría que presionar un botón y quedaría ordenado"). En un momento dado, desapareció un paquete completo de postales, lo cual obligó a Black a solicitar una prórroga a Tim Yohannan ("Definitivamente quería llamarme maldito imbécil"). Las entregas de los listados llegaron mucho después de la fecha límite, seguidas de cerca por las personas que se quejaban de no haber aparecido en el número ("No están preparado para eso. Para decirles, 'Oigan, la fecha límite fue hace cuatro meses'"). Y luego, por supuesto, estaba el placer interminable de lidiar con listados de grupos de odio, tanto de nazis como de bandas, encargados de reservaciones y disqueras a las que les gusta guardar rencor.

A medida que avanzaban los años 90, una década felizmente inconsciente de la inminente ubicuidad de internet, las copias anuales de Book Your Own Fuckin 'Life eran casi una garantía, en gran parte gracias al incansable esfuerzo de personas como Black y Walski. Sin embargo, su determinación no fue replicada por nadie en la edición del '98, que nunca se publicó.

La guía regresó triunfalmente en 1999, con más listados que nunca. Compilada por un grupo de seguidores de Book Your Own Fuckin 'Life llamado Amoeba Collective, no solo tenía una dirección web —donde los listados podían agregarse o editarse a voluntad— sino que también se parecía a un directorio punk más que nunca. La inmensa edición de 1999 se lee como una guía telefónica, en la que cada banda de punk de preparatoria sentía que era un rito de paso enviar su nombre, dirección y número de teléfono para poder confirmar su existencia. Algunas de las bandas que habían estado utilizando la guía durante años comenzaron a notar que sus conexiones más fuertes se estaban desgastando.

"Poco después de esa primera gira donde usamos Book Your Own Fuckin 'Life, nos dimos cuenta de que era una especie de recurso agotado", revela Laura Jane Grace. "Cada contacto en la publicación había sido usado por tanta gente. Algunos de ellos estaban desgastados y agotados".

Para los músicos de finales de los años 90 que ya habían estado de gira durante años, las relaciones más importantes comenzaron a materializarse como las que habían forjado en esas primeras giras. Aunque no era perfecto, Book Your Own Fuckin 'Life proporcionó una red inicial para punks y chicos hardcore que compartían ideologías similares, que es exactamente lo que se propuso hacer. Las bandas tenían el poder para aventurarse fuera de sus escenas locales y conectar bandas y encargados de reservaciones de otras escenas.

"Años más tarde, cuando Chisel hizo su primera gira por Estados Unidos, estoy bastante seguro de que aún estaba en contacto con las personas que conocí durante esa primera gira por el Medio Oeste. Tu red se expande gradualmente a medida que conoces a más personas", señala Ted Leo. "Conseguimos conciertos sin usar Book Your Own Fuckin 'Life al no tener miedo de hablar con las personas de las bandas, darles un número o presentarles un demo. Una vez le dimos un demo a Seam, de Chicago, y nos llamaron y les dijimos: "Vamos a tocar durante una semana en la mitad del sur de Estados Unidos, si están interesados".

Templeman pensó que ponerse en contacto con las bandas en las ciudades donde The Lillingtons querían tocar era la mejor manera de conseguir un concierto: "Pude hacerme amigo de Bill [Morrisette] de Scooby Don't, que ahora está en Dillinger Four. Lo llamaba para tener conciertos en Minneapolis. Brian Peterson era un encargado de reservaciones para el Fireside, en Chicago. Terminamos conociéndolo muy bien. Si Book Your Own Fuckin 'Life no hubiera existido, quién sabe hasta qué punto habríamos llevado a la banda".

Cuando Book Your Own Fuckin 'Life entró al nuevo milenio y las interminables alternativas de internet para hacer reservaciones alcanzaron una visión más clara, los responsables decidieron eliminar por completo los listados de las bandas de su edición impresa. La edición de 2002, que de nuevo fue compilada por Amoeba Collective, cuenta con un prólogo que dirige a todos los punks al sitio web de BYOFL. Con la migración de los listados de las bandas solo a internet, el número se redujo a 101 páginas (con menos anuncios). Mientras que Book Your Own Fuckin 'Life aún contenía listados útiles de distribuidores, promotores y disqueras, el hecho de que ya no pudieras pasar a la página de Dakota del Sur para ver qué bandas de punk eran realmente de Dakota del Sur se sentía antitético a su misión.

