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Las corralejas colombianas serán llevadas ante un tribunal en París

Un equipo de abogados presentará ante el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza el caso de las corralejas en Colombia. La sentencia solo emitirá recomendaciones, no órdenes.
4.12.15
Foto vía usuario de Flickr Javier García A.

El 4 de enero de este año, en las corralejas realizadas en Turbaco, Bolívar, varios asistentes mataron a un toro en medio de una mezcla brutal de patadas y cuchillos. La indignación que provocó el suceso entre las organizaciones animalistas y el público en general fue aun mayor cuando, unos días después, el 18 de enero, más de 15 personas decidieron descuartizar a un caballo que había sido corneado en las corralejas de Buenavista, Sucre. Los sucesos reavivaron los debates en el país en torno a lo que se ha llamado "crueldad", y la necesidad de una ley que defendiera los derechos de los animales. Sin embargo, a pesar de las intenciones de la Fiscalía por condenar a los responsables de los hechos, no se halló la comisión de un crimen.

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En el marco de la Cumbre sobre Cambio Climático que se celebra en París, la organización AnimaNaturalis, junto al Grupo de Acciones Públicas de la Universidad Javeriana y el colectivo Abogados por los Animales, presentará el memorial "Caso de las corralejas en Colombia. Violación de los derechos de los animales", ante el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Allí presentarán, el 5 de diciembre, los hechos ocurridos el 4 y 18 de enero, en donde mostrarán más de 150 reportes de medios de comunicación sobre los hechos, varios videos, y un examen pericial realizado por un clínico de la Universidad Nacional con el propósito de que, desde este tribunal, se genere un incentivo para cambiar la legislación que rodea este tipo de espectáculos en Colombia.

El siguiente video contiene imágenes explícitas.

Si bien el miércoles pasado el Senado aprobó el proyecto de ley 172 de 2015, que penaliza con multas y cárcel a personas encontradas culpables de causar maltrato animal, la nueva ley (a la que le falta la conciliación de textos entre Senado y Cámara) excluye las actividades económicas, como la ganadería, y las culturales, como las corridas de toros, las peleas de gallos y las corralejas. Todas estas ya figuraban como excepciones en la ley 84 de 1989.

La iniciativa de que un Tribunal internacional las juzgue ha sido encabezada por Andrea Padilla, una activista por los derechos de los animales, vocera en Colombia de AnimaNaturalis Internacional, descrita a sí misma como "Idólatra de los gatos y vegetariana (intentando ser vegana) por convicción". En 2007, Andrea conoció a los fundadores de AnimaNaturalis en España, y en 2008, junto a ellos, trajo la organización a Colombia. Desde ese momento, la organización, que trabaja para la defensa de los animales, se ha dedicado al activismo en distintos frentes, según me contó ella desde París: "Hacemos denuncia, pero también trabajamos cabildeo, generamos mucho contenido de política pública y propuestas de proyectos de ley".

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Además, la organización ha participado en varios de los cambios que ha habido en Colombia respecto al trato con los animales, "apoyamos muy de cerca todo el trámite de la ley de circos sin animales (…) fuimos los que logramos que no se aprobará el proyecto de ley de Dilian Francisca Toro que pretendía que las corridas de toro de la Feria de Cali se declararan patrimonio cultural. (…) Y realmente yo diría, sin falsas modestias, que fuimos de alguna manera los que acompañamos la estrategia de Petro para lograr el tema de las corridas de toros, en toda esa pelea que él tuvo con la Corporación Taurina", me dijo.

El interés por estudiar y llevar esos casos ante el Tribunal se dio por un interés muy personal: "yo quedé de recoger con cucharita en enero cuando se produjeron estos dos hechos, y me pareció que eran lo suficientemente graves y elocuentes sobre el nivel de barbarie, de violencia y de descomposición social al que estamos llegando. Me obsesioné con hacer algo con eso". Tras enterarse de la existencia del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, decidió llevar los casos ante esta instancia, por lo que contactó al grupo de Acciones Públicas de la Javeriana, con los que se dedicó, por cerca de seis meses, a redactar el memorial siguiendo los lineamientos de ese juzgado. "En junio de este año lo enviamos y nos lo aceptaron. Lo que ahora vamos a hacer es presentar el caso y las pruebas y más o menos en unos seis meses estaría conociéndose la decisión del tribunal, en términos de la sentencia", declaró Andrea.

