Qué tan asqueroso es nunca limpiar tu baño

Ese anillo mohoso lleva ahí por lo menos tres semanas.

por Ryan Brown; traducido por Elvira Rosales
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nov. 20 2017, 5:00pm

El escenario: es sábado por la noche y estás en medio de una reunión escandalosa con tus amigos. El licor está corriendo, están pasando la mota y una bocina gigante, que funge también de mesa, retumba con hip hop. Revisas tu teléfono y la mujer con la que te has mensajeado durante semanas dice que va para la fiesta. Por la emoción, el nerviosismo y sobre todo ese licor tienes que mear.

Entras al baño de "tu amigo", enciendes la luz y miras el trozo de porcelana más espantoso e infestado de moho que hayan ocupado personas de treinta y algo. La sola vista sería suficiente para hacer que los forenses gritaran, “¿qué clase de seres humanos viven aquí?" Y, ahora, la mujer que te interesa está por llegar en cuestión de minutos, a punto de experimentar esta fosa séptica por sí misma.

Los hechos: el concepto de un inodoro es asqueroso sin importar cuántas veces lo limpies. Es un dispositivo atado al suelo que recoge tu mierda varias veces al día (si eres como yo). Pero existen otros instrumentos hogareños que son mucho más desagradables que la dichosa taza. El celular que tocas constantemente y colocas junto a tu cara aparentemente es diez veces más sucio que el asiento del baño. El escritorio, donde pasas la mayor parte del tiempo durante el día y donde también sueles comer, es sucio como no te imaginas. La esponja que usas para limpiar objetos que después te llevarás a la boca es súper asquerosa también. Aunque existe una falsa creencia de que puedes contraer enfermedades de transmisión sexual si posas tus nalgas en un asiento sucio, ya fue refutada.

Lo peor que podría pasar: tu compañero tendrá un anillo de moho realmente desagradable en "su" baño. Los hongos bacterianos se generan por el agua estancada, ya que la gente no jala la palanca lo suficiente y esto provoca que las bacterias crezcan con el tiempo. Un dato más súper asqueroso —porque me vale si te molesto—, claro que hay partículas fecales y urinales en el asiento y el piso, lo cual es muy poco deseable.


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“El gran riesgo de contraer una infección es más probable si tocas la superficie inmunda del baño con tus manos, luego tocas tu boca o tu comida, algo que espero no haga la gente”, dice Allison Agwu, profesora de enfermedades infecciosas pediátricas y en adultos en la Escuela de Medicina John Hopkins. Tu amigo no tiene hijos, pero imagínate tratando de que los mocosos mantengan sus manos alejadas del asiento cuando están en entrenamiento.

Esto es lo que pasa: incluso si no estás tocando la superficie, jalar la palanca manda partículas de lo que haya dentro —popó, pipí, vómito (la lucha contra la cruda es real)— lanzándolo a 30 centímetros al aire. Y esa fuente invisible de porquería contiene bacterias que podrían causar una infección.

Lo que probablemente pasará: Agwu sostiene que el anillo de la perdición en el baño quizá no destruya tu salud. “Los restos permanecerán en la superficie del agua y la bacteria crecerá. Pero a menos de que bebas esta agua mohosa o dejes que salpique tu cara, el riesgo no es muy alto”, dice.

“Todos tenemos pesadillas acerca de que los baños son muy asquerosos y sucios, pero a menos de que comas directamente de la taza, donde estás expuesto a la salmonella o si tienes una enorme herida en el cuerpo que permita a las bacterias entrar en tu cuerpo, definitivamente deberías preocuparte más por las personas que no se lavan las manos”, dice Agwu. Tampoco contraerás enfermedades de transmisión sexual, dice. Quizá consigas llevar materia fecal en tus manos o en la ropa —lo cual es asqueroso—, pero es muy poco probable que adquieras una infección a menos de que lo que toques sea una persona infectada.


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Qué decirle a tu amigo: aunque es posible contraer una infección gracias a un asiento de baño asqueroso, es igual de probable morir de vergüenza si la novia en potencia y sus amigas asumen que tú —quiero decir, tu amigo— fue criado por lobos salvajes. Agwu dice que lavar el baño una vez a la semana (quizá más si tienes roomies) es un buen punto de referencia cuando se trata de limpieza. Pero existen otros problemas en el cuarto de baño por los cuales también deberías preocuparte.

“Siendo honestos, las superficies son lo que más debería preocuparte”, explica. El lavabo, el suelo y las manijas son muchísimo más asquerosas, porque las tocas frecuentemente con tus manos y pies. “Por favor, como mínimo, lávate las manos si te niegas a lavar el baño por la razón que sea”.

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