El calor y la humedad extremos están causando muertes repentinas

Se trata de un fenómeno cada vez más frecuente conocido como "bulbo húmedo".
20.7.21
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Imagen: Getty Images

La histórica ola de calor que a finales de junio y principios de julio azotó la región del suroeste de América del Norte rompió los récords de temperatura de todos los tiempos. A estas altas temperaturas se atribuyen más de 400 muertes en Canadá y, al menos, 100 en Estados Unidos.

Debido a estas olas de calor casi apocalípticas, cada vez más científicos están estudiando las condiciones de calor y humedad en las que algunos humanos mueren repentinamente, un fenómeno que se presenta progresivamente con mayor frecuencia como resultado del clima extremo provocado por el cambio climático. Esto quizás se ilustra mejor en un estudio publicado el año pasado en Science Advances, bajo el alarmante título "El surgimiento de temperaturas y niveles de humedad demasiado severos para el umbral de resistencia humano".

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Originalmente, este tipo de condiciones no se esperaban sino hasta mediados del siglo XXI, según los modelos climáticos. Pero, de hecho, ya están aquí. En ese estudio, Radley Horton, profesor de investigación en el Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, y los demás coautores recopilaron los datos de los años entre 1979 y 2017 de varias estaciones meteorológicas en todo el mundo y encontraron más de 7,000 instancias de la condición llamada "bulbo húmedo", la cual puede provocar la muerte instantánea de las personas. La temperatura de bulbo húmedo es el punto en el que la humedad y el calor llegan a un nivel en el que la evaporación resultante del sudor ya no puede enfriar a una persona. La mayoría de estas condiciones de bulbo húmedo se concentran en el sur de Asia, la costa de Medio Oriente y el suroeste de América del Norte.

Estas condiciones no son tan difíciles de imaginar: las condiciones de bulbo húmedo ocurren cuando la humedad relativa es superior a 95 por ciento y las temperaturas son de al menos 31 grados C. El cuerpo humano, según el estudio de Horton, es esencialmente incapaz de resistir las condiciones de bulbo húmedo una vez que las temperaturas alcanzan los 35 grados C. En estas condiciones, es posible que personas perfectamente sanas mueran.

“Incluso si están en perfecto estado de salud, incluso si están sentadas a la sombra, incluso si llevan ropa que, en principio, les facilite sudar, incluso si tienen un suministro interminable de agua”, dijo Horton. "Si hay suficiente humedad en el aire, es termodinámicamente imposible evitar que el cuerpo se sobrecaliente".

La investigación de Horton fue respaldada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA, por sus siglas en inglés), lo que significa que el gobierno norteamericano ha estado estudiando activamente las condiciones climáticas en las que humanos, por lo demás sanos, mueren espontáneamente: "Algunos lugares ya han informado de condiciones extremas combinadas de calor y humedad por encima del umbral crítico de la resistencia humana", declaró la agencia a través de un comunicado de prensa. La NOAA también apoya algunos proyectos que estudian más a fondo las condiciones de bulbo húmedo.

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La sudoración es una función necesaria para hacer frente a los días calurosos. Las gotas de sudor, una vez que están en la superficie de la piel, pueden calentarse lo suficiente para convertirse en gas y disolverse, eliminando así el calor y manteniendo baja la temperatura interna del cuerpo.

El problema es que la capacidad de la atmósfera para absorber humedad es finita; el agua solo puede cambiar al estado gaseoso si el aire que rodea el cuerpo está lo suficientemente seco como para asimilarla. Es menos probable que el sudor se evapore a la atmósfera en condiciones excesivamente húmedas que en condiciones secas, dijo Horton. Por esta razón, el calor seco, como el del desierto, suele ser más cómodo que el calor húmedo.

"Necesitamos un diferencial entre el cuerpo humano y el medio ambiente, y si el aire ya contiene tanta humedad como puede, no tenemos ese gradiente", dijo Horton. "Tu cuerpo no puede hacer que la atmósfera absorba esa humedad que emana de e´l".

Entonces, en los días húmedos, el agua que emiten nuestros cuerpos simplemente se queda allí, calentándose cada vez más sin evaporarse en forma de gas. (Es como lo que sucede en un salón de vapor, cuando tu cuerpo acumula el sudor en lugar de eliminarlo, hasta que el calor se vuelve tan abrumador que necesitas salir de allí).

Un número creciente de regiones se está acercando a este punto: el sureste de Estados Unidos, el Golfo de México y el norte de Australia, todos están experimentando diariamente temperaturas máximas de bulbo húmedo cada vez más altas.

Horton cree que, a corto plazo, el disminuir la exposición a la temperatura de bulbo húmedo será una cuestión de adaptación conductual. Por ejemplo, la gente evitará tales condiciones simplemente tomando un respiro bajo el aire acondicionado. Pero a medida que el calor severo se extienda y las redes eléctricas colapsen bajo la presión de su uso extremo, la confiabilidad del aire acondicionado se volverá cada vez más incierta.

Por otra parte, el acceso al aire acondicionado no está garantizado, señala Horton. Los trabajadores migrantes, agrícolas y aquellos que viven en la pobreza energética tendrán más dificultades para resistir estas condiciones al tratar de refrescarse en interiores.

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Matthew Lewis, director de comunicaciones del grupo de defensa de la vivienda California YIMBY, señaló recientemente en un hilo de Twitter que las temperaturas de bulbo húmedo pronto podrían ser un factor determinante en la migración por razones climáticas.

“Muchos de los lugares donde los humanos viven actualmente en el planeta están en camino de ser funcionalmente inhabitables”, dijo. "Tendrán que mudarse".

Lewis insta a los estados y municipios a prepararse para esta eventualidad: “Destituyan a los miembros del gobierno que en su ciudad se opongan a los cambios necesarios. Rechacen a los fanáticos de los autos que niegan que todo esto está sucediendo”, escribió Lewis.

También exhorta a que los boletines meteorológicos incluyan los índices de bulbo húmedo en sus anuncios de la temperatura "como una cuestión de servicio público", de la misma manera que algunos incluyen las métricas de humedad y calidad del aire. Horton dice que el único problema con esto es que las unidades de medición aún no están estandarizadas en las estaciones meteorológicas, y ello puede crear confusión.

“El mero hecho de que no haya un estándar que usen todos y que la mayoría de la gente pueda comprender sugiere que podríamos hacer más”, dijo.