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Entre las acciones que AnimaNaturalis adelantó antes de recurrir al tribunal, hubo una denuncia que presentaron a la Fiscalía en el caso del caballo de Buenavista y una comunicación que enviaron a la Procuraduría pidiendo que se investigara a los alcaldes de Turbaco y Buenavista, y con lo que no ha pasado absolutamente nada, según aseguró Andrea.

Foto vía Flickr.

Sin embargo, Andrea y su equipo se enfrentan a un desafío: el Tribunal se ha encargado de temas relacionados con daños ambientales, como derrames de petróleo o sobreexplotación minera. No animales. "Incluirlos rompe un poco el paradigma de naturaleza en el que se centra la Declaración [de los derechos de la Madre Tierra] (sobre la que se erigió el Tribunal). Por eso para nosotros fue emocionante que nos aceptaran el caso, porque nos hace pensar de alguna manera que ellos estarían dispuestos a entender que los animales también hacen parte de la naturaleza y de la concepción de seres interrelacionados", me contó Andrea.

El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza se creó en 2014 con el propósito de garantizar que los gobiernos cumplan con su responsabilidad de asegurar la protección del medioambiente. El Tribunal parte de la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, que entiende a la naturaleza como un sistema viviente con derechos, y que a su vez nació del cambio en la constitución de Ecuador que, en 2008, se convirtió en el primer país del mundo en reconocer a la naturaleza como sujeto de derecho.

El Tribunal, que en su primera versión estuvo precedido por la activista ambiental y Premio Nobel Alternativo –también llamado Premio al Sustento Bien Ganado, que se otorga a las personas que trabajan en la solución a los cambios más urgentes que necesita el mundo– Vandana Shiva, tiene como objetivo promover y garantizar lo estipulado en la Declaración, por lo que su función es investigar y dictaminar cualquier violación a los derechos que allí se estipulan y que sean cometidos bien sea por Estados, entidades privadas o públicas o individuos particulares. Mediante las sentencias emitidas por el tribunal, se busca definir "nuevos modelos económicos, sistemas sociales y estructuras de gobernanza para crear un nuevo camino que reconozca la interdependencia de los humanos y los sistemas de la Tierra", según su sitio web.

Hay una dificultad extra que pareciera presentar el caso de las corralejas: el carácter cultural que en Colombia tienen estos eventos y que hacen que no se sancionen este tipo de hechos en el país. Andrea dice que no lo es, que en el fundamento teórico del Tribunal se tiene en cuenta la necesidad de reconsiderar y redefinir una serie de sistemas culturales y sociales que se han heredado de la época colonial, y que considera a todo lo no humano como algo inferior que puede ser sometido, explotado y brutalizado.

Sin embargo, la sentencia que emita el Tribunal respecto al caso de las corralejas no tiene el poder de obligar al Estado colombiano a cambiar ciertas leyes o a implementar algún tipo de medida: no tiene fuerza vinculante. El tipo de sentencias que emitiría se darían más en forma de recomendaciones o consejos al Estado colombiano. "Lo que le da la fuerza en este caso [a la decisión del Tribunal] son las personalidades que lo integran. Uno esperaría que un Estado al que le importe la comunidad ambientalista internacional no le haría el feo a personalidades como Vandana Shiva", me dijo Andrea, después de explicarme que los integrantes de esa corte son personas destacas del mundo científico y académico y miembros de organizaciones ambientales con mucho prestigio.

En medio de este panorama, y teniendo en cuenta hechos recientes como la ley 172 de 2015, parecería que el tema de los derechos de los animales se está pensando de forma distinta en el país, teniendo en cuenta, por ejemplo, que dicha ley se probó por unanimidad en el Senado, donde están representadas, al menos en teoría, distintas ideologías de la sociedad. Pero para Andrea todavía no es tiempo de celebrar, ya que las medidas aún no son suficientes y falta mucho camino por recorrer. Ya veremos.