Identidad

Cómo la Virgen de Guadalupe se convirtió en un ícono

En el aniversario de su primera aparición, observamos la evolución del símbolo que tiene especial resonancia para el pueblo mexicano.
CDMX, MEXICO: la imagen de la virgen atada a una camioneta afuera de la Basílica de Guadalupe. (Foto de Miguel Tovar/LatinContent/Getty Images)

Tenía 14 años cuando mi abuela me compró una playera blanca, barata con una calcomanía de la Virgen de Guadalupe. Nos encontrábamos en un tianguis al norte de la Ciudad de México. En la imagen, la virgen llevaba un vestido modesto que parecía un viejo camisón con un patrón de flores rojas. Su cabello oscuro estaba cubierto con un velo azul adornado con estrellas y caía hasta sus pies y sobre los picos de una luna, misma que al principio confundí con la cornamenta de un toro. Sus manos estaban entrelazadas en el centro de su corazón, mientras flotaba sobre la espalda de un querubín y rayos solares emanaban desde atrás de ella.

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En un estrecho puestito, el comerciante colocó las letras de mi nombre sobre la imagen color sepia. Con unos cuantos pases de la plancha caliente sobre las letras “XIMENA”, selló el pegamento y mi nombre quedó impreso. No pude esperar a ponerme la playera en casa, en Brookfield, Illinois al suroeste de Chicago donde pocas personas se ven como yo, hablan español o entienden el significado de la Virgen de Guadalupe. Nunca sentí vergüenza de mi herencia mexicana, pero tampoco me identifiqué públicamente con algún símbolo. Cuando tuve la playera, fue la primera vez que recuerdo haber sentido orgullo por tener raíces indígenas.

A través de los años, mi abuela me mandó todo tipo de productos relacionados con la Virgen de Guadalupe: brazaletes, tarjetas de oración y figuras hechas a su imagen. Cuando estaba en la universidad, incluso me mandó una estatua de escayola de 80 cm que había pintado a mano. Cuando llegó, estaba rota en cientos de fragmentos. Aunque estaba tan dañada que fue imposible repararla, tampoco pude deshacerme de ella. Así que pasé semanas pegando esquirla por esquirla. La escultura sigue en mi clóset a día de hoy, como recordatorio de mi abuela y mi herencia mexicana.

Peregrinos cargan una enorme pintura de la virgen afuera de la basílica en CDMX. La principal celebración de la Virgen de Guadalupe es el 12 de diciembre, fecha en que se presentó ante el indio Juan Diego en 1531. La gente viaja a pie desde todas partes del país, algunos durante semanas, para asistir a la celebración. (Foto de Ann Johansson/Corbis vía Getty Images)

La Virgen de Guadalupe no sólo es preciada para mí y mi familia. Como la describe el National Museum of Mexican Art de Chicago, "Su nombre e imagen se han convertido en sinónimo de la mexicanidad, ya que encarna el tema central al que cualquier estudio de identidad mexicana debe recurrir inevitablemente".

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El origen de la Virgen de Guadalupe data del 12 de diciembre de 1531. Ese día, en el cerro del Tepeyac, ubicado a las afueras de la Ciudad de México, un pastor indígena llamado Juan Diego tuvo una visión de la virgen María en ropajes aztecas. María le dijo en lengua india que construyera un templo en su honor. Después de varias visiones, ocurrió un milagro: Diego descubrió que la imagen, ahora icónica, de la virgen había quedado misteriosamente impresa en su tilma (manto). Este evento sobrenatural ayudó a perpetuar el culto alrededor de ella e inspirar la creación del templo, lugar que se ha convertido en sitio de peregrinaje que recibe más de 20 millones de visitantes al año, según la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México.


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La visión de Diego es especial, porque se cree que fue la primera vez que un azteca veía a la virgen María con rasgos físicos propios de los indígenas. Su piel morena era semejante al de Tonantzin, una de las muchas diosas adoradas por el pueblo azteca. La representación visual de la Virgen de Guadalupe también evoca imágenes católicas tradicionales. Algunos creen que se parece a la virgen embarazada del Apocalipsis en el Libro de Revelaciones, quien es descrita como “arropada por el sol, con una luna a sus pies y una guirnalda de 12 estrellas en su cabeza”.

