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Once empresas deciden las noticias que les llegan a los mexicanos

El estudio llamado ¿Quién mueve los hilos de los medios? revela que esta concentración tiene trasfondos políticos que influyen en la libertad de expresión, ya que son quienes reciben la mayor publicidad gubernamental.

por Ollin Velasco
23 Marzo 2018, 4:42pm

Foto por Simón Sánchez/Cuartoscuro.com.

En México son sólo 11 grupos empresariales los que controlan la difusión de las noticias que consume la mayor parte de la población. Y casi todos ellos están ligados a familias de gran poder en el país.

La lista está encabezada por la familia Azcárraga, propietaria del Grupo Televisa, y a ella le sigue la familia Vázquez Raña, con el Grupo Empresarial Ángeles (Excélsior, Imagen Radio y Grupo Imagen Multimedia), así como la familia Salinas Pliego, quien a su vez posee el Grupo Salinas (Azteca Uno y ADN40).

De acuerdo con un estudio y monitoreo llamado ¿Quién mueve los hilos de los medios?, el listado continúa con Carlos Slim Helú, de Grupo América Móvil, Juan Francisco Ealy Ortiz con Grupo El Universal y Vargas Gómez con Grupo MVS.

Los resultados de esta investigación pudieron salir a la luz sólo después de analizar a los 42 medios noticiosos más importantes e influyentes del país —entre televisivos, radiofónicos, impresos y digitales—, mediante el proyecto Media Ownership Monitor (MOM) México.

Así, se descubrió que esta concentración de propiedad tiene trasfondos políticos que influyen decisivamente en la libertad de expresión, así como en el tipo de contenidos que se presentan masivamente a los mexicanos.

Revolver las aguas negras

Uno de los descubrimientos más importantes que hizo el MOM México, a través de periodistas e investigadores provenientes de Reporteros Sin Fronteras y el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos A.C.), fue que “casualmente” a las 11 empresas dominantes se les asigna la mayor cantidad de publicidad oficial; es decir, por parte del gobierno.

Y esto no es nuevo, sino que data de tiempos en que la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tendía nexos que eran como “secretos a voces” con los dueños de los medios de comunicación del momento en el país.


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Otra de las cuestiones relevantes que el equipo de investigadores encontró en el camino fue, al mismo tiempo, un obstáculo de la investigación y un tema periodísticamente relevante: obtener datos confiables sobre consumo de medios fue una odisea, debido a que no se difunden públicamente.

Entonces, lo que se hizo fue cruzar datos de estudios académicos con observaciones de expertos en la materia. Como parte del proceso de selección se valoró la incidencia que tienen estos grandes medios en la agenda informativa porque, según asegura Salvador Frausto, uno de los responsables del proyecto, “ello determina su influencia en la opinión pública”.

Trabajar para jefes sin nombre

Que un puñado de familias con intereses muy específicos —incluso más allá de lo estrictamente mediático— esté detrás de las empresas de noticias más grandes e importantes tiene serias repercusiones en la calidad y veracidad del periodismo mexicano.

De hecho, los resultados del proyecto, que fueron vaciados en una página web que funge como gran base abierta de datos públicos muestran que, después de las audiencias —que consumen ese tipo de contenidos hegemónicos—, los más vulnerados por la situación son justamente los periodistas.

Las líneas editoriales de los medios para los que trabajan son clarísimas y están definidas con antelación, lo cual hace que su libertad de expresión se vea acotada con frecuencia.

Si a eso se suma que más de la mitad de las empresas comunicacionales analizadas no dan a conocer públicamente quiénes son sus dueños, la situación se agrava. ¿Cómo se puede trabajar con independencia si no se sabe quiénes son los verdaderos jefes?


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Además, pese a que en México el sector de medios crece casi cuatro veces más que la economía nacional (8.6 por ciento contra 2.5 por ciento, respectivamente), la disparidad entre una industria periodística vigorosa y sus precarias condiciones laborales es "descarada", aseguran los investigadores.

La brecha entre lo que perciben los millonarios dueños de los medios y la mayoría de los reporteros es abismal: los primeros son millonarios y están sentados a la derecha del poder; los segundos son 'pobres' y luchan por mejores condiciones de trabajo y seguridad para no ser las siguientes víctimas letales.

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La iniciativa de Reporteros Sin Fronteras y Cencos A.C. es única en la historia del país. Y, aunque es exhaustiva, no está concluida. Los mismos promotores del proyecto aseguran que seguirán investigando y alimentando la página web con nuevos descubrimientos, e incluso invitaron a periodistas externos a hacer contribuciones, si así lo desean.

De lo que se trata es de desenmarañar los hilos ocultos por tanto tiempo detrás de los medios mexicanos. Y para eso se necesita un esfuerzo de un tamaño proporcional a todo el tiempo que los engranes “secretos” de la situación se movieron sin descanso y en silencio.

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