Finalmente, la llegada de MySpace en 2003, así como el inevitable diluvio de los foros de mensajes de música en línea, marcaron el final de las copias impresas de Book Your Own Fuckin 'Life. La guía pasó a un formato completamente en internet antes de experimentar una lenta e inevitable muerte. El sitio continuó actualizándose hasta 2011, que es exactamente donde se mantuvo actualizado hasta que la dirección www.byofl.org fue eliminada por completo. Y así, BYOFL se había convertido en una reliquia punk de una era anterior a internet. Pero no significaba que había perdido todo su valor.

Hether Fortune —una artista solista que anteriormente tocaba en Wax Idols y White Lung— admite que aunque Book Your Own Fuckin 'Life no era parte de su generación, aún así se inspiró en su misión: "Crecí en la zona rural de Michigan; para el contexto, la tienda de discos a la que iba en East Lansing, llamada Flat, Black & Circular, estaba a un viaje de 45 minutos de distancia. Solía ir allí todo el tiempo cuando era adolescente. Un día había un número de Book Your Own Fuckin 'Life de los años 90. Era enorme. Comencé a verlo y recuerdo que me sentí abrumada por la cantidad de opciones que había. Incluso si no estaba actualizado, pensé: 'Oh, vaya, la gente realmente hace estas cosas. Por sí mismos'".

"Vivía en el medio de la nada. En realidad, en la nada misma. No había nada que hacer excepto pedir aventón para asistir a conciertos a dos horas de distancia en Detroit o usar internet", explica Fortune. "Todavía no se me había ocurrido la idea de que podía crear mi propio evento hasta que empecé a ver esas revistas y descubrí que todo estaba en internet. Entonces dije: 'Oh, eso es lo que debes haces. Crea tu propio evento dondequiera que estés, sea lo que sea que estés haciendo, y así construyes una comunidad'".

Entonces Fortune organizó un concierto a 15 minutos de su casa. Tenía una temática de los años 80 y presentaba a ocho bandas. "Tenía DJs de drum-and-bass, bandas de metalcore, bandas de emo. Fue muy ambicioso". Según Fortune, también fue un gran éxito. Los chicos de su preparatoria acudieron porque estaban emocionados de tener algo que hacer cerca, y de la misma manera en que Laura Jane Grace estaba feliz de viajar a Carolina del Norte para tocar cinco canciones en The Pink House como una de las siete bandas de la noche, las bandas que Fortune reservó a través de MySpace estaban igualmente entusiasmadas.

En 2019, el apogeo de BYOFL se siente muy lejano. Sin embargo, el enfoque sistemático y casi paciente con el que se compiló y se aprovechó —ya sea que implicara revisar bolsas de correo con postales ilegibles, o inflar la cuenta de larga distancia de tus padres llamando a un lugar tras otro de estado en estado— no fue otra cosa que un esfuerzo do-it-yourself, el cual sigue siendo importante para muchas personas.

"Definitivamente miro hacia atrás con anteojos color rosa; al encanto del mundo pre-internet y muchas cosas que eran tan divertidas sobre el descubrimiento y las conexiones personales que parecían requerir un poco de esfuerzo extra", aclara Ted Leo. "Es probable que ese mundo no vaya a regresar. Al mismo tiempo, aún intentamos llevar a muchas bandas jóvenes de gira. Hablo con ellos y los llego a conocer como personas. Parece que no les falta nada".

Del mismo modo, Laura Jane Grace apoyó y encarnó el espíritu de los okupas y las casas punk en sus primeros años en Against Me! Incluso menciona en una canción que "las arenas de la banda son solo sótanos y librerías en un Estados Unidos subterráneo" (arenas are just basements and bookstores across an underground America).

"Acababas tocando en los lugares más extraños. La casa de unos chicos en Des Moines, Iowa. Una habitación encima de un garaje donde los adolescentes literalmente se aventaban contra los muros de yeso. Todos fuera de sí, por haber consumido cosas", cuenta. "Y tú piensas, '¿cómo llegamos aquí? ¿A dónde vamos mañana?' Dabas tu concierto, te quedabas allí, pasabas el rato y bebías licor de malta. Luego te movías al siguiente destino. Era lo mejor".