Algunos expertos ven una conspiración en el mestizaje de la virgen, combinando la cultura azteca y europea. Dudan de la impresión milagrosa en el ayate de Juan Diego e incluso la misma existencia del pastor indígena. Más bien, creen que todo es un mito maquinado por los españoles para conquistar México e inspirar la conversión religiosa al catolicismo. Los cuestionamientos críticos a la Virgen de Guadalupe se originaron primero en la iglesia católica en 1888 por el historiador Joaquín García Icazbalceta. Pero independientemente del origen de la virgen, los académicos modernos como Allen Yeh y Gabriela Olaguibel la comprenden como un vehículo de los indígenas para preservar su propia cultura en medio de las persecuciones de los españoles.

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Hoy en día, el ícono se ha convertido en la encarnación de la realidad moderna mexicana como un crisol. En él, ella también se ha convertido en un punto de confluencia para el pueblo mexicano. Delia Cosentino, profesora asociada de historia del arte y arquitectura en la DePaul University, quien imparte una cátedra sobre la Virgen de Guadalupe, me dijo que la virgen es la imagen más difundida en el hemisferio occidental. Incluso ha sido mencionada por personajes famosos como Beyonce y Kim Kardashian.

Sin mencionar los millones de devotos alrededor del mundo o los altares en todo el continente americano, así como algunas ciudades europeas como París, donde hay un altar dedicado a ella en la catedral de Notre-Dame. En su honor, la gente enciende veladoras y oran por ella. Y en el aniversario de su aparición a Juan Diego, masas de personas viajan hasta la basílica a pie, llevando a cuestas su imagen o estatua. Quienes no pueden ir a México, representan su propia peregrinación, caminando en su honor a través del calor de California o la nieve de Chicago.

Para comprender mejor su historia tan compleja y la intensa devoción que inspira en el mundo actual, conversé con Cosentino. Esto es lo que me dijo la experta.

VICE: Sé lo que la Virgen de Guadalupe significa para mí, pero en términos más generales, ¿qué representa?
Delia Cosentino: ella es el símbolo católico en unión con una nueva tradición. Pero en tiempos modernos, se ha convertido en un símbolo nacional. Dentro de esas categorías, tiene un sinnúmero de significados. Si eres mexicano e indígena, quizá tengas una relación muy particular con la virgen y la llames Tonantzin. Y si no eres indígena, pero sí mexicano, es casi un sinónimo de la bandera nacional. El hecho de que su imagen a menudo se asocie con las clases oprimidas es una función de uso moderno. Sus raíces ambiguas le han permitido transformarse en un símbolo para quienes no tienen voz.

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¿Qué papel juega su color de piel en este sentido?
En México, existe una larga historia de racismo basado en el color de piel. La virgen tiene piel oliva, característica que subraya la idea de que se trata de una imagen pensada para hablar hacia y sobre el pueblo indígena.


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¿Cuál es la conexión entre la Virgen de Guadalupe y la diosa azteca Tonantzin?
La verdad es que no sabemos tanto sobre Tonantzin. Es importante reconocer que Tonantzin era una de las muchas diosas de la tierra, algo típico en el politeísmo. Sólo resultó ser quien, según la tradición, fue venerada en el Tepeyac. Esa es su conexión con la virgen de Guadalupe.
No sería cierto insinuar que Tonantzin era una diosa dominante. No era importante en el panteón azteca. No se le rendía culto en el templo principal, aunque tampoco a ninguna deidad femenina. Los aztecas eran imperialistas y predominantemente hombres.

¿Cómo fue que la Virgen de Guadalupe se convirtió en sinónimo de la bandera mexicana?
Comenzó con El Grito de independencia (en 1810). Fue el padre católico Miguel Hidalgo, bajo una bandera con su imagen, quien llamó a luchar por la independencia de México. Ahí surgieron las raíces de su identidad nacional. Y luego, por supuesto, se acentuó a lo largo del tiempo. Se complicó en el siglo XX con la separación de la Iglesia y el Estado. Pero alrededor del año 2000, el expresidente Vicente Fox apareción con la virgen y rompió la regla tácita de que los presidentes mexicanos no deben asociarse públicamente con su imagen. Es una historia compleja.

