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Todas las fotografías son cortesía de Tlacolulokos.

Artistas oaxaqueños se apoderan de la biblioteca central de L.A.

Cynthia Arvide

Estos murales del colectivo mexicano Tlacolulokos están rompiendo clichés del indígena migrante con "Oaxacalifornia".

Todas las fotografías son cortesía de Tlacolulokos.

Una mujer ataviada con un rebozo y tenis de marca se toma una selfie, mientras que un niño con pantalones kaki y gorra lleva en la mano varios plumones, listo para hacer su marca. Son personajes en la serie de murales que han transformado temporalmente el interior de la biblioteca central de Los Ángeles, California.

En este sitio, desde hace más de 80 años, los muros contaban otra historia. Unas pinturas comisionadas al ilustrador Dean Cornwell en 1933 revestían las paredes con imágenes idealizadas de la historia de California y la fundación de la ciudad de Los Ángeles, mostrando pobladores indígenas en un lugar secundario y sumisos ante la llegada de colonizadores europeos.

Todas las fotografías son cortesía de

Pero a manos del colectivo mexicano Tlacolulokos, conformado por un par de artistas de Tlacolula, Oaxaca, hoy se cuenta otra realidad. La intención es poner luz sobre las comunidades migrantes, su idioma y cultura en el contexto actual, con el enfoque en el lenguaje. Tan sólo en Los Ángeles se cuentan 250 mil personas que hablan zapoteco. De ahí que la palabra Oaxacalifornia resuma bien esta realidad. El proyecto de los murales va dentro de la iniciativa “Visualizando el lenguaje: Oaxaca en L.A.”.

Darío Canul (1984) y Cosijesas Cernas (1992), los integrantes del colectivo, han logrado poner a la pequeña ciudad de Tlacolula en el mapa y dar una imagen más auténtica de las personas de su comunidad. Su escuela y su espacio de exhibición ha sido la calle. Su trabajo nació como una reacción al arte y la gráfica que estaba en auge en 2006 en Oaxaca. “Era hacer un trabajo contestatario a esos colectivos y a esa producción oaxaqueña idealizada. Los animalitos, los indios bonitos”, explica Darío.

“Quitarle algunos elementos idealizados a la producción oaxaqueña. Como el color, por ejemplo. Muchas [de nuestras] piezas son en blanco y negro. También era dignificar las historias de las personas de a pie. En todos los murales aparecen personas que conocemos”, agrega.

En 2014 Tlacolulokos presentó una exposición en el MUAC llamada el “El Sur nunca muere” donde exploraban la idea de romper con los clichés de un arte oaxaqueño colorido y alegre, para dar paso a mostrar gente de todos los días, mujeres vestidas de tehuana pero con tatuajes y que estudian, bailan y salen a manifestarse en la calle.

Su trabajo resultaba perfecto para lo que buscaba la directora de la biblioteca central de Los Angeles, Maureen Moore, quien quería mostrar lo que significa ser indígena y migrante en esa ciudad, dar una nueva visión y entrar en diálogo con un el mural existente, de Cornwell. Los artistas hicieron un viaje de estudio a Los Ángeles, para entrar en contacto con estas comunidades.

El resultado es una narración visual rica en elementos que traspasa fronteras y que se vuelve muy particular, de la gente que emigra y se adapta a su nuevo entorno. “Es ese análisis de la construcción de la identidad, cómo vamos adaptando diferentes elementos, de la actualidad a nuestro contexto cultural. Y en este caso cómo la gente se vuelve bien orgullosa de ser de Oaxaca pero dentro de ese contexto que es Los Ángeles, usan tenis, celular, andan trabajando en la globalidad (sic) pero guardando una nostalgia a su origen”, dice Darío, quien cuenta que también hicieron otros murales callejeros, por su cuenta, en Los Ángeles.

“Para el orgullo de tu pueblo, por el camino de los viejos y el recuerdo de los olvidados” es el título de la serie de murales, y estará en exhibición hasta enero de 2018 en la Biblioteca Central de Los Ángeles.


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