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¿Qué tan seguros estamos de su origen?
Es un tema muy delicado. Algunas personas han sugerido que fue una herramienta de conquista. Yo creo que es un argumento legítimo y existe evidencia también.

La voz más importante en este aspecto es Stafford Poole. Él ha realizado bastante investigación histórica que sugiere que la forma en que la concebimos hoy en día es resultado del periodo colonial, cuando su imagen era controlada y desarrollada por personas en el poder. Es un padre vicentino que escribió un libro al respecto. Después de publicarlo, la Basílica de Guadalupe le dijo que ya no era bienvenido en el recinto.

Una niña posa para una foto con un fondo improvisado afuera de la Basílica de Guadalupe en San Salvador, El Salvador. Los salvadoreños festejan también la aparición de la virgen a Juan Diego el 12 de diciembre. Foto de Jose CABEZAS/AFP/Getty Images

Sabemos que su poder como representación de las clases menores es algo moderno. Pero eso no la deslegitima. Hay que abordar este tema con cuidado. Por ejemplo el tilma, el manto de Juan Diego que presenta la imagen de la virgen y que hoy día está preservado en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México. Incluso quienes argumentan que el ayate no fue pintado por la mano de Dios, no pueden negar lo viejo que es. En definitiva, la imagen se produjo en la época colonial. De cualquier forma como la mires, se trata de una imagen poderosa, porque ha estado ahí desde hace mucho tiempo. E incluso si alguien se siente amenazado por la idea de que es una herramienta de control, tienen que reconocer que fue creada por un nativo. Un hombre indígena. Eso es muy poderoso.

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¿Cuál es la evidencia que sugiere que fue fabricada?
Parte de la evidencia es sólo iconográfica. Su apariencia deriva directamente de imágenes de la Mujer del Apocalipsis. A menos de que Dios estuviera creando las mismas imágenes en España y en México, sería difícil discutir que no hay una clara conexión con España. De nuevo, esto no niega que se trate de una imagen santa, pero genera preguntas. Los frailes traían imágenes desde España hasta México para inspirar y enseñar a los nativos sobre el catolicismo. Debido a que no compartían la lengua, tenían que utilizar imágenes para hacerse entender. Una de las primeras ilustraciones llegadas a México la traía consigo Hernán Cortés. Se trataba de una ilustración de la Virgen María que se parecía mucho a la Virgen de Guadalupe.


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¿Cómo es el futuro panorama para la Virgen de Guadalupe?
No tengo ninguna duda de que tiene un futuro muy próspero, porque su pasado es muy rico y complicado. Su simbolismo es tan complejo que se entrelaza con la raza, la cultura, las creencias y la política. No hay forma de deshacerse de ella. Llegó para quedarse. Es el tipo de imagen que, incluso si alguien intenta destruirla, todo sus restos resurgirían como un fénix de entre las cenizas.

Parece que uno no tiene que ser religioso para amarla o adorarla.
Cualquier tipo de imagen que sea tan poderosa trasciende las interpretaciones. Debido a su asociación con el nacionalismo, su habilidad de traer voces a las mujeres y gracias a sus raíces religiosas, no creo que sea necesario sentirse identificado en alguno de esos aspectos para reconocer su poder. En cierto nivel, se ha convertido en su propia religión. Sus orígenes católicos son sólo una parte de ella. Son importantes y no es mi intención menospreciarlos. Pero me siento más cómoda sugiriendo que ella es su propia religión. Creo que la religión es más efectiva cuando se construye desde abajo, no al revés. Así que la idea de que puedas aceptarla y que pueda servir a cualquier necesidad que tengas, sin importar tu etnia o identidad religiosa, es una parte fundamental propia de ella.

¿Cómo encaja la virgen en el panorama político actual?
Puede servir como recuerdo del poder de México y el pueblo mexicano. Tiene el potencial de ser una líder de un nuevo tipo de movimiento de resistencia. Nos remonta al periodo de Hidalgo, su bandera y nos da la posibilidad de pensar: ¿Cómo es que puede alzarse de nuevo desde las cenizas para ayudar a alcanzar un balance en lo que parece una realidad caótica mundial?

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